Proposición al Congreso sobre "las políticas interculturales y las migraciones en las ciudades".
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A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
En nombre del Grupo Parlamentario Socialista me dirijo a esa Mesa para, al amparo de lo establecido en el artículo 193 y siguientes del vigente Reglamento del Congreso de los Diputados, presentar la siguiente PROPOSICIÓN NO DE LEY en relación con "las políticas interculturales en las ciudades", para su debate en la Comisión de Cultura.
En el Congreso de los Diputados a 11 de junio de 2015
EL DIPUTADO ODÓN ELORZA GONZÁLEZ
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS :
Con la crisis y las turbulencias políticas corren malos vientos en Europa que dificultan la aplicación de políticas para la igualdad, la cohesión social y el tratamiento intercultural de la diversidad desde una estrategia dirigida a toda la ciudadanía; incluidas, sin duda, las personas de origen inmigrante.
Del mismo modo, resultan necesarias medidas específicas encuadradas en la cultura de la inclusión para conseguir una convivencia pacífica en las ciudades así como para tratar de prevenir fracturas entre comunidades, comportamientos violentos y actos de terrorismo.
Los problemas que afectan a personas migrantes han de ser abordadas desde una concepción inclusiva de la democracia que defienda los derechos humanos de todas las personas sin distinción. Y ese proceder no se puede reducir a una mera posición retórica para contener la adhesión de jóvenes a un fundamentalismo religioso extremista.
Los atentados de islamistas extremistas en París, los sufridos en ciudades como Londres o Madrid -en este caso con 192 asesinados y 1858 heridos en aquel 11-M trágico de 2004- lo mismo que los actos de terrorismo en muchas ciudades de otros continentes, han llevado a diferentes Estados a redefinir con nuevas medidas legislativas las garantías de la seguridad nacional para la ciudadanía, desde el recuerdo solidario a las víctimas y sus familias.
Pero no hay que olvidar el papel de la cultura como herramienta contra la violencia y en favor de una convivencia presidida por la justicia social. La realidad cotidiana del terrorismo no debería hacernos confundir "el todo con la parte" dentro de la gran diversidad que supone la inmigración. Ni tampoco olvidar que desde la cultura democrática hay que combatir los discursos locales racistas, xenófobos e islamófobos que azuzan el miedo a la inmigración o simplemente a la diversidad (cultural, étnica o religiosa) y buscan relacionar la presencia de inmigrantes con la amenaza terrorista. Sin olvidar atentados como el de Utoya-Noruega con más de 100 víctimas en 2011, que fue obra de la extrema derecha.
Nadie debiera confundir a los yihadistas como embajadores ni representantes del sentir de la población musulmana. El reto cotidiano de la convivencia en la diversidad tiene lugar principalmente en las ciudades y es un reto compartido por la gran mayoría de países europeos y prácticamente en todo el mundo.
Por eso las ciudades han de seguir siendo laboratorios de innovación política, de socialización cultural y democratización de sus instituciones. En ellas hay que realizar una contribución decisiva a la cohesión social, a la lucha contra la xenofobia y la exclusión y a la promoción de valores socio-culturales democráticos compartidos en torno a una idea de ciudadanía común.
Las ciudades europeas tienen la responsabilidad de desarrollar una estrategia común en materia de migración que permita realmente extender la condición de ciudadanía a esos millones de personas mediante su acceso real a la educación, los servicios públicos, el mercado laboral y la vida cultural.
Las claves se encuentran recogidas en las recomendaciones del Consejo de Europa y en los principios de su Red "Intercultural Cities" nacida en 2008. Así, desde "La ciudad intercultural paso a paso" (guía práctica del Consejo de Europa) se persiguen las siguientes finalidades:
- sensibilizar a la ciudadanía sobre el valor de la diversidad en un mundo globalizado haciendo realidad el diálogo en un modelo de ciudad inclusivo e intercultural para evitar divisiones étnicas, religiosas, lingüísticas y culturales, exclusiones y conflictos;
- extender la tesis de que los sistema de acogida de personas inmigrantes no son solo un acto humanitario sino también de restitución de unos derechos que les fueron arrebatados en sus países de origen;
- la interacción entre los migrantes, instituciones locales y los diferentes agentes de las sociedades receptoras para fomentar valores compartidos y un sentido de identidad y pertenencia común a la ciudad donde se resida;
- la lucha contra el racismo y la xenofobia así como la prevención de la incitación al odio; - defender ciudades inclusivas que fomenten la cohesión social y la eliminación de territorios de exclusión;
- salvaguardar los derechos humanos y los principios democráticos, entre ellos el de la participación ciudadana;
- garantizar el acceso general a los servicios culturales, educativos, sociales y de empleo, de modo que se posibilite la participación de las personas inmigrantes en las sociedades locales, poniendo especial énfasis en el caso de las mujeres como agentes prioritarios de transmisión cultural y promotoras de cambios en la comunidad de origen.
