En defensa de la Pasarela ecológica y peatonal de Sagües a Monpás en San Sebastián.

Hay razones sobradas para solicitar al Ayuntamiento de San Sebastián que retome la defensa del proyecto ecológico de la Pasarela aérea peatonal de Sagües a la punta de Monpás. Lo que significa iniciar las gestiones precisas, a la mayor brevedad, de cara a contar con una declaración medioambiental que permita una nueva licitación por parte del Ministerio para ejecutar una actuación de interés general.

El Gobierno de la Ciudad, que tuve el honor de presidir, trabajó durante seis años en el procedimiento de evaluación y obtención de la Declaración favorable de Impacto Ambiental sobre el proyecto de la Pasarela. Se garantizaba la protección de la ladera de Ulía con respeto a los ecosistemas, entorno natural y paisaje. También se gestionó y logró la autorización y la financiación -estimada en doce millones de euros- por parte del Ministerio de Medio Ambiente.

Sin embargo, adjudicada la obra por el Ministerio a la empresa Ferrovial, en enero de 2011, la obra no se pudo iniciar al no querer firmar el nuevo Gobierno local de Bildu, surgido de las elecciones municipales de mayo de 2011, el compromiso sobre la disponibilidad de los terrenos para el Ministerio y el mantenimiento futuro de la Pasarela.

La sorprendente decisión del Ayuntamiento privaba a la ciudad de una instalación singular y sostenible para que la ciudadanía donostiarra y guipuzcoana disfrutara, con todos los sentidos, de una Pasarela segura y liviana que serpenteaba en el paisaje, dialogaba con la naturaleza y levitaba sobre el acantilado.

El anteproyecto había seguido un proceso cívico de información y participación, mediante una exposición celebrada en 2008, colocada junto al Teatro Victoria Eugenia y visitada por 37.000 personas. Resultó una iniciativa didáctica, transparente y culminó con una consulta a la ciudadanía sobre la propuesta.

La pérdida lamentable de aquella inversión ha estado seguida de la pasividad del Ayuntamiento durante once años, sin ninguna explicación. Por eso pido que esta actitud se reconsidere para volver a gestionar tanto la tramitación del informe medioambiental del Gobierno Vasco (caducado por el transcurso del tiempo) como la evaluación, aprobación y compromiso de financiación de una obra que fue declarada de interés general por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, según denominación actual.

Es momento de negociar, ante la Dirección de Costas del Gobierno de España, el proceso de tramitación y la ayuda para la financiación de la Pasarela dentro del Fondo de Restauración Ecológica y Resiliencia (FRER), en conexión con los Fondos Europeos. También debiera solicitarse el apoyo del Gobierno Vasco en favor de una Pasarela ecológica, que permita la restauración del medio natural y respetuosa con el Decreto del Gobierno Vasco de 2013 sobre la ZEC de Ulía.

El proyecto de la Pasarela ha de ser actualizado, a propuesta de su autor, para perfeccionarlo, eliminando los apoyos horizontales conectados a la ladera de quien la Pasarela se separa 8 metros de media, en sus 725 metros de longitud y 5 de anchura. La revisión del proyecto permitirá reforzar la seguridad en el pilotaje y estructura de los pilares verticales de acero para soportar situaciones extremas de oleaje, así como el empleo de la metodología BIM en su construcción. Se tienen en cuenta los datos de los últimos temporales en el Cantábrico, en especial los del 2014, recogidos en el Panel Internacional de Cambio Climático. No obstante, la Pasarela ya se sitúa a 20 metros por encima del nivel medio de la marea.

Donostia-San Sebastián no puede desentenderse ni renunciar a una actuación de restauración ecológica que permita acometer un reto pendiente. Me refiero a la culminación del inacabado paseo de litoral que va desde la Plaza del Peine del Viento -de Peña Ganchegui y Chillida- hasta la punta de Monpás. Al cumplirse 50 años de aquella espectacular y audaz intervención municipal, es momento de crear otro hito innovador y respetuoso con el medio natural. Estamos ante una iniciativa singular e innovadora en Europa que completaría la joven bahía de La Zurriola.

La Pasarela permitirá contemplar los valores medioambientales y las especies protegidas en la ladera de Ulía -el brezo atlántico y la armeria-, recogidas en la norma europea Red Natura 2000. En la actualidad, el espacio concreto en el que se ha previsto pilotar los apoyos de la Pasarela es un territorio degradado y peligroso.

Esta Pasarela da seguridad a los paseantes, protege el medio natural y dignifica aquel ámbito de la ladera del Monte Ulía, modificado radicalmente en su día por la actividad de las canteras de extracción de piedra. Estos objetivos son imposibles de lograr mediante una senda, como pretenden algunos que desconocen las características del proyecto.

 

Odón Elorza, ex-Alcalde de San Sebastián (1991 a 2011)

24 de febrero de 2022 / Publicado en El Diario Vasco

Odón Elorza

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