El PSOE, una izquierda de gobierno.

Cuando desencadenamos en octubre aquel proceso de lucha por recuperar la dignidad del PSOE y la normalidad democrática, no imaginé que pudiéramos llegar tan lejos con aquel relato lleno de fuerza y la pasión de las plataformas de militantes que no quisieron resignarse. Soñábamos con ganar las primarias del 21M y el Congreso Federal, todo para hacer posible un nuevo PSOE que recuperase su orgullo, la coherencia y la credibilidad perdida entre los electores. Ha sido enorme el esfuerzo, pura épica, y sin embargo soy plenamente consciente de que solo hemos conseguido lo más fácil.

De momento, hemos provocado la catarsis que el PSOE necesitaba tras sus resultados en las elecciones generales post Zapatero y que no fue capaz de abordar el anterior Congreso Federal de Sevilla, en 2012. Una catarsis que ha supuesto no solo la realización de una autocrítica por los errores cometidos y la pérdida de nuestra identidad como partido de la izquierda, sino que, además, hemos sido capaces de proponer un nuevo proyecto ideológico-estratégico con el liderazgo democrático de Pedro Sánchez.

Un ejercicio intelectual que también persigue, si acertamos en su desarrollo practico mediante la construcción de una alternativa programática en diálogo con una multitud de movimientos cívicos y agentes sociales, el objetivo de refundar las bases de la Socialdemocracia europea del siglo XXI.

Hoy sabemos que la complejidad de los desafíos y los nuevos retos del mundo globalizado exigen que lideremos un extenso debate ciudadano y una producción de ideas que alimenten las respuestas que demanda la población. De momento, hay un cambio de dirigentes en puestos claves del PSOE, tenemos aprobadas las resoluciones en el Congreso Federal casi por unanimidad y disponemos de una dirección colegiada muy cohesionada y apoyada por el 70% de los delegados asistentes al reciente Congreso Socialista.

Pero todo lo anterior, con ser importante, supone solamente el punto de partida que nos ha de conducir hasta La Moncloa para aplicar las políticas que devuelvan la esperanza a miles de jóvenes, atacar la corrupción, devolver la dignidad a las condiciones de vida de una mayoría social y hacer realidad -frente a la precariedad, el sufrimiento y la exclusión- los proyectos de felicidad de millones de familias.

Hasta entonces no podemos dejar de pedalear, sin desfondarnos, hasta alcanzar y superar a quien aún tenemos por delante; ese que ha corrido hasta ahora saltándose todas las reglas y dopado de dinero, pero ahora sabe que está solo y va perdiendo terreno. No vamos a perder el tiempo en mirar ni esperar a quienes vienen por detrás porque parecen incapaces de colaborar juntos en lo que Pedro Sánchez denomina "mesa por el cambio" para articular reformas legales. Ellos no van a marcar nuestro ritmo ni nuestro proyecto autónomo, el propio de una izquierda de gobierno que lidera una oposición de Estado.

Son muchos los cambios profundos que debe afrontar el PSOE en cada federación a lo largo de los próximos meses. Se trata de transformar el actual modelo desfasado de partido y convertir las Casas del Pueblo en espacios abiertos de socialización de la política, en escuelas de democracia; garantizar un funcionamiento democrático, eficaz, abierto y transparente del partido; y blindar los comportamientos éticos de los cargos políticos socialistas. Debe desaparecer todo vestigio de partido clientelar y de partido sometido a la tutela de unas élites que deberían aceptar la voluntad de la militancia en favor de construir un nuevo PSOE.

Hemos reseteado el PSOE para reiniciar el camino con más energía derivada de nuestras convicciones de siempre, adormecidas durante un tiempo. Nos espera un trabajo en red con las diferentes organizaciones ciudadanas de la sociedad, la formación de centenares de equipos de trabajo abiertos a la participación de simpatizantes y colectivos, equipos cuya función será la de desarrollar el proyecto colectivo de Pedro Sánchez hasta convertirlo en una alternativa de gobierno creíble, con un programa cuantificable y sostenible para ganar al PP.

Nos aguarda la tarea propia de una oposición que no puede conformarse con la denuncia y el control a un gobierno responsable de la corrupción y de un crecimiento económico que desprecia a las personas. Cada denuncia debe venir acompañada de una propuesta concreta para dejar claro quién lleva la iniciativa y hacer saber a la ciudadanía cuáles serán las políticas que aplicará Pedro Sánchez para hacer realidad un Estado de Derecho y de Derechos.

Odón Elorza. / Diputado Socialista y miembro de la CEF del PSOE.

21 de junio de 2017 / Publicado en infolibre.es 

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