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El compromiso del PSOE con las Ciudades: “Para reforzar la Democracia local desde la participación, la gobernanza y la transparencia.” (Febrero de 2019)

“Las ciudades se han convertido en el vertedero de problemas de origen mundial. Los problemas y sufrimientos de sus habitantes tienen raíces planetarias y quienes les representan suelen enfrentarse a una empresa imposible: la de encontrar soluciones locales a problemas que requieren soluciones globales” ( Zigmun Bauman )

> En las Ciudades se hacen patentes las consecuencias de las crisis y los nuevos fenómenos de un siglo XXI que avanzan a gran velocidad y con muchos cambios en una sociedad que llamamos líquida. En ese contexto, las Ciudades se enfrentan a problemas locales comunes y a incertidumbres y conflictos de escala planetaria de la mano de la globalización.

Vivimos tiempos de una crisis profunda que surge por la degradación del viejo sistema capitalista, con las secuelas de desigualdades, pobreza y debilitamiento de la democracia que provocan las políticas neoliberales, los populismos y el comportamiento de los mercados financieros; crisis por la desafección ciudadana hacia la política y crisis de convivencia ante el resurgimiento de los nacionalismos excluyentes, de los populismos y de la extrema derecha; crisis de la supervivencia del planeta ante la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático; y crisis por la pérdida de valores humanos en nuestra sociedad y en particular en las Ciudades.

Las Ciudades tampoco pueden ser ajenas a la defensa de la democracia en el nuevo escenario político que se empieza a dibujar en España tras el acuerdo entre los tres partidos de la derecha para que PP y C’s se hagan con el Gobierno de Andalucía. Pero sus pretensiones van más allá y se dirigen a que ese ensayo de Frente Nacional, que incluye a la extrema derecha de VOX, sume lo necesario para lograr primero el Gobierno de España y, luego, las Alcaldías y Gobiernos Autonómicos.

Su propuesta programática significa una involución, una regresión en las conquistas sociales, libertades y autonomía obtenidas en los pasados 40 años de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho. Así, lo que nos jugamos en las elecciones del 28 de abril y en las del 26 de mayo, se puede resumir en una doble opción: Socialdemocracia, como expresión de progreso, o involución; esto es, democracia avanzada o desestabilización del Estado democrático.

Los Ayuntamientos siempre han sido para la izquierda instituciones de proximidad a la ciudadanía, capaces de despertar un horizonte de esperanza para la población si actúan en base a un modelo de Ciudad que defienda la ampliación de la democracia mediante la participación ciudadana en la toma de decisiones, la convivencia entre diferentes, los valores democráticos, la cohesión social y territorial.

En esta coyuntura, corresponde a los Gobiernos Locales liderar los procesos innovadores de participación democrática e impulsar una nueva conciencia de participación, incluso para abordar los desafíos de la transición energética obligada por el Cambio Climático y de un desarrollo económico sostenible y de transformación digital que, en buena medida, se decidirán en el territorio de las Ciudades. Lo cierto es que, aunque los partidos inmovilistas y conservadores no quieran verlo, ha pasado el tiempo de la política de gobernar de espaldas a la gente, del ordeno y mando, y las decisiones unilaterales.

Para transformar ese viejo escenario, apunto, desde mi experiencia, un conjunto de propuestas y reflexiones:

1. Nos enfrentamos al reto de desarrollar con iniciativas y metodologías innovadoras la dimensión de una democracia participativa. De ahí la urgencia en abrir cauces a una democracia avanzada, comprometiéndonos con un modelo de Gobiernos Locales abiertos, relacionales e incluyentes que han de promover la creación de mecanismos y herramientas que permitan la participación de los agentes ciudadanos en la toma de decisiones. Constituye para ello un documento de referencia el “Código de Buenas Prácticas para la participación de las ONG’s en el proceso de toma de decisiones, así como la participación de la sociedad civil en la política pública”; recogido en el acuerdo aprobado por el Consejo de Europa en 2009.

