Slider

Un Parlamento democrático para afrontar con pactos el día después del COVID-19 .

Soñamos con el día después, aún lejano, que nos devuelva a la normalidad en la que vivíamos antes del COVID19. Pero nos olvidamos de que volveremos a una normalidad aparente que ya arrastraba graves crisis, desafíos planetarios y tecnológicos de gran complejidad y riesgos existenciales derivados de la globalización.

Llegan tiempos todavía más duros en los que casi nada será igual tras las consecuencias del virus. Una recesión de la economía del país con la pérdida de empleos, cambios -por razones de protección- de muchos hábitos de vida y fragilidad de una democracia que deberá saber combinar la libertad personal con el uso de mecanismos tecnológicos de control que aporten seguridad. Ahora toca ir sacando enseñanzas de la tragedia para poder defender mejor el interés de la comunidad y velar por la supervivencia del planeta.

La crisis del coronavirus dejará, en España y en medio mundo, un paisaje de dolor por las miles de personas fallecidas, muchas preguntas críticas sobre la fortaleza de los sistemas sanitarios públicos, efectos laborales y sociales que incrementarán la desigualdad y un Estado desbordado y endeudado en su objetivo de que nadie quede desprotegido. Pero la pandemia aún no está controlada. Puede haber rebrotes y tampoco sabemos qué sucederá en Africa.

El Parlamento -la política democrática- nunca puede cerrar ni perder la iniciativa en tiempos de emergencia. Porque en un Estado de Derecho la vida parlamentaria forma parte de las llamadas actividades esenciales.

Ante una situación excepcional, como el estado de alarma y el confinamiento, el Congreso tiene que ejercer su función legislativa y debatir y, en su caso, aprobar las medidas del Gobierno dirigidas a combatir la crisis del coronavirus, así como controlar la acción del ejecutivo. Pero además -y junto al Gobierno- ha de analizar la nueva realidad que impone el COVID-19 y preparar una política de altura para el día después.

Porque hará falta negociar y gestionar pactos entre grupos políticos hoy enfrentados. Imprescindibles para abordar la reconstrucción económica y social en el marco de la transición energética, fortalecer los pilares del Estado del Bienestar en defensa de lo público, reducir la brecha digital, acordar los términos de una colaboración leal y corresponsable entre el Gobierno, Ayuntamientos y CCAA y presentar un frente común ante las instancias de la UE para defender una Europa de cooperación y solidaridad.

Pero nada será posible sin acuerdos parlamentarios amplios, hasta hoy impensables, pensados para garantizar respuestas eficaces y la gobernabilidad de España. Para hacerlos posibles son obligadas las convicciones democráticas.

Sin embargo, aprovechando la ansiedad que provocan las miles de muertes y la incertidumbre económica y laboral, hay en marcha una estrategia de lucha de poder contra el Gobierno de izquierdas que pasa por sembrar, en las redes y en medios de comunicación, confusión, bulos, odio y proclamas neogolpistas. El PP debería ser consciente de que tanto los que la alientan como quienes alimentan la crisis politica estarían amenazando el sistema democrático.

El crecimiento del neofascismo podría volver a repetirse en medio de una alarma social y a la sombra de una crisis de confianza en las instituciones. Sabido es qué clima crean y cómo se aprovechan de la crispación social, del miedo y la inseguridad para promover, desde el populismo, la vuelta de fórmulas autoritarias.

Lamentablemente, el tono y el fondo de las intervenciones que escuchamos en los Plenos con voto telemático, entre la oposición y el Presidente Pedro Sánchez, no presagian un clima de diálogo y acuerdos. ¡Mal vamos!.

No será fácil pero las consecuencias del coronavirus exigen, como única respuesta politica, una empatía social de los dirigentes políticos hacia la gente angustiada por tantas incertidumbres y una nueva dinámica parlamentaria. La clave reside en la búsqueda del consenso en torno a un Pacto de Estado que incluya un presupuesto de emergencia, así como el compromiso político de avanzar en ese proceso con actitudes de unidad, lealtad y renuncias entre las partes.

 

Odón Elorza / Diputado del PSOE por Gipuzkoa

San Sebastián, 15 de abril de 2020 / Publicado en eldiario.es

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

Copyright © 2014 - 2018 - Odón Elorza. Todos los derechos reservados.