El nuevo PSOE ante una doble transición.

Sé muy bien que no está resultando una tarea fácil la aceptación y aplicación de los criterios organizativos -y políticos- aprobados por el 90% de los delegados en el reciente Congreso Federal del PSOE. En el camino debemos vencer resistencias y superar contradicciones para garantizar la transición a un modelo de partido más democrático e innovador -en especial para la celebración de Primarias- y para transitar con una alternativa propia y sostenible hacia la recuperación de un amplio espacio político en la izquierda.

A la vuelta de agosto, en los Congresos territoriales y provinciales que aguardan, nos toca explicar y desarrollar el nuevo modelo de partido Socialdemócrata para llevarlo a la práctica con inteligencia y prudencia -por supuesto- pero sin vacilaciones ni renuncias. Todavía hay sectores del PSOE anclados en actitudes del pasado que no entienden lo que está en juego y que prefieren las normas viejas a los estatutos más democráticos acordados por el Congreso Federal a la hora de fijar el número de avales para concurrir a unas elecciones Primarias provinciales. Porque no es lo mismo tener que reunir un 3% de avales para ser candidat@ que un 20% de firmas en procesos que provocan tensiones en la militancia que habría que eliminar, lo mismo que los métodos de control de algunos aparatos. Sin embargo, lo que queremos es democratizar los aparatos y destinar el tiempo al debate de ideas, no a forzar a nadie a suscribir avales.

El Congreso Federal ha significado una apuesta radical por incorporar a nuestra cultura política y al funcionamiento del PSOE los procedimientos, actitudes y políticas que resultan coherentes con nuestros principios. Me refiero a desarrollar una democracia interna participativa, favorecer el empoderamiento de la militancia y la consulta sobre las grandes decisiones, garantizar la ética y la transparencia en la gestión de los cargos públicos socialistas con rendición de cuentas y a un funcionamiento abierto de gobiernos y parlamentos.

No vamos a ignorar la existencia de algunas carencias, limitaciones y dificultades en nuestra organización, en concreto en agrupaciones, para lograr conectar e incorporar a nuevos simpatizantes y antiguos votantes socialistas. Porque, además de dinamizar las casas del pueblo, necesitamos crear espacios de encuentro para socializar la política, redes y plataformas que funcionen de manera autónoma e informal para escuchar y canalizar las demandas ciudadanas y que propicien el debate sobre la vía de reconstrucción del Estado del Bienestar y del Estado de Derecho.

Considero imprescindible, para movilizar los apoyos de una mayoría social al proyecto colectivo que lidera Pedro Sánchez, promover diferentes herramientas. Entre ellas, idear foros heterodoxos que propicien la relación con sectores ciudadanos, organizaciones sociales, activistas cívicos y colectivos interesados en participar de manera coyuntural en la conformación y defensa de un programa de gobierno que desmonte las leyes de la derecha.

Las consecuencias del cambio tecnológico y la fuerza de las redes sociales, las nuevas lógicas de la comunicación global, la adhesión condicionada a proyectos por parte de una ciudadanía que desconfía de los partidos políticos y la movilización de tipo sectorial y puntual de los sectores más activos de la sociedad, ponen en cuestión los esquemas rígidos de las posiciones partidistas, las formas tradicionales de representación y la estructura jerárquica y disciplinada propia de los partidos.

Los partidos socialdemócratas han de adaptarse a esta realidad, teniendo en cuenta el tipo de activismo político en red que demanda y practica la ciudadanía en el siglo XXI, en especial los jóvenes. Para realizar la transición al nuevo PSOE debemos entender el comportamiento de los movimientos sociales, dar importancia a la influencia de las tecnologías en la democracia y en la acción política, trabajar en el campo de la micropolítica aportando soluciones e impulsar laboratorios de experiencias sobre procesos innovadores de democracia participativa.

Ganar La Moncloa nos exigirá promover una gran movilización social de la mano de un nuevo contrato de compromisos con la ciudadanía y los activistas sociales, un movimiento que complemente y entronque con la acción de la militancia socialista.

Por otra parte, vivimos en "tiempo de descuento" y tenemos que avanzar con urgencia en la regeneración democrática y social de un país atrapado en las redes de un gobierno corrupto que controla los grupos de comunicación. Permanece la desafección ciudadana hacia políticos e instituciones; se amplían los casos de corrupción sin que se delimiten las responsabilidades políticas; se confunde a la opinión pública con políticas neoliberales que obtienen un crecimiento económico frágil y tramposo, ocultando que imposibilitan la redistribución de la riqueza por la vía de una reforma fiscal e incrementan la desigualdad y extienden la precarización laboral. Para progresar frente a las crisis se precisan nuevas formas de entender y ejercer la política, lo que se ha de traducir en liderazgos compartidos y en gobiernos que actúen con voluntad transformadora.

La regeneración democrática nos exige a los socialistas liderar el fortalecimiento del Estado de Derecho de modo que sea una realidad la independencia de poderes, el rechazo de prácticas políticas clientelares, los cambios en la ley electoral, la reducción drástica de los aforamientos y la eliminación de las puertas giratorias. Esta otra transición a la regeneración del sistema nos llevará a perfeccionar una democracia representativa que languidece, haciéndola más transparente y participativa, concepto que habría que incorporar a la reforma de la Constitución.

Odón Elorza / Diputado por Gipuzkoa y miembro de la CEF del PSOE.

San Sebastián, 3 de agosto de 2017 /  Publicado en Infolibre.es 

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