Pongamos que hablo de San Sebastián / Los retos de una ciudad autocomplaciente.

No me resisto a expresar con preocupación, de cara a la legislatura municipal, algunos de los retos que aguardan a San Sebastián. De entrada, observo que nuestra ciudad vive ensimismada, acrítica, víctima de la autocomplacencia de un Ayuntamiento que ha provocado una parálisis de 12 años en la toma de decisiones claves.

Es obvio que la ciudad sigue siendo atractiva y ofrece buenos servicios públicos a la ciudadanía porque ni la maquinaria municipal ni las inercias de los agentes económicos y sociales se paran con los cambios de gobierno municipal. Mientras, el turismo ha desbordado las previsiones con una invasión de nuevos hoteles, compra de edificios por los fondos de inversión y proliferación de apartamentos turísticos donde antes vivían vecinos, hoy expulsados a falta de una regulación de la presión turística a tiempo y tras el final del terrorismo.

La explosión del turismo tiene un precio: gentrificación, expulsión de población e incremento de la especulación. Además, San Sebastián ha perdido su espíritu de crear e innovar. Hacer un segundo edificio para el Basque Culinary Center o para el Talent House (centros de innovación que hicimos realidad durante la larga etapa de Alcaldía del PSE-PSOE), promover otro centro comercial de franquicias en San Bartolomé o un hotel en Tabakalera no significa innovar; es repetir lo ya existente. Las alcaldías nacionalistas han carecido de imaginación y pasión por Donosti.

Mientras, las actuaciones de vivienda pública han acumulado dudas y retrasos. Ahí siguen, muertos de asco, los terrenos municipales que compramos en Auditz-Akular (barrio de Altza) con una estación subterránea del Topo/Metro construida allí para favorecer el desarrollo y la movilidad sostenible de un nuevo barrio con un parque público de 3.000 viviendas. Se aprobó un modelo de barrio innovador, sostenible y con servicios que se puedan utilizar por el barrio contiguo existente.

El debate sobre esta operación urbanística -que dejamos aprobada desde la Alcaldía en 2010- se ha obviado durante 12 años con la excusa de dejarla para su análisis en el largo proceso de revisión del Plan General de Urbanismo.

En el caso de la operación de compra de los Cuarteles de Loiola -una intervención que deberá esperar siete años para ver ahí viviendas- sė ha producido una negociación errónea con el Ministerio de Defensa que conlleva un precio excesivo de 73,3 M/€. El Alcalde anuncia que solo un 40% de la vivienda será pública.

El afán electoral llevó al PNV a una mala negociación con Defensa por no poner también sobre la mesa un objetivo alto de vivienda pública, un nuevo destino para el suelo del antiguo gobierno civil en Pio XII y el traslado de la Delegación del Gobierno de España al edificio del antiguo Banco de España en la calle Garibay.

Para desesperación de muchas familias y de la juventud donostiarra, los desarrollos de Cuarteles y Auditz se retrasan y el reto de la política de vivienda social se está perdiendo. Dudo que este Ayuntamiento repitiera hoy operaciones como las de Atocha y Morlans, con todo su desarrollo en vpo. Además, vamos con retraso en otras cinco operaciones por falta criterios urbanísticos favorables al interés general. 

Por otra parte, la simple urbanización del entorno del Campo de Futbol de Anoeta lleva tres años de retraso, las obras del Metro por el centro de Donosti resultan molestas, inacabables y no explicadas, y los nefastos experimentos en políticas de movilidad no se corrigen. En cambio, se acuerdan operaciones opacas y carentes de una justificación de interés general en detrimento del suelo público.

Es el caso de un nuevo edificio del Basque Culinary Center en un solar municipal en Manteo, algo que se podía ubicar en otros terrenos y que impedirá -como habíamos aprobado- la ampliación del parque frondoso para los vecinos de Gros. O la operación especulativa de un nuevo centro comercial en la ladera de San Bartolomé, considerada por el Plan General como zona verde y protegida como bien cultural de la historia de la ciudad.

Esta Corporación Municipal debiera rectificar su decisión de edificar un gran centro comercial en la ladera de San Bartolomé con un parking de rotación; se trata de una compleja obra que obligará a excavar en roca 46 metros. Se rechaza así poner en valor esa ladera protegida mediante la recreación de un parque con arbolado en talud que se convertiría en un hito europeo en medio del Ensanche Romántico de Cortázar. Veremos los problemas de ejecución de ese artefacto comercial insostenible solo para que el Ayuntamiento obtenga más plus valías mientras perjudica al comercio local y provoca más movilidad de vehículos en el centro, zona a declarar de bajas emisiones.

Hay otras cuestiones que deberán abordarse: el deterioro del prestigio de los pintxos en la Parte Vieja a causa de nuevas fórmulas de “elaboración industrial” y por la falta de un label de control de calidad; la mejora de la limpieza y el mantenimiento urbano; el agotamiento del suelo en el Parque Tecnológico de Miramón; el parón en la ejecución de nuevas zonas peatonales; o los nuevos bidegorris para ampliar la red para el uso de las bicis con parámetros de seguridad.

También, se pondrá a prueba la capacidad negociadora del Ayuntamiento en varios frentes. Con Medio Ambiente del Gobierno de España que pretende la caducidad de la concesión de Costas en el Tenis. Con el precio abusivo por los Cuarteles de Loiola cuando la inversión del Estado en el coste de la penetracion del AVE en Donosti no guarda comparación con las fuertes inversiones para la entrada y estaciones del AVE en Bilbao o Vitoria. En el caso del Gobierno Vasco nos sobran argumentos para reclamarle una fuerte inversión en vivienda pública.

Además, se debiera poner fin a la falta de transparencia del Ayuntamiento y su alcaldía, incapaces de responder los escritos de ideas y peticiones que registra la ciudadanía. La decadencia de una ciudad suele ser fruto del conformismo, de la falta de liderazgo y de ideas para afrontar sus retos.

También nos estamos quedando atrás en nuestras manifestaciones culturales. La fracasada celebración de la Capitalidad Europea de la Cultura no sirvió para repensar y potenciar los tradicionales festivales culturales. 

Callar ante lo que veo en una gestión gris de la ciudad era una opción. Para muchos la más lógica después de haber permanecido veinte años en la Alcaldía en tiempos muy duros por el terrorismo de ETA. Callar siempre resulta la actitud más cómoda. Sin embargo, me siento en la obligación de expresar estas preocupaciones para intentar que la ciudadanía donostiarra se active y protagonice la política municipal.

 

Odón Elorza / Ex Alcalde de San Sebastián, 1991-2011.

Publicado en El Diario Vasco el 30 de octubre de 2023 / Actualizado el 22 de diciembre de 2023.

Odón Elorza

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