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Por qué renuncio a una “dieta” del Congreso.

Quiero explicar, con transparencia, por qué he renunciado a la “indemnización de 1.900 € al mes destinada a gastos para el cumplimiento de la función” como diputado. Aunque es conocida como una dieta para gastos de estancia con ocasión de los desplazamientos al Congreso.

Recuerdo que los diputados tenemos que realizar pagos por estancia en hoteles o pisos alquilados en Madrid, gastos en comidas y otros por razón de representación, por viajes en tu territorio o gastos por asistir a actos, conferencias o jornadas en otras ciudades.

En mi caso, vivo 12 días de media al mes en Madrid. Esta renuncia la hago en la circunstancia de estado de alerta en toda España por culpa del maldito coronavirus, viviendo y trabajando confinado en casa (San Sebastián). Por cierto, rendiré cuentas públicamente de mi actividad parlamentaria en este mes excepcional el día 14 de abril.

Soy político y consciente de la difícil situación laboral que soportan gran parte de mis propios vecinos, con los que comparto noches solidarias de balcón a las 20h y a los que quiero seguir mirando sin mala conciencia. Consciente también de la enorme incertidumbre económica que crea estados de angustia y cabreo en muchas personas.

En definitiva, lo hago por razones éticas llevado de mis convicciones.

Pero no ha sido una decisión improvisada o repentina. El día 14 de marzo, al conocer que entrábamos en estado de alerta para 15 días, lo solicité formalmente a quienes debía hacerlo para que gestionaran la decisión de no cobrar esa “dieta”. Lo volví a reiterar en varios correos el día 21.

Transcurridos 19 días de espera, y tras observar que en la nómina de marzo se me ingresó la citada indemnización, tomo la decisión de renunciar personalmente ante la Presidenta y la Secretaría General del Congreso, dando instrucción para que no me ingresen esa cantidad en la nómina de abril. Algo que ni involucra ni afecta a nadie más, porque es cierto que cada diputad@ es un caso diferente. Sé bien de lo que hablo.

Pero en los veinte años al frente de la Alcaldía en San Sebastián, aprendí que en la vida política hay decisiones que tienes que tomar sin dilación, porque puede que pierdan su valor si se toman tarde y además parezcan forzadas.

Duelen las críticas que me llegan por tomar la decisión de la renuncia, sobre todo si son cercanas. En la renuncia ni hay individualismo ni hay afán de protagonismo. Es coherencia con las ideas socialistas. 

Era un gesto obligado porque en la situación que vivimos hay muchas personas que miran lo que hacemos los políticos. Y no me refiero a quienes juegan a desprestigiar a los políticos por sistema, que son muchos -lo padezco en mis carnes cada día en las redes- y esconden su identidad y las siglas para las que intoxican. Me refiero a personas bien intencionadas que nos observan, en momentos de dolor familiar o de incertidumbre, porque lo están pasando muy mal y nos piden EMPATIA SOCIAL a diputados y diputadas, con un mínimo esfuerzo de solidaridad.

También hay quienes ha centrado su crítica en el hecho de haberla publicitado en un tuit que he incorporado en la imagen de arriba. ¡Vale!. En mi opinión, las decisiones de un responsable político, estos gestos que buscan moralizar los comportamientos públicos, han de ser siempre públicas. De lo contrario, muchos pensarían que seguimos cobrando esa cantidad los que estamos confinados.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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