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España como una falsa excusa.

Casado & Rivera no se cansan de insultar. Llaman golpistas, anti-constitucionalistas y okupas de La Moncloa a Pedro Sánchez y al PSOE. Forma parte de una estrategia de acoso al Presidente en la que todo vale y para ello se apoyan en un discurso crispado contra el Gobierno de España y de retroalimentación con los secesionistas de Catauña. El PP y C’s no solo actúan con total irresponsabilidad sino que destilan odio.

Sabemos que aprovechan el conflicto de Cataluña para engordar su posición españolista más rancia y para meter ruido, a la vez que extienden el miedo y provocan confusión en sectores de la ciudadanía. Así, secuestran el sentimiento y los símbolos nacionales y bajo tanta crispación buscan tapar sus pactos con la extrema derecha en Andalucía.

El diálogo de Sánchez con Torra para tratar de encontrar una solución a medio plazo dentro en el marco constitucional, merece la consideración de delito de alta traición. En el guión de las derechas, ese diálogo es un ejemplo de cobardía del Gobierno Sánchez al que acusan de estar preso y ser cómplice de los golpistas. No caben acusaciones más miserables. 

Es verdad que la grave crisis política en Cataluña, con la decisión independentista de romper con  España, afecta a la convivencia ciudadana y a la propia gestión del autogobierno estatutario y constitucional. Pero no podemos renunciar a hacer política con una actitud vigilante, con dignidad y sin cesiones, para no agravar el conflicto y evitar que se llegue, definitivamente, a un callejón sin salida. O, dicho de otro modo, a un estado de excepcionalidad encubierto de cara a las elecciones de mayo en Cataluña. 

Las derechas han hecho lo más fácil; se han encerrado desde hace meses en la exigencia de aplicar el artículo 155, en principio por una cuestión de lazos amarillos que invaden el espacio público. Es cierto que Torra y otros representantes del procés, con sus desvaríos, amenazas y los incidentes de kale borroka, acabarán poniendo a muchos independentistas de última hora en contra del procés y que alimentan esa respuesta dura, tremendista y agónica que patrocinan las derechas. Veremos si tras la última entrevista en Barcelona, previa al Consejo de Ministros, cambian las cosas hacia la normalidad institucional.

Hace bien el Gobierno del PSOE en mantener la calma, alimentar el diálogo y cargarse de razones por si fuera necesaria la aplicación del 155 ante hechos o acuerdos manifiestamente ilegales. Y mientras, será necesario requerir formalmente a la Generalitat para que cumpla con sus obligaciones en un Estado de Derecho. En especial, las de garantizar la convivencia y la libertad de las personas, forzando al President Torra a que impida, con la intervención de los Mossos, las actos de violencia callejera y las amenazas de los CDR y compañía.

El Gobierno, como representante del Estado, no hace dejación de sus funciones a la hora de defender los derechos de esa mitad de la población catalana no independentista. Y es consciente de que la decisión de suspender el sistema de autogobierno en Cataluña, ya por segunda vez, debe guardar proporcionalidad con los hechos a los que trata de dar respuesta y garantizar que no será peor el remedio que la enfermedad. Europa y sus tribunales nos observa con atención. 

La actitud extremista de las derechas tiene antecedentes en la reciente historia de España. Ya lo hizo contra Felipe González, tras el 11M o contra Zapatero cuando gestionaba el final del terrorismo de ETA. Su cólera responde ahora al triunfo de la Moción de Censura y a la consiguiente pérdida del poder. El PP y C’s están que rabian desde que el Congreso acordó censurar a Rajoy por su responsabilidad política en las tramas de corrupción.

Sin embargo, la clave de la respuesta socialista al ruido aznarista, perfectamente estudiado y orquestado desde la FAES, consiste en acelerar la aplicación de la Agenda Social y fortalecer el funcionamiento de la democracia parlamentaria. Es la vía para movilizar a la izquierda en próximas contiendas electorales ante la involucion y la Reconquista neofranquista que propone el Frente Nacional de las derechas.

De ahí el excelente acuerdo del Consejo de Ministros, precisamente en Barcelona, sobre la subida a 900 € del Salario Mínimo, dando cumplimiento Pedro Sánchez a otro de los compromisos básicos en la Agenda Social del PSOE. Sí, queda mucho por hacer aunque cada semana se dan pasos decisivos para recuperar espacios de dignidad personal y cohesión social perdidos a causa de los recortes del Estado de Bienestar.

 

San Sebastián, 21 de diciembre de 2018. 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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