2. De entrada, nuestros candidatos y candidatas a las Alcaldías inician su precampaña mostrando en cada localidad su apuesta por la participación ciudadana. Como parte del proceso participativo, las candidaturas del PSOE tienen la oportunidad de organizar un calendario de encuentros para escuchar y deliberar con representantes de asociaciones y colectivos sectoriales, líderes locales de opinión y expertos en diferentes cuestiones relacionadas con problemáticas específicas de la localidad. La finalidad es la de recoger sus aportaciones de cara a la redacción con la militancia del Programa Electoral Municipal.

3. Se propone formalizar un "contrato social de legislatura con la ciudadanía que contemple las prioridades del mandato.” Esto significa abrir, tras la formación del gobierno local, un proceso de 2-3 meses de duración con debates y consultas deliberativas, entre el Gobierno Local y las entidades y agentes ciudadanos, para determinar de modo consensuado cuál o cuáles deben ser las áreas temáticas que han de exigir una atención prioritaria del Ayuntamiento (entre servicios sociales, empleo y desarrollo económico, vivienda, seguridad, cultura, transportes y movilidad, barrios, educación, etc .. ) en los 4 años de gestión.

4. Del mismo modo, se plantea acordar con los agentes ciudadanos aquellos objetivos/proyectos de inversión plurianuales más importantes, a incluir en el Programa de Gobierno para su incorporación a los presupuestos municipales. Todo ello puede conformar el Plan de Acción Municipal (PAM) a cuatro años.

5. Se debe someter a una información comprensible y a debate público, cada año, las propuestas en materia de Ordenanzas Fiscales (ingresos) y el borrador del Presupuesto, reservando en él partidas concretas cuya aplicación sería el resultado de un proceso de participación ciudadana.

6. Las estructuras estables de participación, como el Consejo Social de Ciudad o los consejos sectoriales y territoriales, han de ser representativos, autónomos y no burocratizados. Servirán para analizar las problemática y políticas cotidianas, realizar el seguimiento y un control cívico de los compromisos del contrato con la ciudadanía (PAM); esto es, controlar la aplicación de las prioridades del Programa de Gobierno y de los Presupuestos Municipales.

7. Los sistemas de participación incluyen diferentes modelos de encuentros o reuniones deliberativas del Gobierno Local con los consejos, las asociaciones, los colectivos y la ciudadanía a nivel individual. Pueden adquirir la forma de audiencias públicas, foros, consultas municipales regladas (sin las actuales tutelas de la ley y que puedan llegar a ser vinculantes en función del tema consultado y de si se obtiene un alto nivel de participación) y asambleas territoriales o sectoriales. Todo ello para informar de actuaciones, debatir propuestas ciudadanas o para la rendición de cuentas de manera periódica.

8. Una observación necesaria: el espíritu de una mayor participación y transparencia ha de ampliarse también al funcionamiento interno del Ayuntamiento. En concreto, a las relaciones entre gobierno y oposición para garantizar la calidad de la democracia local y el control sobre la gestión del gobierno.
En esta línea surgen otras posibles medidas a estudiar para su posible aplicación. Medidas como la consecución de un pacto sobre el Reglamento de organización y funcionamiento del Ayuntamiento o la opción de estudiar que la presidencia y dirección de un Pleno, con un enfoque más parlamentario, la ostente una persona de consenso, diferente al alcalde o alcaldesa pero sin que por ello la Alcaldía pierda la competencia en la fijación del orden del día del Pleno. También cabe ofrecer la presidencia de la Comisión de Contratación a un miembro de la oposición. Además, si solo dependiera de la voluntad política del gobierno, habría que acordar la presencia de la oposición en los organismos y sociedades municipales.

9. Creer en la participación supone pasar de la idea de un Gobierno Local como único protagonista en la toma de decisiones, a una Gobernanza democrática y cívica, compartida a modo de red social viva. Hablamos de un esquema del poder decisorio más propio del siglo XXI donde la legitimidad de las actuaciones públicas descanse en la calidad de los procesos de deliberación y decisión; esto es, en la interacción tanto entre diferentes niveles de gobierno como entre estos y las organizaciones de la sociedad, sean estas cívicas, sectoriales, empresariales o de otro tipo. Y donde un campo de decisiones privadas con repercusión económica para la Ciudad cuenten, también, con la participación de los Gobiernos Locales.

