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PSOE y Podemos : empezar de nuevo.

España se llena de nuevos gobiernos en casi todos los niveles territoriales. Son consecuencia de pactos y acuerdos entre partidos en un escenario de gran fragmentación electoral. Así garantizan la gobernabilidad. Son centenares.

Estos gobiernos de coalición en CCAA y municipios corresponden al bloque progresista o al bloque conservador, este de la mano de los ultras. Con mayor o menor dificultad y sin grandes sorpresas han salido adelante. Aunque, de momento, la institución más importante, el Gobierno de España, permanece bloqueado con una negociación central entre el PSOE y Unidas Podemos que ha entrado en crisis, aunque no irreversible. El caso de Madrid y Murcia acabará resolviéndose mediante un abrazo posado entre Ciudadanos y VOX.

Por otra parte, es alentador constatar la existencia de pactos transversales en Euskadi y Cataluña para formar gobiernos. Inesperados en Cataluña, por el proceso secesionista existente, entre el PSC y En Comú Podem en la ciudad de Barcelona, PSC y JxCat en la Diputación de Barcelona, o ERC y PSC en decenas de Ayuntamiento. Todo ello muestra que algunas estrategias van cambiando para hacer avanzar la convivencia en Cataluña.

También merecen destacarse los pactos transversales en Euskadi entre PNV y PSE o en la Comunidad Foral de Navarra entre las fuerzas progresistas. De ahí que no me extrañe que ante el riesgo de involución que representa el Frente Nacional de las tres derechas, haya partidos independentistas que, sin negociación previa, se pudieran abstener en el Congreso en la investidura de Pedro Sánchez.

Llevado de las lecciones aprendidas en mi experiencia negociadora durante 20 años, como Alcalde de San Sebastián, me atrevo a enumerar algunas consideraciones que pudieran resultar útiles para la buena marcha de un proceso negociador imprescindible que hoy está encallado. En mi caso, logramos formar hasta cinco gobiernos transversales para la buena gestión de la Ciudad, en una época dramática por la actividad del terrorismo de ETA que todo contaminaba.

De entrada, afirmo que no hay metas imposibles frente a la grandeza de la alta política que hace posible los pactos para la gobernabilidad.

1. Es un debate falso tener que optar por un perfil técnico o uno político para ocupar un Ministerio. Tan alta responsabilidad requiere ambos perfiles: la capacitación profesional en la materia de que se trate, un prestigio reconocido y tener criterio político. Con ello no planteo vetos, simplemente entiendo que los grandes desafíos pendientes, en una España paralizada, así lo exigen.

2. Además, un gobierno debe nacer con cohesión y hacer equipo. Y corresponde al Presidente, que nunca es uno más en el gobierno, formar y dirigir el mejor equipo ministerial. En todo momento, un Presidente debe actuar como máximo responsable porque será él quien rinda cuentas por todos. Él nombra a su equipo de confianza y es responsable de su actuación. Por tanto, nadie le puede imponer una persona para el Consejo de Ministr@s y menos de un comisario político que le tutele. Es necesario que disponga de una terna de personas para una mejor elección.

3. El gobierno ha de poder identificarse siempre por la ciudadanía como uno solo, porque no se puede visualizar dos en uno. Tampoco supone una garantía de cohesión y eficacia, la existencia de dos cabezas, dos portavoces o expresiones diferenciadas del mismo gobierno. Ello llevaría a la ineficiencia, la crisis y la ruptura.

4. Un pacto de gobierno conlleva un programa de actuaciones, acordar las bases de unos presupuestos que incluyan criterios fiscales para garantizar los ingresos, un calendario legislativo y la existencia de una Comisión de seguimiento sobre el cumplimiento de los compromisos. Además, se precisan normas de funcionamiento del Consejo de Ministros, reglas de lealtad así como una cohesión y disciplina parlamentaria de los grupos que sostienen el gobierno.

5. El mayor obstáculo para formar gobiernos de coalición suele ser la DESCONFIANZA entre los líderes y/o entre las militancias respectivas. Los motivos: discrepancia sobre cuestiones claves en la política de Estado, incompatibilidad de caracteres entre líderes o enfrentamientos políticos recientes que mantienen heridas abiertas. Solo con grandeza política se pueden superar.

6. El modelo de proceso negociador es decisivo para lograr el éxito. El largo esfuerzo de diálogo se apoya en una disciplina basada en el trabajo riguroso entre los equipos de ambas partes, la discreción, la ausencia de filtraciones a la prensa y la empatía. Al final, todo lo acordado se hará público con transparencia.

7. La Consulta Participativa a la militancia debe hacerse al final de un proceso negociador para someter a su aprobación un acuerdo o desacuerdo con un texto concreto. Lo demás es precipitado y un simple juego para presionar, lo que no ayuda al entendimiento. Una lastima si se utiliza la Consulta de modo manipulador porque la mayoría social se está hartando de tanto teatro.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 11 de julio de 2019 / Publicado en La Hora Digital.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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