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Euskadi decide el 28A: progreso o confrontación.

Gipuzkoa puede dar la sorpresa y actuar electoralmente como vanguardia de la democracia, apoyando con fuerza a un gobierno de progreso y regeneración ética como rechazo a un doble proceso de involución social y ruptura territorial.

No se trata solo de frenar la amenaza de una involución del Estado Social y Democrático de Derecho sino de responder, también, a quienes buscan la recentralización y poner en crisis el autogobierno vasco. Todo ello es parte de la estrategia que promueven los tres socios de una derecha nacionalista española, muy conservadora, que ha creado un Frente Nacional para acceder al poder.

Lo decisivo el 28 de abril es garantizar que el programa Socialdemócrata de Pedro Sánchez, iniciado en el corto periodo de gobierno que surgió tras la Moción de Censura a Rajoy por los casos de corrupción, siga su avance en el Parlamento. El PSOE necesita una mayoría amplia que le dé estabilidad para gobernar y pactar las nuevas leyes de igualdad, inclusión y laborales que nos demandan los problemas de cohesión social y la recuperación del Estado del Bienestar.

Euskadi ha de mirar a Europa y al mundo. Sabemos que desde un Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, se podrá influir para devolver a la Unión Europea su papel como instrumento en favor de la solidaridad, una economía redistributiva, el entendimiento y La Paz entre los Estados, la defensa de los derechos humanos y de los intereses económicos comerciales y de seguridad frente a otras potencias. Queremos acabar con una Europa débil y desorientada ante la ofensiva de Trump, Putin, China y la expansión de los populismos y la extrema derecha

Pero, además, nos jugamos qué tipo de respuestas daremos a los desafíos de este convulso mundo global en problemas como el Cambio Climático y la transición energética, las respuestas a los efectos de la digitalización y la robotización, la lucha contra los paraísos fiscales o la regulación ordenada de las migraciones de acuerdo con la resolución de la ONU en la cumbre de Marrakech.

En este complejo escenario, que desborda nuestro pequeño planeta foral, el PNV de Gipuzkoa, con sus dirigentes Olano, Goia y Egibar, saca a pasear su entusiasta apoyo al President Torra y manifiesta sin pudor su “envidia” por el proceso secesionista iniciado en Cataluña. Me parece una posición demencial.

La idea de este PNV de cómo articular España y Europa, desde estrategias de conflicto y levantando más fronteras, no es lo que conviene a la gran mayoría de la ciudadanía vasca. Para eso ya está el trío de la Plaza de Colón. Tampoco, al día de hoy, anda acertado el Lehendakari Urkullu al proponer una confederación de naciones y el ejercicio del derecho a decidir. Lo plantea de acuerdo con Bildu en el marco del estudio de un nuevo estatus para Euskadi en su relación con el Estado español. Las propuestas del PNV no pintan bien de cara a la próxima legislatura que deberá abordar otras crisis y conflictos urgentes.

Por su parte, Bildu anuncia que defenderá en el Congreso de los Diputados un proceso soberanista de ruptura y confrontación con España, en línea con su socio de ERC y bajo la dirección artística de Rufián. Buen futuro nos espera de quienes no dudaron en rechazar los Presupuestos sociales del Gobierno del Presidente Pedro Sanchez para 2019, sumando Bildu sus votos a los de las derechas reaccionarias y a los secesionistas de ERC y PDECat. ¡Se cubrieron de gloria haciéndoles el juego al Frente Nacional y despreciando las necesidades de la ciudadanía!

¿Ante la tranquilidad que sentimos en Euskadi por el desarrollo del autogobierno vasco, con el clima de recuperación económica y de la convivencia, entre otras razones por el final del terrorismo de ETA, acaso necesitamos que PNV o Bildu defiendan, en nuestro nombre, propuestas desestabilizadoras en el Congreso? ¿Quieren meter a Euskadi en aventuras para emular a Cataluña?

El 28 de abril hay elecciones generales y en ellas nos jugamos algo más que las transferencia. Hablo de decisiones de calado sobre pensiones, dependencia, reforma laboral y dignidad en el empleo, conciliación e igualdad de género, reforma fiscal que permita un reparto más justo de las contribuciones tributarias, mejora de los servicios públicos y evitar privatizaciones, ensanchar las libertades y la democracia participativa.

Sin olvidar que, en las urnas, la ciudadanía vasca podrá expresar su defensa del diálogo ante los conflictos a la par que la legalidad, de una recuperación económica que no provoque más desigualdad y exclusión y de una democracia que debe ser reforzada con más transparencia y participación. Enfrente están Casado y Rivera, obsesionados con el 155 y con discursos tan insultantes, vacíos y amenazadores para el Estado de Derecho que no se distinguen de sus socios ultras de VOX.

Además, los intereses de nuestros Territorios estarán bien defendidos por los diputados del PSE/PSOE y por un gobierno socialista. Como siempre ha ocurrido con las grandes actuaciones económicas que necesitaba Euskadi. Como pasó con la regeneración industrial o las inversiones en infraestructuras. La soberbia del PNV no puede pretender monopolizar la capacidad de representación de los intereses vascos. Ni siquiera a la hora de negociar las transferencias pendientes.

Odón Elorza / Candidato del PSE/PSOE por Gipuzkoa al Congreso.

San Sebastián / Publicado en El Diario Vasco el 4 de abril de 2019.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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