Balance político del año 2022: el trumpismo y los ensayos de golpismo.

La oposición reaccionaria, formada por la ultraderecha y los sectores de la derecha más conservadora y populista, ha seguido en España durante el año 2022, al igual que en otras democracias del planeta, el guión de actuaciones que señala el trumpismo. 

Su objetivo es desestabilizar el funcionamiento de la sociedad democrática, rechazando los  principios de la democracia y cuestionando la validez de sus reglas. Su caldo de cultivo está en el malestar social que provocan la crisis económica y las incertidumbres medio-ambientales.

Saben manejar el miedo y la confusión que se extienden entre sectores de la población más desfavorecida para amplificar el desapego a la democracia y crear las condiciones para las tentativas golpistas. Hoy, ningún país está a salvo de sufrir las consecuencias de semejante pandemia.

 Su estrategia la venimos comprobando en España y se puede resumir en los siguientes ejes: 

- Promueve la crispación y el odio en la vida política, extremando la polarización partidista.

- Cuestiona la legitimidad de un gobierno de izquierdas elegido democráticamente.

- Excita el nacionalismo español, abusando de la mentira y practicando el discurso populista de confrontación entre Pueblos. 

- Agita a los poderes económicos y captura a los poderes fácticos instalados en diferentes ámbitos de la administración civil y militar.

- Actúa en todos los Foros con deslealtad a los intereses de España y de la población en general.

- Usa la técnica de las fake news y las injurias, sin medida, para desacreditar a la izquierda y generar confusión entre la ciudadanía.

- Y secuestra las instituciones del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial para confrontarlas con el Gobierno de Pedro Sánchez.

Será difícil frenar esta dinámica del trumpismo que se extiende también por Europa con la ayuda de las tecnologías de la información y de potentes medios de comunicación. Se aprovecha de las guerras y sus graves efectos en la economía, de la desregulación de la globalización y de las limitaciones de las políticas públicas. 

La mejor respuesta que puedo aportar, en pocas palabras, es la de promover sin descanso la unidad de acción de l@s demócratas en favor de una democracia social justa que disponga de auténticos mecanismos fiscales para la redistribución de la riqueza y el crecimiento de los niveles de igualdad.

La peor actitud sería ponerse a la altura de los populismos iliberales y considerar que la actual democracia no requiere de procesos de avance innovadores y de una regeneración profunda.

 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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