TRUMP, MUSK Y LAS AMENAZAS A LA DEMOCRACIA : a cuatro días de las elecciones USA.

Es innegable el avance de las ideas populistas y totalitarias (en versión Trump, Meloni, Maduro, Milei o Ayuso) por todo el planeta. Empezamos a comprender que los liderazgos autoritarios están de vuelta, ahora con un modelo neofascista disfrazado, que no utiliza la violencia como eje de acción y que se incrusta, como lo hizo siempre, en las instituciones democráticas para destruirlas. 


No es casualidad que esto suceda cuando se extiende entre la población una sensación de miedo provocada por la incertidumbre derivada de los cambios que exige la batalla contra la crisis climática, las migraciones imparables, los proceso de robotización en servicios y empresas o las aplicaciones de los sistemas de inteligencia artificial. También inciden en el ánimo colectivo los riesgos de la deshumanización que conlleva una revolución tecnológica descontrolada.

Lo anterior, repercute en la vida de las personas, en su empleo, estabilidad emocional, relación social y bienestar. Pero no deberíamos olvidar que, por otra parte, la falta de respuestas de la democracia a los nuevos retos de la transformación digital, la queja por la ineficacia de las instituciones ante demandas sociales, la continuidad de la corrupción y la desconfianza hacia los partidos, todo ello, alimenta el crecimiento de la desafección política y el avance de las fuerzas populistas reaccionarias.

En este marco, la alianza de Trump con Musk y parte de las grandes corporaciones tecnológicas y energéticas para ganar la Presidencia de USA, persigue aplicar políticas iliberales en favor del máximo beneficio empresarial, la desregulación del negocio tecnológico y la extensión de un nuevo sistema de gobierno autoritario. El ejercicio de esa autoridad vendría acompañada de un “uso policial” de las aplicaciones y herramientas tecnológicas, los algoritmos de control y la inteligencia artificial, prescindiendo de toda ética digital y promoviendo la desinformación.

Su relato populista está dirigido a una sociedad digital alterada en la que prima el individualismo. Y consiste en ofrecer “orden y seguridad”, despolitizar a la ciudadanía, expulsar a las personas migrantes -considerados como invasores- y aprobar más rebajas fiscales a costa de sacrificar las políticas sociales.

Si el próximo martes ganan Trump y Musk, el populismo ultra se fortalecerá en todo el planeta, golpeando la democracia con sus instituciones y burlando valores imprescindibles para hacer realidad el objetivo de una convivencia en paz. Las tecnologías de la información, en manos de las poderosas plataformas digitales, lo mismo que las injerencias de Rusia o China, constituyen una amenaza a la democracia y están contribuyendo a que cada año haya más naciones, en medio de turbios procesos de manipulación de la información, que soportan gobiernos autocráticos, Estados fallidos y falsas democracias.

Lo cierto es que el futuro de la humanidad lo estamos escribiendo con renglones torcidos. La humanidad necesita repensar y adaptar la Democracia a los desafíos de esta nueva era de la revolución tecnológica, para dar respuestas a los nuevos problemas sociales y económicos así como a los retos de la transformación digital, en un tiempo en el que se está produciendo un cambio de paradigmas y de valores que nos empujan hacia una sociedad distópica.

Asistimos al desafío global que supone actuar -como intenta la UE- con una estrategia global para regular con leyes y controlar las plataformas digitales con sus redes sociales y los sistemas y usos de la inteligencia artificial en manos del oligopolio formado por los gigantes tecnológicos que constituyen el primer poder en el planeta. A la vez, las sociedades que aman la libertad y la convivencia en paz, necesitan recuperar la función original de internet para que esté, realmente, al servicio de las necesidades y derechos digitales de la humanidad

Si Trump, promotor del asalto al Capitolio en enero de 2021 al no aceptar su derrota, volviera a La Casa Blanca, los líderes autócratas lo celebrarán y la Democracia sufrirá las consecuencias. Es una lástima que esta batalla de alcance planetario le coja al líder uruguayo José Mujica en el final de sus días; un hombre humilde, honesto y coherente con las ideas de una izquierda humanista. No quedan líderes de confianza, como él, para afrontar lo que nos viene encima y más con una capacidad de resiliencia mermada.

 

Odón Elorza / Licenciado en Derecho y ex Alcalde de San Sebastián (1991-2011)

Publicado en El Diario Vasco , 1 de noviembre de 2024.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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