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El contrato de Navantia con Arabia Saudí: ¿es una disyuntiva entre empleo o ética?

Se han disparado las especulaciones sobre la suerte del contrato de Navantia con Arabia Saudí para suministrar cinco corbetas de guerra, lo que supone una carga importante de trabajo con 6.000 empleos al año, para el astillero de Cadiz y otros, durante los próximos cinco años.

Claro que algunos medios y las derechas se están empleando a fondo para crear alarma en la plantilla y desgastar al Gobierno, mientras el gabinete del Presidente Pedro Sánchez trata de tranquilizar los ánimos y garantizar el mantenimiento de una operación comercial de 1.800 millones.

Hablamos de la construcción de naves de guerra para el reino de Arabia Saudí, un país que tiene una relación ambigua con el yihadismo y que cuenta con un importante lobby económico y amistades “reales” de conveniencia.

Por otro lado, está influyendo en el ambiente la acertada paralización por el Ministerio de Defensa de la reventa al país árabe de 400 bombas láser de racimo y fabricación USA, en manos del ejército español, por su previsible utilización contra la población en la guerra de Yemen.

Optar por la alternativa más ética -aceptar una hipotética rescisión de la compra por parte de los saudíes- supondría el paro para millares de trabajadores en los astilleros, en especial el de Cádiz. La cuestión es si, en el fondo, este tipo de contratos de Navantia supone elegir entre ética o empleo. El Gobierno, que ha heredado estos contratos, apuesta por mantener el empleo en una decisión política comprensible en un mundo en el que la ética no cotiza en bolsa ni da de comer. Es un baño de realismo.  

En todo caso, antes que guardar silencio, como si no pasara nada, considero que resulta obligada una reflexión serena para las gentes de izquierda en esta disyuntiva. Mi intención al escupir estas líneas, con mucha dudas, es la de escuchar otras opiniones sobre el realismo político y el poder de resistencia de las convicciones.

Soy muy consciente de que teorizar es mucho más fácil que mantener el empleo en un territorio como Andalucía.¿Pero cuántas contradicciones seremos capaces de soportar en este sistema de capitalismo financiero especulativo, en un mundo globalizado carente de cualquier regulación ética?

De ahí el imperativo ético de relanzar un proyecto Socialdemócrata para el siglo XXI que sea capaz de dar respuestas a los nuevos desafíos y que corte el camino al avance de las fuerzas populistas y de extrema derecha en distintos continentes. 

Para ser diferentes a ellos en cuestiones como la venta de armas, la respuesta a las migraciones, la lucha contra los paraísos fiscales o el freno al cambio climático, no podemos descuidar los rasgos de nuestra identidad, de nuestras convicciones como ciudadanos comprometidos con la democracia planetaria y los derechos humanos.

¿Alguien con escrúpulos piensa que gobernar es una tarea fácil que ni afecta a la conciencia ni perjudica la salud?

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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