2022: frenar la crisis de la democracia.

Frenar la degradación de la democracia en 2022 precisa de la máxima sensibilidad y un nivel real de compromiso a la hora de promover medidas legislativas y buenas prácticas políticas por parte de las fuerzas progresistas. Además, necesitamos espacios articulados y abiertos a la sociedad civil en donde surjan ideas, iniciativas y propuestas de acción transversal para defenderla ante las amenazas crecientes.

Las amenazas a la democracia provienen del avance de los populismos, de los nacionalismos de confrontación y excluyentes y de la extrema derecha. Lo que pretenden es recortar la dimensión del sistema democrático en favor de un Estado débil en la cobertura social, neoconservador y autoritario. Todo ello se produce en un escenario en el que el incremento de las desigualdades sociales y las corruptelas de la política provocan el desánimo y la desconfianza de sectores crecientes de una población que sufre, además, la fatiga de una pandemia planetaria y las incertidumbres vinculadas a los nuevos retos y transiciones propias del siglo XXI.

En España hay muchos “falsos patriotas” seguidores de Trump, Orbán, Salvini, Putin, Maduro, Bolsonaro o Zemmour que ya han salido del armario y que actúan crecidos. Los abanderados de la democracia iliberal o autoritaria los tenemos aquí, actúan desde las instituciones y están incrustados en los diversos aparatos del Estado.

La cuestión es cómo responder a esa amenaza real y cómo hacerlo también desde la sociedad organizada. Porque no es suficiente trabajar solo desde las instituciones y los partidos. De ahí la propuesta de crear una Red de Ideas para la Democracia a modo de movimiento cívico, abierto y transversal. Hablo de algo que hoy no tenemos y que deviene imprescindible para fomentar la movilización y el activismo cívico de los demócratas.

Pero no se trata de montar “una oficina o chiringuito modelo Ayuso” o un laboratorio oficial para expertos. Necesitamos crear un espacio ciudadano para la reflexión, interacción, difusión y movilización. Un espacio abierto con generosidad a la sociedad y sus organizaciones cívicas para trabajar en una red por la democracia que se extienda por todo el país y que aproveche las ventajas de conectividad de internet.

Las fuerzas e intelectuales progresistas junto a los movimientos ciudadanos deben movilizarse de modo permanente con el conjunto de la sociedad para lograr mejoras en el funcionamiento de la democracia. Es preciso repensar la democracia en una fase histórica de globalización, de grandes lobbis tecnológicos y de avance de las políticas ultra conservadoras. Un tiempo en el que las bases del sistema democrático se ven cuestionadas por nuevos fenómenos políticos, tecnológicos, sociales y económicos de una gran complejidad, a nivel nacional y global.

Las fuerzas del populismo antisistema, los nacionalismos radicales identitarios y la extrema derecha neofascista intoxican y crispan la vida política y plantean medidas involucionistas que afectan a la convivencia, a las libertades y a los derechos sociales de las personas. También suponen una amenaza real a la democracia los entramados de corrupción, la extensión de las desigualdades y la precarización entre la población, una fiscalidad injusta por no aplicar criterios de progresividad o una globalización financiera contraria a la regulación desde una gobernanza supraestatal democrática. Todo ello juega en contra de la calidad de la democracia.

Desde la vigencia de sus principios, hay que superar un enfoque reduccionista de la democracia formal representativa, atendiendo las demandas de una sociedad crítica. La democracia tiene que ser la herramienta imprescindible para perfeccionar la toma de decisiones aplicando principios de participación, transparencia y rendición de cuentas, garantizar la capacidad, independencia e imparcialidad de los órganos constitucionales y supervisores, aprobar mecanismos efectivos de lucha contra la corrupción y de control sobre las influyentes plataformas tecnológicas, garantizar la separación de poderes y promover los comportamientos éticos de los partidos, cargos públicos y estamentos económicos en la sociedad.

Una democracia paralizada o plegada al interés del poder no nos sirve. La alternativa a un modelo de más democracia y de más igualdad es hoy la involución hacia sistemas políticos autoritarios con democracias débiles sometidas a los nuevos tiranos de la comunicación digital y sociedades con insoportables niveles de injusticia social.

 

Odón Elorza / Diputado del PSOE por Gipuzkoa

San Sebastián, 31 de diciembre de 2021.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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