Todo se revuelve en mi interior, del estómago a la cabeza, tras asistir al tercer debate sobre ETA -en solo dos dias- en el Pleno del Congreso.

Todo se revuelve en mi interior, del estómago a la cabeza, tras asistir al tercer debate sobre ETA -en solo dos dias- en el Pleno del Congreso. Y aunque han pasado diez años desde la derrota de la organización terrorista por el Estado de Derecho y los demócratas, ETA está más presente que nunca en boca de V0X, PP y Cs.

Vuelvo a recordar el infierno que viví hace 20 y 40 años al hilo de un debate parlamentario casi siempre ácido, manipulador y plagado de falsas acusaciones al PSOE y al Gobierno. Un debate que siempre me lleva a revivir los atentados, el sufrimiento de las victimas y de sus familias y el pensamiento de que aquella tragedia, aquel estado de permanente tristeza, no tendría final.

Es como si algunos partidos necesitaran para sus objetivos resucitar a ETA en sus discursos, para acosar al Gobierno de Pedro Sánchez. Y para volcar odio sobre Zapatero y Rubalcaba. Lo malo es que con su estrategia provocan la sensación de que ETA sigue dirigiendo nuestras vidas, de que ETA no fue derrotada.

Nada de eso es verdad. Pero supongo que hay personas que se lo creen, que piensan que este Gobierno pactó con ETA y sigue pactando por medio de Bildu. Eso intentan hacer creer los mismos que quieren hoy patrimonializar la bandera de la libertad.

Pasé 20 años escoltado en condición de alcalde de San Sebastián (1991-2011), con amenazas y un miedo sólo superado por mis convicciones democráticas, con capacidad de movimientos muy limitada, con episodios terribles de kale borroka y, sobre todo, con el asesinato de amigos políticos y personales. Me refiero a quienes considero como una parte de mi vida y una extensión de mi “familia”. Se llaman Ernest Lluch, Juan Mari Jauregui, Fernando Múgica, Enrique Casas, ...

Nunca los olvido, a ellos y a sus familias, como a los cientos de asesinados, cercanos o desconocidos. Entre ellos a las víctimas “anónimas” uniformadas, a quienes los vascos no supimos reconocer ni mostrar suficiente cariño a sus familiares en aquellos funerales casi clandestinos en Euskadi, sin el calor de un rechazo masivo a ETA por parte de la ciudadanía.

No vamos a olvidar lo que pasó ni dejar de reconocer el sacrificio de las víctimas. Tenemos un relato democrático que defender. Tampoco debemos olvidar la guerra sucia acotada en el tiempo -como el terrorismo de los GAL- o los casos de torturas. Episodios condenables -como así hice- y que el mundo de ETA utilizaba para justificar y jalear a ETA.

Hoy, como entonces, se impone la unidad de los demócratas y el fortalecimiento del Estado de Derecho frente a la instrumentalización partidista de ETA. España y sus instituciones tienen que hacer frente, con todos sus esfuerzos y ejerciendo los valores democráticos, a otros problemas reales y prioritarios. No dejemos que los recelosos y los enemigos de la democracia sigan confundiendo a la sociedad.

 

Odón Elorza / Diputado del PSOE por Gipuzkoa

Madrid, 17 de marzo de 2021.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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