Desde la mirilla de un diputado ( I ): el odio.

Hoy inicio en esta web una sección semanal fija en mi blog para contar una visión personal de mi vida y experiencia parlamentaria. Ha de ser un tanto discreta y a la vez rigurosa. Pero en la idea de que resulte de interés: “Desde la mirilla de un diputado”.


Hay semanas en las que los acontecimientos que me tocan vivir de cerca durante los días de actividad en Madrid, como diputado socialista por Gipuzkoa, me llevan a la tristeza. Las consecuencias del coronavirus tienen mucho que ver con el momento político pero hay pecados de la política que vienen de atrás, como la corrupción, la crispación o la falta de voluntad de diálogo en favor del bien común. A ellos se le suma el odio.

Este pasado miércoles 16, la sesión de control al Gobierno por parte de la oposición se volvió a convertir en un diálogo de sordos, con preguntas e intervenciones de PP y VOX crispadas y acompañadas de expresiones de odio. Lo saben y juegan a radicalizar las posiciones para tumbar al Gobierno legítimo.

Este necesario ejercicio de control parlamentario hace tiempo que dejó de ser un espacio para la crítica y además para la reflexión. Pero no me resisto a insistir que es ahora cuando deberíamos responder, entre todos y con empatía social, a una grave situación de emergencia en España en materia sanitaria, social y económica, provocada por la COVID. El gobierno y la oposición tenemos la responsabilidad de alimentar con decisiones acertadas la esperanza de la sociedad.

Sin embargo, el discurso del odio gana terreno en el Congreso, algo inadmisible y muy desalentador para quienes mantenemos una concepción democrática de la política. Pero ese odio también se va instalando cada vez más, de la mano de discursos incendiarios de la extrema derecha y de Casado, en la calle.

El Consejo de Ministros del Gobierno de izquierdas aprobaba la nueva Ley de Memoria Democrática. Era una iniciativa comprometida del PSOE para devolver la dignidad a tantas víctimas republicanas asesinadas por la dictadura franquista y abandonadas, durante 80 años, en fosas y cunetas. Sus familias aún esperan los restos.

La respuesta de Vox no se hizo esperar al anunciar que recurrirá la Ley con el argumento de que: "Quieren ganar una GUERRA que perdieron en el campo de batalla”. Los ultras van a lo suyo y preparan el terreno a su Moción de Censura.

Ese mismo día, en compañía de importantes diputados y diputadas de VOX, PP y C’s, Jusapol, plataforma policial, de alcance sindical y político, se concentraba frente al Congreso con un montaje ultra propio del pasado, mezclando féretros y banderas españolas, desafiando al grito de “Gobierno dimisión y ETA asesina”. Con los himnos de la Guardia Civil y España, sonando a todo volumen.

El tumulto me hizo salir del patio del Congreso, observé lo ufanos que volvían los cargos de VOX del acto y percibí mucho odio. Estamos en 2020, en plena pandemia, con millones de familias sumidas en la incertidumbre más negra.

Ciertas actitudes del pasado han vuelto y las veo a través de distintas mirillas. Como el uso de la policía patriótica para abusar del poder. 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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