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La nueva Socialdemocracia tiene como referente al Gobierno de Pedro Sánchez.

El Presidente Pedro Sanchez ha logrado configurar, en un tiempo récord, un Gobierno solvente, progresista, feminista y europeista que cumple con el primer objetivo: provocar confianza entre la ciudadanía y levantar expectativas. A pesar de la demagogia del portavoz del PP, Rafael Hernando, el gobierno Frankestein ha nacido inspirando ternura.

Su composición aporta credibilidad a un Gobierno que surge en condiciones muy difíciles para lograr la gobernabilidad. Nadie niega la gran complejidad del escenario que tiene que afrontar el nuevo Gobierno del PSOE ni los límites objetivos que acompañarán al equipo ministerial del Presidente. A ello sumaremos la crispación y la intoxicación informativa que las derechas van a promover sin descanso. Unas derechas hoy descolocadas que vivirán enfrentamientos internos, en el caso del PP por la sucesión de Rajoy, y un sinfín de posiciones contradictorias y muy escoradas a la derecha más patriotera por parte de Ciudadanos.

Ante este complejo panorama se impone la práctica de la resiliencia en el PSOE, a quien corresponde liderar una auténtica catarsis de la vida política institucional que permita la regeneración democrática. Será preciso completar los instrumentos para prevenir y acabar con las tramas de corrupción, recuperar el prestigio de las instituciones, la función legislativa del Parlamento, devolver la profesionalidad y la independencia informativa a RTVE, así como un funcionamiento abierto y transparente del Gobierno para, en definitiva, fortalecer un sistema democrático en decadencia por los comportamientos inmorales e ilegales de Rajoy y el PP.

Por otra parte, veremos una planificación de las prioridades en un programa corto de gobierno para su aplicación en un tiempo limitado. Esto exigirá diseñar un itinerario de diálogo y concertación con todos los partidos, en especial con Podemos y PNV, para garantizar la aprobación de las leyes. Para ello, ya ha anunciado el Presidente que una de las primeras tareas será levantar el veto a las leyes que impuso Rajoy y paralizadas por el PP y Ciudadanos en la Mesa del Congreso. Proposiciones de Ley relacionadas, en particular, con la igualdad de género, la reforma laboral, las ayudas a los parados mayores de 52 y a la dependencia, la Memoria Histórica, la Ley Mordaza, el SMI o las pensiones.

El equipo del Presidente quiere proponer una agenda social que priorice los objetivos de emergencia para esta media legislatura, especialmente los que exigen un desarrollo legislativo. Para ello, habrá que medir de antemano los tiempos de cada tramitación, concertar los pactos necesarios -a trabajar desde el primer minuto- para que se aprueben las leyes y una evaluación presupuestaria del coste de aplicación en cada caso. Estás actuaciones, dirigidas a fijar una orientación justa al proceso de recuperación económica y a revertir los recortes en derechos básicos, han de ir unidas a una redistribución de la riqueza para combatir las desigualdades, acabar con el empleo precario, la devaluación salarial y el temor de los pensionistas.

Como izquierda de Gobierno y alternativa a los modelos neoliberales, Pedro Sánchez tratará de reforzar el papel del Estado de Bienestar en una democracia ética, defenderá avanzar hacia un modelo federal de cohesión territorial para este país y un nuevo modelo económico productivo para España que se adecúe, con las medidas precisas de innovación, a los tiempos de la transición energética y de transición a la robótica.

Por otra parte, como ya anunció Pedro Sanchez en el debate de la Moción de Censura, en una de las réplicas a las intervenciones en clave de colaboración de Pablo Iglesias, se abordará con inmediatez el trabajo de elaboración del proyecto de Presupuesto para 2019. Sería imprescindible que empezará a identificarse con los ejes centrales de la Alternativa Socialdemócrata del PSOE y se vinculará a una necesaria revisión de la actual fiscalidad. Sabido es que unas cuentas públicas que incorporen mayores ingresos y una más eficiente gestión de las administraciones para el cumplimiento de nuevos objetivos, son el único instrumento para cambiar la vida de millones de familias hoy sumidas en la precariedad, la indignidad y la incertidumbre.

El Gobierno del PSOE se enfrenta, además, al reto de mostrar otra cultura política en el ejercicio del poder. Las ideas claves de este deseado cambio se traducen en una Gobernanza ética y guardan relación con la práctica del diálogo y la búsqueda del pacto con los Grupos del Parlamento, la interlocución con la sociedad y sus agentes, la transparencia, la actitud de humildad y una concepción práctica de la democracia que incorpore su dimensión participativa y deliberativa.

Por ello, la estrategia de Gobierno Abierto, ha de ser transversal a todos los ministerios, y conlleva medidas para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas por parte de los responsables públicos, así como la participación y la colaboración en los ámbitos ejecutivo, legislativo y de la administración pública. Es preciso transformar los portales web del Gobierno en espacios abiertos y accesibles a la inmensa mayoría ciudadana, con información tratada para hacerla comprensible, implementando adecuadamente los pilares de transparencia, participación y colaboración con otras administraciones y con organizaciones de la sociedad.

Hablamos de una Gobernanza ética que obliga, así mismo, a la rendición de cuentas de todos los cargos públicos a través del portal de transparencia para conocer sus declaraciones de renta, bienes e intereses, la agenda de actividades, los viajes que realizan con dinero público y su cometido. También pide impulsar iniciativas participadas, desde una estrategia incluyente, por los movimientos y colectivos interesados.

El Gobierno del PSOE se convierte, por encima de sus limitaciones, en un referente de la nueva Socialdemocracia del siglo XXI en Europa. Un proyecto Socialdemócrata que ha de dar respuestas a los desafíos de los complejos fenómenos que han surgido en un mundo global e interdependiente en el marco de una Europa desfigurada y carente de liderazgos en la izquierda.

Son necesarias respuestas de una repensada Socialdemocracia europea frente al crecimiento de las desigualdades y el populismo nacionalista de la derecha neoliberal, respuestas concretas ante la incidencia de la economía digital y la cuarta revolución industrial en el empleo, también para encauzar el fenómeno de las nuevas migraciones y frenar el cambio climático. Queda un último desafío al que el Gobierno del PSOE deberá hacer propuestas para acabar con la desregulación en la que se mueve un capitalismo financiero especulativo que, desde el autoritarismo de los mercados, escapa a la fiscalización de la política democrática y está secuestrando la soberanía popular.

Odón Elorza  /  Diputado del PSE-PSOE por Gipuzkoa

San Sebastián, a 9 de junio de 2018. Publicada la primera versión en el boletín.com

Odón Elorza

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