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Reconstruir nuestra democracia a tiempo.

Una ciudadanía amenazada por incertidumbres vitales -desde el coronavirus al desempleo y continuando por la emergencia climática- ; una sociedad descreída de la política y en alerta permanente por los fallos del sistema y el peligro de algunos dirigentes pandémicos mundiales; y una opinión pública confusa ante los desafíos que plantea una globalización ajena a las reglas democráticas, configuran un escenario ideal para engordar la crispación que promueven las fuerzas populistas ultraliberales y autoritarias. La degradación de la política y las crecientes desigualdades conllevan la desafección ciudadana a la democracia.

La respuesta consiste en acordar fórmulas innovadoras para acercar la política a la calle y ganar la confianza ciudadana en sus instituciones. Por eso hay que desarrollar iniciativas, más necesarias tras la crisis provocada por la COVID-19, que complementen la democracia representativa con buenas prácticas políticas y la aplicación de herramientas tecnológicas en favor de la democracia participativa.

La situación reclama cambios en el funcionamiento y eficacia de las instituciones, especialmente del Congreso que es el centro de la vida democrática y donde reside la soberanía popular. Subrayo, por otra parte, la imperiosa necesidad de transformar un sistema económico cada día más injusto y de regular una globalización que no responde a pautas democráticas, cuestiones que erosionan la credibilidad y calidad de la democracia. Planteo aquí cinco objetivos:

1- El Parlamento, como escuela de democracia, ha de promover nuevas actitudes de regeneración que garanticen la renovación y la independencia de los órganos constitucionales, organismos reguladores y supervisores, la separación de poderes, la eliminación del voto rogado, el desarrollo de una Gobernanza participativa y la búsqueda de Pactos de Estado. Esto conlleva la aplicación en la acción política de los principios de diálogo, transparencia, participación, rendición de cuentas e integridad. En este caso, mediante la aprobación de códigos éticos para los cargos públicos y nuevas medidas contra la corrupción.

2- La tarea de la reconstrucción social y económica de España debe avanzar de la mano de una reconstrucción de la democracia. Las grandes políticas democráticas para reforzar lo público, como la Sanidad, y lograr un crecimiento justo y sostenible tienen que apoyarse en el consenso entre fuerzas políticas y con la sociedad. Por ello, en el marco de la Comisión parlamentaria para la Reconstrucción se ha incluido la comparecencia de entidades y expertos, además de la recogida de propuestas de organizaciones ciudadanas a través del nuevo canal de participación o buzón de correo electrónico. Todas las aportaciones deben ser publicadas para socializar el debate.

3- De acuerdo con los artículos 9.2, 23.1 y 105 de la Constitución, el Congreso tiene que abrirse a la participación plural de expertos y organizaciones representativas de la sociedad en la tramitación de las leyes y antes de iniciar la fase de enmiendas. Lo que significa formalizar en el Congreso la audiencia o comparecencia de entidades interesadas, por su naturaleza o por resultar afectadas por el contenido que trate una propuesta de ley, para escuchar sus opiniones y recibir aportaciones escritas que enriquezcan el debate legislativo. Al actual procedimiento se añadiría una fase de participación deliberativa, algo que no significa un obstáculo para una tramitación legislativa ágil, sino una garantía de mayor eficiencia de la ley resultante y una mayor legitimación social.

4- El Congreso ha de apostar por la utilización de las tecnologías de comunicación que han permitido su funcionamiento virtual/presencial durante el confinamiento. Y aprovechar las herramientas digitales, como la página web oficial, poniéndolas al servicio de la participación online y de una información transparente y accesible. Las TIC son la vía para dar a conocer el trabajo del Parlamento a la sociedad, incluida la huella legislativa, y permiten un mayor control ciudadano. Es la forma de despertar el interés de la sociedad en los procesos democráticos abriendo mecanismos de interacción en la toma de decisiones públicas.

5- Los esperados Fondos de la UE para la recuperación económica frente a los efectos devastadores de la pandemia global, deberán servir para crecer de otra manera, con valores democráticos y con un plan de reformas estructurales del modelo productivo y energético basado en los ejes de las transiciones: la digital para formar a personas y crear empleo de calidad, y la climática en favor de una economía verde y la supervivencia del planeta. Pero la concreción del plan y el control, la fijación de objetivos, aplicación interna de fondos y su gestión, requieren un acuerdo participativo de gobernanza democrática que sea transparente, leal, cooperativa y corresponsable. Una gobernanza compartida entre las diferentes administraciones y agentes socioeconómicos.

 

Odón Elorza / Diputado del PSOE por Gipuzkoa

San Sebastián 16 de junio de 2020 / Publicado en infolibre.es

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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