Slider

El Modelo Federal para la España del siglo XXI: una posible salida al conflicto de Cataluña.

Necesitamos una respuesta de carácter federal para superar la crisis territorial que atraviesa España. Una transición de un sistema autonómico con desajustes a un modelo Federal que renueve la estructura territorial de distribución del poder y que se incorpore en el proceso de la reforma constitucional pendiente. Ello ayudaría a la transformación del modelo de país en favor de una mayor cohesión ciudadana así como a la estabilidad política y a una gobernanza más ética, solidaria y eficiente. 

El inmovilismo del PP y C’s y la intransigencia de los partidos independentistas hacen que hoy no se den las condiciones óptimas para iniciar un complejo y largo proceso de diálogo y negociación sobre la reforma de la Constitución. Y no dudo que el federalismo con sus principios, valores y técnicas de funcionamiento servirán para construir una nueva idea de España - en una Europa que debe evolucionar en la dirección Federal - que consolide el Estado Social de Derecho y ensanche la democracia. 

Pero no por ello, la reforma constitucional deja de ser una prioridad de la accion política que debiera abordarse en la próxima legislatura. Ojalá que lo sea a impulso de un Gobierno Socialdemócrata que defiende una solución política para España en el marco de un Pacto Federal sobre la distribución constitucional del poder.

La solución Federal viene siendo reclamada por la izquierda para resolver litigios y disfunciones, así como los problemas de eficiencia y lealtad que han provocado una crisis institucional del sistema autonómico. La mayor expresión es el conflicto existente en Cataluña como consecuencia del procés de secesión unilateral y de la ausencia de iniciativas políticas por parte del anterior Gobierno de Rajoy.

Ahora, es prioritario que demos pasos para clarificar, en un trabajo de información y debate abierto con participación ciudadana, los perfiles de la propuesta en lo que se refiere a los principios y valores federales, que son los grandes desconocidos. De entrada, los principios de lealtad y coerción federal preservan otro principio: el de unidad, propio de un Estado Federal, unitario y compuesto, organizado de forma descentralizada mediante el autogobierno de sus federaciones.

El principio de cooperación es distintivo de un modelo Federal que apuesta por potenciar los órganos horizontales de colaboración entre Territorios así como las conferencias bilaterales y multilaterales de cooperación intergubernamental y administrativa para prevenir conflictos y compartir soluciones. Supondría revitalizar la conferencia de Presidentes, las conferencias sectoriales y aprovechar las potencialidades que ofrecería su vinculación a un Senado Federal.

Un modelo Federal de poder y soberanía compartidas se apoya en instrumentos de consulta y coordinación entre el Estado y las entidades federadas para la deliberación y la toma de decisiones. Tampoco olvida que, en asuntos del ámbito de la UE, los Territorios federados han de participar en los procesos de elaboración de las decisiones por el Estado, en las propuestas políticas o en ejecución de las mismas.

El federalismo hace también bandera del principio de solidaridad interterritorial que trata de garantizar la cohesión social mediante cláusulas de igualación de las condiciones básicas de vida y del ejercicio de los derechos sociales en todo el Estado. El sistema de financiación deberá estar incluido en la Constitución conforme a los principios de autonomía financiera, suficiencia, corresponsabilidad fiscal, solidaridad y equidad interterritorial para garantizar un nivel equivalente de los servicios públicos en los diferentes territorios.

El principio de reconocimiento de la diversidad y de las singularidades de los territorios se corresponde con la concepción de una España plurinacional. Esta realidad hace explicable y necesario un modelo Federal asimétrico que respondería a la existencia de hechos diferenciales legítimos entre las actuales Comunidades Autónomas que ya se recogen en la Constitución.

Un reparto racional, preciso y eficaz de competencias entre la Federación y los Territorios federados ha de ir de la mano del principio de subsidiariedad, teniendo en cuenta a las entidades locales. Se trata de reducir la conflictividad, las duplicidades, evitar las guerras de transferencias y las invasiones competenciales conforme a un sistema organizativo más eficaz y sin ambigüedades que acote en la Constitución las facultades concretas del Estado y el papel del Tribunal Constitucional.

Este nuevo modelo de país conlleva la conversión del Senado, siguiendo el Informe del Consejo de Estado, en una Cámara de representación de los Territorios para desarrollar la función legislativa en materias que afectan a la distribución del poder, actuar como una instancia que genere mecanismos de integración y propiciar la relación entre las entidades federadas.

Por último, ante las posiciones extremas de confrontación por parte de quienes plantean la ruptura del Estado o su recentralización -en este caso con la excusa de proteger la unidad de España-, la respuesta federalista, a incluir en la reforma de la Constitución, favorece el autogobierno de los Territorios y una gobernanza solidaria y cooperativa del Estado en defensa del interés general. También permitiría avanzar en la negociación que ahora se inicia sobre la actualización del autogobierno de Cataluña en España. 

Odón Elorza / Diputado del PSOE por Gipuzkoa

Madrid a 12 de septiembre de 2018

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

Copyright © 2014 - 2018 - Odón Elorza. Todos los derechos reservados.