MIS SUGERENCIAS A LAS MUJERES Y HOMBRES QUE GOBERNARÁN NUESTROS PUEBLOS Y CIUDADES

Se acerca a gran velocidad la precampaña de las municipales en medio de un temporal de crisis que se lleva por delante los viejos esquemas de la política. Una realidad que amenaza con hundir a los partidos que no planteen a la ciudadanía en los próximos Ayuntamientos nuevos retos acordes con los tiempos y una concepción de la gobernanza más cívica y pedagógica.

Tuve el honor de ser, durante 20 años, Alcalde de San Sebastián y desde aquella experiencia veo muy claro que la sociedad española necesita Ayuntamientos que centren sus objetivos en tres ejes:

La economía local y el empleo; el combate contra las desigualdades, lo que supondrá, también, recuperar y ampliar las competencias robadas por la ley de reforma local del PP y asignadas a Diputaciones y CCAA; y compromisos concretos sobre la participación ciudadana y la transparencia.

Me centraré en este último porque necesitamos más y mejor democracia, trabajando por regenerar un sistema institucional caduco y desprestigiado. De ahí la importancia de desarrollar procesos de democracia participativa local que han costado años que penetraran en nuestras ciudades, a pesar del trabajo de la FEMP y de expertos como Fernando Pindado (Consultar su libro: "La participación ciudadana en la vida de las ciudades").

Sin participación, la democracia se muere y se impide el control efectivo sobre los gobiernos locales, algunos de ellos - una minoría- marcados por inmoralidades y corrupciones de escándalo. En esta coyuntura tenemos que desarrollar las vías legales, metodologías y procesos para hacer posible una democracia más participativa. Y ello resulta más fácil de gestionar en la vida de las ciudades.

En España hay una cultura democrática sin madurez y una escasa experiencia en sistemas reales de participación. Es la demostración de que se fue perdiendo la pasión por la democracia en este complejo caminar desde la transición hasta llegar a la explosión de la crisis económica, que hace aflorar y aumentar la desafección hacia el sistema institucional y que pone en evidencia la baja calidad de nuestra democracia. En el camino se han ido acumulando casos de corrupción, colonización de los organismos encargados de velar por el control de los poderes públicos y la división de poderes, falta de transparencia y pérdida de nuestro papel ético como políticos.

El objetivo final es que la ciudadanía visualice que los cambios en la forma de hacer política y en el funcionamiento de las instituciones van en serio. Sólo será posible la dignificación de la política si las próximas candidatas y candidatos a las Alcaldías se mentalizan para transformar, desde el gobierno local, los viejos métodos de decisión con un catálogo de medidas políticas y metodologías de trabajo participativo realmente innovadoras. De ello tuve oportunidad de hablar este viernes en una ciudad de la Catalunya crispada por una incertidumbre cuya responsabilidad mayor recae en el Presidente Rajoy que desprecia las bases de la democracia.

Desde mi experiencia (y es lo que quiero sugerir al PSOE), los nuevos mandatos debieran comenzar con la formulación por parte de las mayorías de gobierno de un "contrato con la ciudadanía" que conlleve la aprobación, a los 2-3 meses de su toma de posesión, de un programa de gobierno participativo; esto es, una propuesta sometida a consulta, debatida y configurada de una manera compartida en aquellas cuestiones que se refieren a las grandes prioridades para los 4 años y a la inversión en proyectos plurianuales que recogerán los presupuestos.

Además, cada año debieran someterse a información y debate las previsiones en política impositiva municipal y el borrador de Presupuesto, reservando la aplicación de partidas concretas a la decisión de un proceso de participación. Las estructuras generales de participación, como el Consejo social de Ciudad o los sectoriales, han de ser representativos y servirán para realizar el seguimiento de los compromisos del contrato así como para permitir un control cívico sobre la aplicación del Programa de Gobierno.

Estos procesos incluyen consultas deliberativas periódicas a los consejos, las asociaciones y a la ciudadanía a nivel individual (este es el gran desafío), consultas decisorias si se obtiene un nivel fuerte de participación - para no sustituir a la democracia representativa- y asambleas vecinales para rendir cuentas.

Me cansé de repetir a las excelentes técnicas con quienes trabajé en el Área de Participación del Ayuntamiento de San Sebastián, que no era posible hacer avanzar la participación sin políticas previas de información, utilizando los formatos más clásicos hasta los más audaces en las redes sociales. En las redes, mediante portales y programas en la web del Ayuntamiento se ha de posibilitar la formulación de preguntas ciudadanas con obtención de respuestas, realizar sugerencias y encuestas.

Advierto que no hay un modelo participativo concreto para copiar, aunque sí existen referencias en diferentes ciudades. Se necesita voluntad política de la Alcaldía, objetivos concretos como meta y un buen equipo municipal que prepare metodologías coherentes y adecuadas a las características de la población. Con tiempo, planificación y generosidad política cada localidad ha de ir construyendo su propio modelo.

En resumen, les propongo defender un modelo innovador y transparente de gobierno compartido de los pueblos y ciudades, construyendo valores y ciudadanía: esto es, fortaleciendo el papel de una ciudadanía más activa y responsable, empoderándola y fijando las prioridades para el mandato en contacto con la gente.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

5 de octubre de 2014. Publicado en publicoscopia.com

Odón Elorza

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