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100 días de Gobierno por la regeneración.

Aunque el PP aún no se da por aludido, la Moción de Censura que presentamos los socialistas tras la sentencia de la trama Gürtel, respondía a la gravedad y extensión de una corrupción asfixiante en el PP y su entorno que señalaba a Mariano Rajoy, desde hacía años, como máximo responsable político. Los comportamientos inmorales del PP, junto a los abusos de poder, habían paralizado el proceso de regeneración democrática e imposibilitaban respuestas decididas que nos pudieran acercar a una democracia avanzada.

Si algo espera la sufrida ciudadanía, tanto del Presidente Pedro Sánchez como de su Gobierno Socialdemócrata y del conjunto de las instituciones, es que se actuae con decencia y un cambio de cultura política en el ejercicio del poder. Porque además de las dolorosas consecuencias de exclusión, desigualdad y precariedad provocadas en millones de familias por la crisis económico-financiera, se han vivido años de opacidad política, corrupción y clientelismo, prepotencia y desprecios al papel de control del Parlamento.

Por eso, la calle quiere del nuevo Gobierno la máxima transparencia, un alto nivel de ética política y más diálogo entre las fuerzas políticas y del Gobierno con la sociedad. Esos ejes han sido seguidos en estos 100 días por un Pedro Sánchez que busca devolver la normalidad democrática a la vida política y unos comportamientos morales que se echaban en falta en España. Son demandas ciudadanas que no suponen coste económico y que exigen la gestión de acuerdos en el Parlamento y el liderazgo del Presidente.

Hemos vivido 100 días de gobierno muy difíciles en medio del acoso y persecución a Pedro Sánchez, de la crispación con informaciones salidas de las cloacas, el alarmismo permanente y las continuas falsedades en las declaraciones de Casado & Ribera como muestra de la actitud de irresponsabilidad de las derechas. Sin embargo, el Presidente Pedro Sánchez y su equipo ministerial han mostrado épica, capacidad de resiliencia y coherencia con los compromisos que expresó en el debate de la Moción de Censura en favor de la regeneración.

Bastaría citar las actuaciones para devolver el pluralismo a una RTVE que es de todos, el levantamiento del veto que había impuesto el Gobierno de Rajoy a las leyes presentadas por la oposición y guardadas en un cajón con la complicidad de Ana Pastor y la Mesa del Congreso dominada por el PP y C’s, las dinámicas de reuniones ministeriales con agentes sociales y con colectivos para deliberar sobre las soluciones a los problemas -como corresponde a un Gobierno abierto y de progreso- y la presentación al Congreso de un decreto convertido en proyecto de ley sobre la exhumación de Franco. Una medida que dignifica la democracia y supone un reconocimiento a la Memoria de las víctimas de la guerra civil y la dictadura.

También son ejemplo de transparencia las decisiones del Presidente acordando la dimisión de dos Ministros ante hechos del pasado que se desviaban de una recta ética política, la completa divulgación de la tesis de su doctorado o el inicio de un diálogo transparente, en todo momento, con el Gobierno de Cataluña para devolver el protagonismo a la política y defender la convivencia ciudadana. Y para cerrar esta etapa inicial, Pedro Sánchez ha propuesto la eliminación de los aforamientos mediante una reforma puntual de la Constitución.

Todo ello supone el inicio de un cambio político para fortalecer el sistema democrático en España mediante nuevas actitudes y la aprobación de medidas que ayuden a recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Sabemos las dificultades de lograr el objetivo ante las campañas de acoso y derribo al Gobierno. Ya lo esperábamos. Pero el PSOE lo va a intentar con total convicción porque la plena legitimación del Gobierno va unida al perfeccionamiento de las leyes y a los códigos para la prevención y lucha contra toda clase de corrupción.

El Presidente lidera una catarsis en la vida política institucional, introduciendo en el día a día una nueva cultura de valores democráticos referidos a la forma de entender la política como herramienta de transformación al servicio del interés general, de un reparto justo del crecimiento y de un empleo de más calidad. El PSOE es consciente de que la aprobación de la Moción de Censura conlleva implementar una Gobernanza cívica y compartida que permita la estabilidad política de España.

Esa Gobernanza se está traduciendo en la primacía del diálogo social y la permanente búsqueda de acuerdos y pactos con los grupos del Parlamento; la interlocución con la sociedad y sus agentes desarrollando las buenas prácticas de una democracia participativa y deliberativa; el respeto al pluralismo y a una información veraz desde los medios públicos de comunicación; la transparencia en las decisiones de un gobierno abierto en aplicación del código ético; la búsqueda de la lealtad, la cooperación y la eficacia en el funcionamiento de las administraciones; la eliminación del veto del Senado a la aprobación de una senda del déficit público más flexible, un elemento esencial en la elaboración del Presupuesto para 2019 que está bloqueado por la actitud intolerable de Ana Pastor como Presidenta del Congreso al servicio del PP; la elección progresiva de los miembros de los órganos constitucionales y otras instancias reguladoras en base a los principios de mérito, capacidad, consenso amplio e independencia; la rendición de cuentas y el sometimiento al control del Parlamento de las decisiones del Gobierno; y el impulso a la necesaria reforma del Reglamento del Congreso.

Pero el desafío constante de regeneración de la democracia no puede estar dirigido solo a los políticos. Hemos de favorecer y dar cauces a una ciudadanía que quiere saber y participar, que defiende la convivencia en pueblos y ciudades porque asume identidades compartidas y no excluyentes, que está abierta a la comprensión de la diversidad y que lucha por el respeto a los derechos humanos. La vertiente educadora de un gobierno ha de recordar, también, los deberes y obligaciones cívicas de la ciudadanía. Entre ellas la disciplina fiscal, la corresponsabilidad en el buen uso de los bienes y servicios públicos, las prácticas de solidaridad y los hábitos sostenibles y de vida saludable. 

Las nuevas vías democráticas de acción política aquí esbozadas y los procedimientos participativos y de deliberación en la toma de decisiones que aún debe promover el Gobierno mediante un Plan integral, darán a la sociedad en general más confianza en una política más cercana y transparente. Pero para ello se necesita tiempo y un clima menos crispado. 

Llegados a este punto el lector podría pensar que no tenemos capacidad de autocrítica. No es así. Claro que en este periodo inicial el Gobierno ha cometido fallos y contradicciones, en parte por inexperiencia y tras un aterrizaje forzoso. De ahí que reconozcamos que no hemos podido cumplir, por razones de seguridad jurídica, el compromiso de hacer pública la lista de los miles de defraudadores que se acogieron a la amnistía fiscal de Montoro. Y lo lamentamos profundamente. 

Odón Elorza / Diputado socialista por Gipuzkoa

Secretario de Transparencia y Democracia Participativa en la CEF del PSOE

San Sebastián, 18 de septiembre de 2018 / Publicado en diario.es

 

 

Odón Elorza

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