2025 : Un año que viviremos peligrosamente.

La actual Democracia liberal no es eterna ni está garantizada su vigencia ante el acoso ultra y los errores y vicios cometidos en su gestión durante décadas. Si no la perfeccionamos sin más demora, en el escenario de una compleja era digital, la perderemos por el avance de los partidos ultraliberales que ya constituyen un movimiento internacional en el planeta bajo el liderazgo de Trump. 

Parece que se nos ha olvidado que la Democracia -más allá de sus limitaciones- es el mejor sistema de gobierno frente a la plutocracia y a la autocracia, que permite convivir en libertad y avanzar en igualdad y justicia social. Su defensa costó muchas vidas y muchos sacrificios a la humanidad en el siglo pasado.

En Europa, la Democracia tendrá su prueba de fuego con la próxima celebración de elecciones en Alemania, Austria y la posible repetición en Francia. En los tres casos, la extrema derecha ha crecido y se presenta como una alternativa a los partidos tradicionales de gobierno. Trump, lo mismo que Rusia, querrá influir en las elecciones europeas. China hará lo propio en otros continentes.

En 2025 Trump ya estará en La Casa Blanca con la potencialidad de la IA a su disposición y con un gobierno de multimillonarios que carecen de sensibilidad social, ponen la prioridad en la rebaja de impuestos y en el rechazo a cualquier regulación. Es previsible el surgimiento de un movimiento cívico formado por universitarios e intelectuales en respuesta a los atropellos del trumpismo.

A lo largo del año, la UE entrará en una crisis política de cohesión y valores. Ya no será posible lograr consensos de mayorías que no impliquen cesiones a los “socios” europeos de Trump. La migración irregular no cesará, con cambios en la política de la UE en la dirección que propone Meloni. El problema energético y la crisis climática se verán afectadas por los intereses de Trump, lo mismo que el gasto europeo en defensa y los términos del final de la guerra en Ucrania y Gaza.

La desinformación, los bulos y la manipulación de los algoritmos proseguirán en las redes sociales de los gigantes tecnológicos en favor de las teorías negacionistas y la posverdad, sin que la regulación del Reglamento europeo, DSA, sea suficiente para controlarlas y sancionarlas. Y podría darse, también, un repunte del terrorismo yihadista, como una expresión del odio a occidente que se ha alimentado por Netanyahu con su respuesta genocida contra los palestinos.

Un panorama político que provocará más incertidumbre y miedo. Sobre todo en sectores de la población que viven en la precariedad y creen no tener nada que perder. Un terreno abonado para los discursos de odio y de la antipolítica que practican los líderes ultras.

Por todo ello, los demócratas necesitamos una nueva narrativa, ética y épica, que contribuya a la regeneración de la Democracia y permita, de nuevo, ganar la credibilidad y la confianza de la humanidad por defender el interés colectivo. Pero por encima de todo, debemos ser muchas personas las que en 2025, por encima de posiciones partidistas, nos comportemos como auténticos “activistas por la Democracia”. No esperemos más. 


Odón Elorza / Licenciado en Derecho y ex Diputado del PSOE por Gipuzkoa.

San Sebastián, 28 de diciembre de 2024. / Publicado en el obrero.es 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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