Ante el V Centenario de la expedición de Magallanes y Elcano: La Proposición que hago al Gobierno de cara a la conmemoración cultural.

Se van a cumplir en el año 2019 los 500 años de la expedición naval patrocinada por la Corona española -por el rey Carlos I- y protagonizada por los marinos Fernando Magallanes y Juan Sebastián Elcano. La expedición partió de Sevilla un 10 de agosto de 1519 y logró, al cabo de tres años, dar la primera vuelta al mundo recorriendo el globo terráqueo por el mar. Con tal motivo se abrieron nuevas vías marítimas hasta entonces desconocidas.

La innovadora misión “europea” se apoyaba en cinco naves y doscientos sesenta y cinco hombres de los cuales el 64% eran españoles y el resto, dato significativo, se repartía entre nueve nacionalidades diferentes. Se hicieron a la mar un 20 de septiembre desde Sanlúcar de Barrameda.

Esta empresa naval, muy arriesgada, llena de incertidumbres y orientada desde un punto de vista de la investigación del planeta, requirió conocimiento, liderazgo, patrocinio, contar con unas naves de excelencia, enorme tenacidad humana y esfuerzo para superar múltiples riesgos y penalidades.

Fueron tres años dedicados a completar la hazaña descomunal de la primera vuelta al mundo, finalmente culminada gracias al valor y destreza de Juan Sebastián de Elcano, marino natural de Getaria (Gipuzkoa), tras el fallecimiento del capitán Magallanes durante la estancia en Filipinas. Al mando de la nao Victoria regresó a Sanlúcar de Barrameda el día seis de septiembre de 1522 con solo 17 supervivientes de los 265 marinos iniciales.

Aquella hazaña tuvo una repercusión marítima, económica y científica de primer orden para la humanidad. Por ello, ante el V Centenario, el Gobierno español ha procedido a constituir una Comisión Nacional interministerial para organizar la celebración. Según reza la orden de creación de esa Comisión, la Dirección General de Industrias Culturales será quien tenga que llevar el peso de los trabajos.

Por su parte, la Junta de Andalucía lleva tiempo trabajando en esta efeméride. También allí se ha constituido una Comisión interinstitucional en la que se dan cita la Junta, las Diputaciones de Sevilla y Cádiz, así como los Ayuntamientos de Sevilla capital y Sanlúcar de Barrameda. Al mismo tiempo, en Euskadi se ha procedido a crear una entusiasta Fundación que incluye a diferentes instituciones bajo la denominación de Elkano Mundubira 500.

Ante el riesgo de una dispersión y desconexión de eventos, y con pleno respeto a la capacidad de decisión e iniciativa de cada parte, he querido plantear esta semana una Proposición en la Comisión de Cultura del Congreso. En ella incido en la conveniencia de promover desde el Estado la organización de actividades culturales coordinadas y algunas conjuntas, así como espacios de reflexión común y copatrocinio entre la Comisión del Estado y las instancias creadas en Andalucía y Euskadi. Ayudaría que los Presupuestos Generales del Estado recogieran partidas económicas para dichas iniciativas conjuntas.

Por otra parte, es una excelente oportunidad para reivindicar, a nivel internacional, la figura de Juan Sebastián Elcano, pues lo cierto es que en la bibliografía histórica en torno a la primera circunnavegación marítima, la figura de Elcano es desconocida. Fuera de España apenas hay institutos o universidades que hayan generado bibliografía colocando la figura del marino guipuzcoano a la altura de la gesta que ayudó a culminar.

Para la historia, el protagonista indiscutible de esta expedición es Magallanes y existen pocas referencias al hecho de que fue Elcano quien tomó el relevo del marino portugués Magallanes, fallecido en el transcurso de la expedición. Fue quien decidió retornar a casa desde Filipinas con lo que quedaba de la expedición, en condiciones muy precarias, buscando una nueva ruta marítima por el Océano Índico plagada de riesgos.

Se cuenta con documentación original que ha aflorado en los últimos años que resulta clave en la comprensión de la auténtica relevancia de lo aportado por Juan Sebastián Elcano. Documentos manuscritos de su puño y letra dirigidos a Carlos I, a quien relata el alcance de la gesta marítima. Imagino que una exposición en la que se incorpore esa documentación y que pueda visitar centros expositivos de referencia, resultaría de gran interés para el objetivo de situar aquella expedición española y el papel de Elcano a la altura que se merecen.

Superando la tentación de primar en la conmemoración una lectura militar de la misión y lo que representaba el dominio de España en aquella época, convendría, desde una perspectiva contemporánea, añadir miradas sobre el contenido científico y comercial de la expedición, así como sobre la importancia que representaban los astilleros y la ingeniería naval de las localidades en la que se construyeron las naves que luego partirían desde Sanlúcar de Barrameda. En aquella época la costa vasca, en especial la guipuzcoana con Pasaia y otros puertos, tenía una gran capacidad en la construcción de naves.

Interesa una mirada no hegemónica que permita conocer la visión en que las tierras “conquistadas” durante la época de descubrimientos del Nuevo Mundo, contemplaron la llegada de estas expediciones. Un análisis sobre cómo nos percibieron las poblaciones autóctonas y lo que ha supuesto para esas tierras tanto el mestizaje cultural como la apertura de unas nuevas rutas marítimas y comerciales en base a productos y especias novedosas y de gran valor.

Estamos ante una buena ocasión de explicar cómo hace 500 años el Mundo era mucho más predecible y el universo de los ciudadanos más certero. Aún así, aquella expedición se enfrentó a lo desconocido, y representa la primera gran experiencia global de la humanidad. Hoy, cinco siglos después, el mundo se ha globalizado y han surgido nuevos fenómenos, graves problemas y desafíos que lo hacen muy incierto. La historia se ha acelerado y las personas convivimos todos los días con la incertidumbre de lo desconocido. Esta es otra mirada muy interesante para desarrollar actividades culturales de carácter histórico, antropológico y filosófico sobre la evolución de la humanidad durante todo este tiempo.

Por último, se debería poner en valor un episodio importante que forma parte de la “historia común” de los Pueblos de España y que expresa la implicación de marinos de diferentes territorios, así como de navegantes de otros países, en una empresa colectiva innovadora y patrocinada por la Corona. Es muy conveniente recordar la presencia de los vascos que fueron una punta de lanza de las campañas navales del reino de España. Además de experimentados navegantes, desde los astilleros de la costa vasca salieron las mejores naves que hicieron posibles las gestas que convirtieron a España en la potencia de la época. Al menos una treintena de los hombres que reclutó Magallanes en Sevilla, antes de hacerse a la mar, eran marinos vascos. También hay constancia de que al menos tres de las cinco naves que formaron la expedición procedían de astilleros del Cantábrico.

Se sabe que la 'Trinidad', la nave almirante en la que navegó Magallanes hasta que fue muerto en Filipinas, había sido adquirida en Bilbao por un capitán de Lekeitio, Nicolás de Artieta, comisionado por el rey. Estudios más recientes han sacado a la luz que la nao 'Victoria', la única que completó la vuelta al globo, no se hizo en Zarautz (Gipuzkoa), tal y como se había creído hasta ahora, sino en Ondárroa (Bizkaia). También la 'Concepción', el barco en el que embarcó Elcano antes de hacerse con el mando de la expedición, llevaba el sello “made in Pais Vasco”.

Odón Elorza , Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 6 de noviembre de 2017

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