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Chantajes a la salud pública.

Algunos partidos han mostrado estas semanas su juego inmoral al exigir, para apoyar en el Congreso la prórroga del estado de alarma, unas demandas extrañas a la emergencia sanitaria en una actitud irresponsable a la hora de garantizar la vida de las personas en lucha colectiva contra la pandemia global. Otros partidos, lo que es aún peor, han exhibido un rechazo a colaborar con el Gobierno en una situación dramática.

El diputado Rufián, en nombre de ERC, señaló, entre otras, la condición de que el Gobierno pusiera fecha a una nueva reunión de la mesa de diálogo político sobre el conflicto en Cataluña. En el marco de una evidente disputa electoral entre independentistas, Junts per Catalunya exigía, por su parte, el reconocimiento (?) del Presidente de la Generalitat, Quim Torra. Bildu, en cambio, puso precio a su abstención al demandar del Gobierno un compromiso inmediato sobre la derogación integral de la reforma laboral.

El PNV también jugó hace quince días sus bazas partidistas, poniendo como una de sus condiciones la de poder convocar elecciones autonómicas en julio, por encima de las limitaciones que contemplara la vigencia del estado de alarma. Y hasta Baldoví, el respetado diputado de Compromís, expresó su "decepción" con el Gobierno durante el debate en el Congreso sobre la quinta prórroga del estado de alarma, por no querer concretar Pedro Sánchez la financiación que correspondería a la Comunidad Valenciana. 

Son reclamaciones y debates todas ellos inoportunos que nada tienen que ver con aspectos relacionados con la gestión y contenidos de las fases de la desescalada del confinamiento. Han querido aprovechar la necesidad de apoyos del Gobierno para tratar de sacar ventaja política en una demostración de irresponsabilidad en vez de priorizar la salud pública de la población.

Mientras, el PP optó directamente por votar en contra, con argumentos jurídicos insostenibles, contrarios a cualquier lógica democrática y al informe de la Abogacía del Estado. Casado, en su empeño por tapar los errores de Ayuso, se limitó a responder con una posición política destructiva, de la mano de la extrema derecha, VOX, para juntos acosar al Presidente Pedro Sánchez y bloquear decisiones políticas en medio de una grave crisis que afecta a todo el Estado. Una estrategia partidista que se traduce en fomentar el desorden y la confrontación.

Vivimos un tiempo en el que las fuerzas del populismo españolista apuestan por trasladar la tensión a la calle, con caceroladas y desfiles de banderas - presididas por un autobús a modo de gran fiesta futbolística- para tratar de tumbar al Gobierno de izquierdas. Por eso conviene recordar que el Parlamento es siempre el espacio más eficaz y democrático de la política para reforzar la legitimidad del Gobierno en la lucha contra el COVID-19 y para llamar a la ciudadanía a una gran tarea colectiva para salvar la vida y la economía del país. 

También en el Congreso debemos dar respuesta a quienes gritan que este Gobierno es ilegítimo, criminal y que ha implantado una dictadura constitucional, mientras exigen libertad y a la vez se manifiestan a sus anchas y con odio. Ahora, lo importante es trasladar a la calle un proyecto de colaboración en favor del interés general y de convivencia ciudadana.

A los chantajistas la historia les juzgará con severidad y les quitará toda credibilidad, porque no supieron estar a la altura de la responsabilidad exigible a sus partido en un momento histórico para España.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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