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Queremos la mejor fórmula para gobernar con un programa de progreso y con garantía de estabilidad.

Tras las elecciones del 28A, con el triunfo del PSOE, llegan para los socialistas días de lectura de los resultados. Un tiempo para escuchar otras opiniones y reflexionar sobre los pasos a dar cuando se celebren las triples elecciones del 26 de mayo. Mientras, las derechas muestran síntomas de indigestión, vuelven a confrontar entre ellas y cambian aceleradamente su discurso.

El PSOE, por decisión de una mayoría de electores, es la fuerza hegemónica en la izquierda, tras soportar tres años muy duros en los que sus adversarios aventuraban desde un sorpasso hasta su práctica desaparición. Pero hoy es el partido de la izquierda que ha ganado las elecciones con 123 escaños en el Congreso, mayoría absoluta en el Senado y un Programa alternativo al de unas derechas aliadas con los ultras y que proponían la involución para España.

Ahora se inicia una etapa para consolidar el proyecto Socialdemócrata en una España plural, ciudadana y progresista. De modo que es necesario que el PSOE actúe con prudencia e inteligencia al buscar acuerdos sólidos y coherentes para reforzar un nuevo Gobierno al que le esperan auténticos retos. Entre los más importantes se encuentran el de garantizar la aprobación de los Presupuestos y un paquete de leyes prioritarias, algunas de las cuales y por su alcance deberán ser objeto de consenso mediante Pactos de Estados. Esta compleja tarea no admite errores de estrategia por precipitación. 

Se trata de administrar bien los tiempos de la política y de iniciar por Pedro Sánchez, en las próximas semanas, un proceso de conversaciones derivadas del resultado de unas elecciones generales históricas. No obstante, deberá esperarse a los resultados de las elecciones europeas, municipales y autonómicas para abrir realmente el proceso de diálogo y negociación sobre acuerdos programáticos e investiduras. 

Por tanto, es necesario actuar con responsabilidad y poner en valor el sentido de los encuentros del candidato a la Presidencia, Pedro Sánchez, con los otros líderes de los partidos durante la próxima semana en Moncloa. En este escenario, se produce la presión de los medios de comunicación que quieren saber ya los posibles pactos de gobierno. También la campaña de acoso a la que nos está sometiendo Podemos con su burda acusación de contemplar pactos con Cs. Es una maniobra de distracción de Podemos para esconder su fracaso electoral. Mientras, las derechas vuelven a la carga con sus mentiras y descalificaciones contra el PSOE. 

En este ciclo político tan acelerado y crispado, de tacticismos e improvisaciones, sobre todo por parte de PP y Cs, ha de primar la reflexión y el debate estrategico para hacer avanzar un proyecto progresista, sostenible en lo social y económico y de apuesta por la cohesión territorial. Al mismo tiempo, está en juego la calidad de la democracia y la estabilidad del Estado de Derecho.

Los portavoces del PSOE han expresado su voluntad política de intentar, si fuera posible, formar un gobierno en solitario (fórmula portuguesa) con apoyo y acuerdos programáticos con aquellas fuerzas con las que puedan darse importantes coincidencias de objetivos. Entre ellas y de modo preferente queremos el entendimiento con Podemos para crear, de partida, un bloque de 165 diputados en apoyo a la aplicación de un Programa de Progreso. Por tanto, la posición de partida del PSOE es clara y coherente. Ahora se trata de comprobar los resultados del 26M y de si es posible esa fórmula o carece de apoyos suficientes. 

A la vista de cómo se suceden los acontecimientos en España, me reafirmo en cuatro ideas:

1a. La validez de lo que gritamos la noche electoral en Ferraz, “con Rivera no” a la hora de buscar apoyos o acuerdos para formar gobierno en España;

2a. No es admisible la presión de nadie, sea la CEOE, la Banca, algunos medios o Pablo Iglesias, de cara a la configuración del nuevo gobierno;

3a. Valorar a fondo una solución de gobierno a la portuguesa en el escenario resultante del 28A y del 26M;

4a. No aceptar de antemano ninguna fórmula sobre acuerdos o pactos sin ni siquiera haber iniciado la negociación de un Programa para cuatro años, lo cual será complejo y llevará su tiempo.

La calma, el respeto y la coherencia han de presidir un proceso de encuentros, diálogo y negociación. A lo seguirá la Consulta a la militancia y posterior formalización del tipo de acuerdos o pactos que se alcancen. El objetivo central es garantizar la estabilidad del gobierno y el apoyo suficiente a un Programa para toda la legislatura.

Para lograrlo resulta imprescindible que avance la CULTURA DE PACTO, una estrategia democrática que va más allá de la conveniencia de pactos puntuales con geometría variable y que no garantizan la estabilidad del gobierno. Serán necesarios acuerdos programáticos de legislatura o un gobierno de coalición.

La cultura de pactos ha de impregnar, también, la acción de gobierno para impulsar la búsqueda de entendimientos y la consecución de Pactos de Estado en materias sociales trascendentales y ante los nuevos desafíos conectados con la globalización y la crisis climática que desbordan el periodo de un mandato.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa 

San Sebastián 2 de mayo de 2019 / Vía blog odonelorza.com 

 

 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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