10. Pero no es posible hacer avanzar en la participación sin desarrollar políticas de Transparencia en base a una información municipal tratada, objetiva y accesible, utilizando desde los formatos más clásicos hasta las aplicaciones más audaces en internet. Mediante programas y herramientas digitales en la web del Ayuntamiento se ha de facilitar la presentación de peticiones, preguntas, quejas e iniciativas ciudadanas para la obtención garantizada de respuestas, así como para la realización de encuestas y la interacción de la ciudadanía con la Alcaldía.

11. Es verdad que no hay un modelo único de participación ciudadana para aplicar en Ayuntamiento diferentes, aunque sí existen modelos válidos de referencia en algunas ciudades y un reglamento tipo de la FEMP. En todo caso, resulta imprescindible la voluntad política de la Alcaldía, objetivos definidos en participación y un buen gobierno que cuente con un Departamento Municipal y una Concejalía de Participación entusiastas y que preparen metodologías coherentes y adecuadas a las características de la Ciudad y a su vida asociativa. Con tiempo, planificación y generosidad política, cada localidad ha de ir construyendo su propia alternativa de modelo de participación.

12. Hay otras problemáticas que precisan activar procesos innovadores de participación y concienciación de la ciudadanía en el marco de una sociedad que quiere responsabilizarse del futuro de la humanidad. Desde las Ciudades y con la accion de sus Gobiernos, apoyándose en agentes urbanos y en fondos del Estado, se ha de promover una toma de conciencia de ciudadanía global, que la motive a participar en una transición energética justa hacia un nuevo modelo energético y de movilidad en la ciudad con criterios de sostenibilidad.

> Desde la participación se busca promover hábitos de consumo más ecológicos, prácticas de vida sostenibles y un compromiso de solidaridad planetaria con el objetivo de frenar la desestabilización eco-social y el avance del Cambio Climático para defender nuestra casa común que es el planeta. Porque el agua, los ríos, los océanos, la Antártida y el Ártico, el aire que respiramos y la capa de ozono son comunes a toda la humanidad. Y las islas de plásticos en los mares, el uso de los vehículos y las emisiones de gases de efecto invernadero, la producción desmedida de residuos, los consumos insostenibles de agua y energía o la reducción de la mancha verde en nuestros suelos, son el producto de malas prácticas urbanas colectivas a corregir.

> Necesitamos, también, crear una nueva diplomacia de las Ciudades que, ante la ambigüedad de líderes y naciones como Trump, Rusia o Arabia Saudí, impulse la movilización y articule en una alianza de Ciudades las voluntades políticas de participación de los Gobiernos Locales. Unos Gobiernos comprometidos con el cumplimiento sin dilaciones del acuerdo de París contra el avance del Cambio Climático, para que la temperatura no suba más de 1,5 grados sobre los niveles pre-industriales. Esa diplomacia local tiene que estar promovida desde las Alcaldías, construyendo alianzas de ciudades y redes internacionales junto a un amplio ecosistema participativo de actores sociales como ONGs, universidades, empresas de responsabilidad compartida, colectivos ciudadanos, etc.

> Estos son algunos de los compromisos, en defensa de la democracia, los derechos sociales y la dignidad de las personas que los socialistas tenemos que liderar en los nuevos Ayuntamientos. Una cultura política de valores democráticos que cierre el paso a las propuestas de involución y autoritarismo que plantean las derechas y que representan una vuelta al pasado, un retroceso en derechos y libertades.

Debemos dejar claro que una extrema derecha, nostálgica del franquismo, no puede decidir el gobierno de las instituciones o lo que es lo mismo el futuro de España y de la democracia. La alternativa que ofrecemos se llama “democracia social avanzada” frente a involución; en suma, el nuevo proyecto de la Socialdemocracia que propone el PSOE y que lidera Pedro Sánchez en Europa.

 

Odón Elorza Secretario de Democracia Participativa y Transparencia de la CEF del PSOE

San Sebastián 28 de febrero de 2019 / Publicado en la Revista TEMAS.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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