Bárcenas y la vacuna contra el virus de la corrupción.

La corrupción sistémica en el seno del PP reaparece con el reciente escrito de Bárcenas dirigido a la Fiscalía Anticorrupción. Se trata de un grave problema que amenaza las bases de la democracia en la medida en que la corrupción cuestiona la integridad de los partidos, la credibilidad de las instituciones y la moral del sector empresarial. También implica a otras instancias como la justicia, la policía o la prensa.

La corrupción persigue a este país porque no se quiso reconocer a tiempo su brutal existencia ni afrontar hasta el final un proceso de regeneración democrática. De ahí la posición de los Socialistas que nos opusimos a una nueva investidura de Mariano Rajoy y a la posterior presentación de una Moción de Censura que cerró una primera etapa. Y si bien la necesidad prioritaria de España, en una pandemia, reside en la disponibilidad masiva de vacunas antiCOVID para salvar vidas y hacer posible la recuperación económica y social, no podemos olvidar que el sistema democrático precisa más mecanismos para seguir combatiendo la corrupción.

¿Qué consecuencias se pueden esperar en la práctica de este supuesto cambio de actitud del extesorero del PP? De poco sirven ya las palabras de un personaje inmoral que nunca ha declarado ante los jueces con intención de aclarar la verdad y con mentalidad de arrepentimiento, sino con el único objetivo de “salvar su culo”. Por tanto, su voluntad de colaborar ahora con la justicia dependerá realmente de las pruebas y testimonios ciertos y de peso que aporte.

No me hago demasiadas ilusiones sobre la apertura de una nueva investigación, ordenada por el poder judicial en el ejercicio de su imprescindible independencia e imparcialidad. Una investigación que afecte a esos personajes del PP que mandaron más de dos décadas en Génova 13 y que, según Bárcenas con sus papeles y otros sentencias, muestran delitos relacionados con la corrupción y el abuso de poder para la financiación ilegal del PP y su enriquecimiento personal.

A la espera de acontecimientos, España necesita con urgencia otra vacuna que produzca sus efectos por largo tiempo. En este caso para prevenir y combatir la corrupción y otras variantes contrarias a la ética. Corresponde tanto al Gobierno de izquierdas como a la movilización de la sociedad y de las fuerzas democráticas acometer este objetivo aún pendiente.

Una vacuna que, para ser efectiva, deberá mezclar ingredientes que ayuden a garantizar en un Estado de Derecho la separación de poderes, la eliminación de los aforamientos, una ley para la protección de denunciantes de casos de corrupción, la extensión de la cultura de la transparencia con mejoras en su ley y nuevas medidas legislativas del Congreso que profundicen la regeneración democrática. Ademas, esa vacuna tendría que inocular en el cuerpo social los valores de una ética democrática para crear suficientes anticuerpos que hagan desaparecer el virus de la corrupción.

 

Odón Elorza / Publicado en La Hora Digital @Hora_Digital

Diputado por Gipuzkoa y Secretario Federal de Transparemcia del PSOE

San Sebastián 7 de febrero de 2021.

Odón Elorza

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