Con esta filosofía, desde enero de 2011, opera en España una pequeña pero muy activa Red de Ciudades Interculturales (RECI) de la mano del Consejo de Europa y de la Unión Europea con los objetivos de:
> Favorecer la gestión positiva de la diversidad en el mundo local para promover el desarrollo social y económico de las ciudades
> Consolidar un espacio de trabajo colaborativo entre las ciudades, para profundizar el discurso y las políticas locales interculturales
> Promover el diálogo y la interacción a nivel político, técnico y social con la implicación de diversos actores de la sociedad civil
> Participar e influir en el debate a nivel estatal y colaborar con la red europea, el resto de redes estatales y el espacio iberoamericano.
La diversidad plantea complejidades y oportunidades y, en función de cómo se interprete y gestione, haremos que prevalezcan las unas o las otras. El enfoque intercultural, sin obviar dificultades ni conflictos, también implica poner en valor la diversidad como un motor de innovación, transformación y desarrollo social, cultural y económico de nuestras ciudades.
Nuestro Parlamento, la ciudadanía y el conjunto de la sociedad española han de ser conscientes de la dificultad de la tarea, reconociendo que sin una fuerte apuesta por la cultura y la educación en valores desde las instituciones, todo se quedará en pura retórica. Seamos conscientes de que las medidas por la inclusión, aquí expuestas, no serán un agua milagrosa pero pueden contribuir a rebajar la intensidad del incendio provocado por la exclusión y aprovechado por el fanatismo religioso.
Por último, este Grupo Parlamentario reitera que la Ley obliga al Gobierno a una verdadera promoción de la integración social de los extranjeros. Esta obligación explícita y concreta de la Ley Orgánica 4/2000 está siendo reiteradamente incumplida por un Gobierno que dejó en cero el Fondo para la integración social de los inmigrantes que sustentaba importantes políticas en el sentido señalado y que tampoco ha aprobado un nuevo Plan estratégico de ciudadanía e integración que dé continuidad el vigente entre 2011 y 2014. Con ello el Gobierno de España ha abandonado instrumentos imprescindibles en el desarrollo de una política migratoria integral e integradora y se hace imprescindible su recuperación a la hora de abordar medidas como las propuestas.
En base a las anteriores consideraciones, el Grupo Parlamentario Socialista propone a la Comisión de Cultura la siguiente PROPOSICIÓN NO DE LEY:
"El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
1- Apoyar a la Red de Ciudades Interculturales en España y extender entre los Ayuntamientos el uso de un enfoque intercultural en el desarrollo de políticas de gestión de la diversidad. La Interculturalidad se basa en la apuesta por la igualdad de derechos, deberes y oportunidades sociales en la construcción de un discurso en positivo de la diversidad y en el fomento de la inclusión, la interacción social, el diálogo y la socialización de la cultura entre el conjunto de la población, luchando contra el racismo y la xenofobia, la discriminación y la exclusión de personas y colectivos.
2- Fomentar una cultura de valores que dé respuesta a los discursos racistas, xenófobos e islamófobos que azuzan el miedo hacia la inmigración y buscan relacionar la presencia de personas inmigrantes con la amenaza terrorista.
3- Hacer suya y aplicar la Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa a los Estados miembros, aprobada el 21 de enero de 2015, que propone una acción común en materia de migración, fomentando desde el nivel local un tratamiento intercultural de la diversidad junto a un modelo urbano eficaz de inclusión, participación y cohesión social que elimine las deficiencias y discriminaciones hacia las personas inmigrantes.
4- Constituir una Plataforma de concertación y cooperación entre el Estado, las administraciones autonómicas y los poderes locales. Desde ella se deberá fomentar una democracia inclusiva con propuestas dirigidas a: reforzar los valores democráticos y el sentimiento de pertenencia a una identidad urbana plural y diversa, lo que supone participar de una misma condición de ciudadanía; avanzar en la construcción de la convivencia desde la igualdad de trato y no discriminación por origen racial o étnico; la interacción y el diálogo intercultural entre autóctonos, inmigrantes nacionalizados de diferentes generaciones y extranjeros".
5.- Aprobar un nuevo Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración plurianual y recuperar el Fondo de integración contemplado en la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social".