Razones para oponerme al Centro Comercial en San Bartolomé.

No pienso callarme ante lo que conozco de esta barbaridad urbanística en San Sebastián; una obra innecesaria, insostenible y propia de la especulación inmobiliaria. Considero que la ciudad es un patrimonio colectivo y hay cinco razones para que la ciudadanía donostiarra manifieste su oposición a un proyecto comercial que el Ayuntamiento pretende levantar en la ladera verde de San Bartolomé. Me explico:

1a. El Centro Comercial va contra el interés general y contra un modelo de urbanismo sostenible al eliminar un parque que podría recuperarse en ladera en vez de seguir construyendo en el único espacio libre que queda en San Bartolomé. En lugar de priorizar la calidad de vida recuperando ese espacio singular se produce un retroceso en el nivel de protección medioambiental al optar por la venta de un suelo municipal de dominio público, destruir una zona verde e impedir la plantación de arbolado.

La decisión del Ayuntamiento se adelanta dos años al actual debate público sobre un Plan de Movilidad Sostenible y una Zona de Bajas Emisiones en el centro. Resulta incoherente la construcción de un edificio comercial de diez plantas con un gran parking de rotación que atraerá más vehículos a la zona. Sin olvidar la eliminación parcial del carril bus en la calle Easo y de un eje clave para el transporte público a lo largo de toda la calle San Martín.

2a. No ayuda al comercio local que el Ayuntamiento promueva una operación para construir otro gran supermercado y continuar con la plaga de franquicias. Es un error la aprobación de un complejo comercial de 11.000 m2 sin un estudio previo que justifique su necesidad y en un territorio saturado de esas ofertas. Hay que frenar el avance del modelo de “ciudad franquicia” que no tiene en cuenta que en Donostia existen un sinfín de locales vacíos en las calles del centro y de los barrios.

3a. No se protege la identidad y patrimonio de San Sebastián. La ladera y convento de San Bartolomé representan un hito singular en el paisaje urbano del Ensanche Romántico del XIX con el que debe mantener su integración visual. La ladera que se destroza está vinculada a la memoria de la historia de la ciudad y a los orígenes del Monasterio, antes del siglo XIII.

El Ayuntamiento ha reducido, desde 2014, la protección otorgada por el Plan General y el Plan Especial del Patrimonio al conjunto de bienes culturales formado por la iglesia-convento, la casa de baños, el muro de revestimiento de la colina y la ladera norte de San Bartolomé. Con fachadas del convento ya desfiguradas por el hotel, la mutilación que sufrirá el muro de revestimiento y la eliminación de la ladera se incumplen normas y sentencias judiciales que protegen ese entorno.

4a. La Alcaldía actúa sin transparencia y utilizando el urbanismo especulativo para incrementar los beneficios económicos de una Sociedad mixta formada por el Ayuntamiento (que participa con un 37%) y cuatro constructoras-promotoras inmobiliarias. Sociedad que ha actuado de gestora y promotora en las obras de regeneración global del barrio de Amara Viejo-San Bartolomé.

La operación urbanística del Centro Comercial es contraria a la ley de transparencia y a la ley del suelo al negarnos el derecho de acceso a la información pública sobre los resultados económicos finales del plan de regeneración; esto es, como sobre los ingresos obtenidos por el Ayuntamiento y la Sociedad mixta.

5a. La complejidad y molestias de las obras que provocará este artefacto comercial para vecinos y comerciantes comienzan al eliminar el arbolado, las tierras y rocas de la ladera mediante una excavación de 45 metros, con cinco plantas de sótano, en una zona que viene soportando estos años las obras de la pasante del Topo/Metro. La intervención conlleva cerrar y levantar calles, riesgo de agrietamientos, desmontar todo el muro a lo largo de la calle Easo y construir un pantalla perimetral enorme con su pilotaje para asegurar la colina.

Por estas razones y cuando se ha presentado por distintas entidades un recurso bien fundamentado ante los tribunales para impedir la operación del Centro Comercial, el Ayuntamiento debería aceptar la petición de paralizar su tramitación. Hágase por razones de prudencia y ante la necesidad de abrir un debate público transparente con información y participación ciudadana.

 

Odón Elorza / Ex alcalde de Donostia-San Sebastián, 1991-2011

22 de abril de 2024.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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