Ganan Trump, la desinformación y los poderes tecnológicos.
- Escrito por Odón Elorza
- Publicado en Blog
En las elecciones de USA se ha impuesto con gran apoyo ciudadano el relato populista de Trump, un multimillonario y mentiroso compulsivo, apoyándose en temas como la inflación y la presión migratoria. Dos cuestiones muy polarizadoras que han sido claves a la hora de decidir el voto para muchos norteamericanos, gente sencilla que usa de manera preferente canales de información digital controlados, mediante los algoritmos, por los gigantes tecnológicos que hoy tienen la capacidad de influencia electoral y el poder real en sus manos.
Basta con observar cómo han funcionado los retuits y “me gusta” en esas plataformas sociales por parte de los respectivos bloques de seguidores de Harris y Trump. Con gran diferencia, todos los mensajes y consignas de Trump eran seguidos y apoyados por millones de trumpistas a diferencia de los emitidos por Harris. Las cuantiosas donaciones que ha recibido la candidata demócrata, superiores a las de Trump, no le han sido de gran utilidad porque la comunicación y la propaganda se efectúan hoy por vías diferentes a las tradicionales de prensa y tv.
Por eso, en tiempos de desinformación y bulos, los mensajes provocadores, disparatados, reaccionarios y populistas de Trump han calado más y han servido para desviar la atención sobre lo que él representa. Frente al estrambótico discurso antisistema del personaje, la realidad es que Trump es un genuino representante de esas élites a las que molesta el Estado, las políticas públicas y cualquier regulación legislativa. Lo suyo es aplicar un modelo iliberal que genera mucha más desigualdad, aún mayor empoderamiento de las élites económicas y autoritarismo.
Hubiera tenido trascendencia la celebración de un segundo debate público, tanto para clarificar las posiciones políticas como para contribuir a significar el valor de los debates en una democracia. Les ha faltado hablar de algo tan decisivo como la regulación del poder de las grandes corporaciones tecnológicas, del origen y alcance de la desinformación y de la necesidad de controlar los avances en inteligencia artificial para ponerla al servicio de las necesidades de la humanidad.
Kamala Harris ha sido penalizada por su corta trayectoria como candidata, consecuencia del error o la ambición de Biden por no retirarse antes. Además, Harris no dispuso de una estrategia de respuesta que aclarase la evolución de la inflación y migración irregular, lo que explica en gran parte su derrota. Ya se vio, en el único debate, que Harris no rebatió esas dos acusaciones de Trump y se mantuvo a la defensiva a pesar de que había una extendida percepción negativa entre la población sobre ambos temas.
Harris no ha combatido ese estado de opinión porque no ha tenido como un eje de campaña la explicación de los logros económicos de Biden, de cuya gestión no ha querido tomar cierta distancia. Al final, la economía del bolsillo y la creencia ingenua en “el sueño americano” que encarna Trump, ha decidido muchos votos de gente que lo está pasando mal y que se refugia en un nacionalismo que se vende como proteccionista y tabla de salvación.
Tengo la impresión de que, a la hora de conectar con la compleja y dividida sociedad norteamericana, no ha funcionado el viejo esquema divisor entre conservadores y progresistas, ni tampoco entre los partidarios de la democracia y los de la autocracia.
Han sido la confianza y la credibilidad emocionales que suscitaban cada candidatura lo que ha marcado el resultado. Y esto no es casual; es consecuencia de la acción premeditada, en especial desde las herramientas tecnológicas, de quienes siembran permanentemente la desconfianza en las instituciones de la democracia así como la desconfianza y el descrédito en la posibilidad de un buen gobierno para todos. Son los mismos que no necesitan ni quieren Estado.
Llama la atención la tardanza de Kamala Harris en salir a explicar sus resultados en la noche electoral. ¿Ha sido una señal de rendición, de falta de liderazgo o de desesperación tras los resultados? La enorme decepción y la tristeza de sus seguidores demócratas y de los votantes exigía, sin tanta demora, unas palabras inteligentes de ánimo y de compromiso de continuidad en la lucha. Quizás antes de salir a hablar necesitaba despejar su propio papel para los próximos años.
Vienen días de grandes convulsiones para la democracia en el planeta. Y eso hace que tema por la fuerza de los vientos ultras que azotan Europa y por el discurrir de las guerras. Me domina el pesimismo tras haber confiado en que el pueblo norteamericano apoyaría que una mujer de color, de padres migrantes y demócrata se pudiera sentar y mandar en el despacho oval de La Casa Blanca.
Odón Elorza / Ex diputado por el PSOE y licenciado en derecho.
San Sebastián, 7 de noviembre de 2024.