¡Demos una oportunidad al diálogo en Cataluña!

Pero … esto no es una guerra, ¿verdad? Ni se está discutiendo si hay que hablar con ETA (que se habló). Se nos olvidan cuestiones muy básicas para afrontar una grave crisis en democracia.

Entonces, ¿por qué no practicar de verdad una política de diálogo, sentándose los dos Gobiernos a intentarlo, aunque fuera a nivel de segunda fila? Demos una oportunidad al diálogo sin condiciones previas.

Es verdad que la de Puigdemont es una respuesta muy desacertada al requerimiento de Rajoy. Y nos deja en el aire dudas muy serias sobre si respetará la Constitución. Ahí figura, en el último párrafo de su carta, la amenaza de aprobar la DUI por un Parlament hoy secuestrado. Y todo esto lo dice desde la permanente apelación al diálogo. Lamentable y no creíble.

Pero antes de meternos en el jardín del artículo 155 de la Constitución  -que nadie sabe a dónde nos conduce- creo que deberían esforzarse este fin de semana los dos Gobiernos para tratar de alcanzar un acuerdo sobre un escenario de convivencia posible para Cataluña. Por lo menos pensando en el corto plazo y acercándose en el tiempo al momento de la reforma constitucional. Se me ocurre que podrían tratar, entre otros asuntos, la convocatoria de elecciones, las decisiones para recuperar la normalidad legal y la distensión de la convivencia.

Todos debemos conceder una última oportunidad, si no la única, a una política de diálogo en medio de un conflicto que arrancó hace años con el agravio al Estatut aprobado en referéndum por el pueblo de Catalunya. Palabra, diálogo, que todas las partes reclaman pero que las conveniencias partidistas y el despreció al interés general convierten en un diálogo de sordos.

Además, si no se hacen bien las cosas en esta prórroga, se corre el riesgo de inutilizar, por la posible inasistencia de varios partidos, la función de la Comisión especial que acaba de nacer en el Congreso, a instancias de Pedro Sanchez. Un espacio para el debate y la búsqueda de soluciones sobre las carencias del modelo territorial y el conflicto de Cataluña.

Por otro lado, es muy importante no enturbiar más el clima político de cara a poder iniciar, dentro de seis meses, los trabajos sobre la reforma de la Constitución en el marco de la Comisión constitucional. Por cierto, otra iniciativa alcanzada por la tenacidad del PSOE que servirá, además de para blindar los derechos sociales y reforzar la democracia, para analizar, en lo que se refiere al futuro de Cataluña, algunas alternativas razonables hoy rechazadas o no contempladas en el texto Constitucional del 78.

Lograr, a estas alturas, una derrota asumida de la parte secesionista me parece imposible y tratar de forzarla sería un espejismo. El hecho de que no acordaran la DUI ya supondría que han tenido que ceder y aplazar sus pretensiones. Quitar tensión al ambiente y alejar riesgos reales de confrontación cívica y episodios de violencia, todo de cara a la celebración de elecciones anticipadas en Cataluña, permitiría crear las condiciones para desarrollar un debate ciudadano en profundidad de las diferentes propuestas. En especial, la de un nuevo relato que explicara una relación federal entre España y Catalunya, conjugada con Europa, que aporte cohesión y resulte atractiva.

Ruego, en definitiva, a Rajoy y a Puigdemont que lo intenten, solo que lo intenten. Que se sienten con voluntad sin más demora en estos escasos días que restan. Luego, si falla esa vía, que cada cual asuma su responsabilidad política ante la ciudadanía y la historia. Si no lo hacen, muchos pensaremos que ambos han estado buscando la confrontación y la aplicación del 155, desde razones bien diferentes, porque convenía a sus estrategias nacionalistas.

Odón Elorza  /  Diputado del PSOE

19 de octubre de 2017. Publicado en infolibre

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