"LA MÁQUINA DE HACER INDEPENDENTISTAS"

LA MÁQUINA DE HACER INDEPENDENTISTAS.

"No creo en la bondad de un viaje plagado de riesgos, sobre todo porque vivimos un tiempo de identidades compartidas en un mundo global de soberanía compartida."

Nadie podía pretender que, tras la larga espera a la sentencia del Tribunal Constitucional que impuso un cepillado político sobre el Estatut refrendado en las urnas, no hubiera una reacción ciudadanía. ¿Acaso pensaron que las campañas anti-catalanas de Aznar y Rajoy, el boicot al cava, la recogida de firmas en las calles con consignas españolistas ofensivas para Cataluña o la repetida frase acusatoria en su boca de "España se rompe" - dirigida contra los socialistas y el PSC - no tendrían consecuencias?

La maquinaria que puso en marcha la derecha española junto a los efectos de la crisis y la estrategia del nacionalismo catalán de identificar a España como el enemigo causante de todos los males, aprovechando la pésima imagen que ofrece el Gobierno corrupto, antisocial y recentralizador de Rajoy, han sido decisivos para despertar el independentismo. En tiempos duros, el discurso populista de los nacionalismos victimistas fue siempre un recurso que movilizó a la ciudadanía a falta de un proyecto con valores que se identificara con la izquierda.

Me gusta vivir en un país plural como España, con toda su complejidad, y aprovechar la riqueza de su diversidad. Y soy consciente de que el papel de la izquierda es el de defender los valores cívicos que explican la unidad en torno a un Estado compartido junto a la defensa del autogobierno para las naciones sin Estado. Las mismas que desde una cultura de convivencia y solidaridad contaron con el esfuerzo de toda España para que Catalunya diera la vuelta al mundo con unas brillantes Olimpiadas o tenga un AVE que conecta Barcelona con Madrid y Francia. Por eso, el sectarismo nacionalista no puede forzar la división de un pueblo en pleno siglo XXI, un tiempo más propio para compartir identidades y gobernar una soberanía compartida en un mundo global interdependiente.

¿Quién garantiza que una Catalunya independiente gobernada por CIU va a satisfacer mejor las necesidades de igualdad y felicidad de la ciudadanía con una política social y fiscal más progresista o va a respetar la libre expresión de quienes ejercen identidades compartidas? No creo en la bondad de un viaje plagado de riesgos.

Los soberanistas se disputan los electores del PSC, desorientados a falta de una alternativa de calado y ante las horas bajas del PSOE. Sí; así atrapan a los que apoyaron a un PSC que hizo de puente y cohesionó Catalunya para hacerles "cómplices" de un reto apasionante que alcanzó la modernización de todas sus estructuras y ciudades, para continuar siendo vanguardia de las políticas innovadoras en España y ejemplo de solidaridad con los territorios que tanto contribuyeron con mano de obra a la potencia de Catalunya.

Nadie sabe lo que dará de sí la puerta que ha abierto Rubalcaba con su propuesta de pactar la reforma de la Constitución, en un gesto tardío pero audaz y en pleno vendaval recentralizador. Quienes declaran que esa vía está agotada desprecian un proceso negociador con las fuerzas catalanas que podría llevar al reconocimiento de España como Estado plurinacional con un modelo territorial de remarcados principios federales para un funcionamiento que garantice la cooperación y la solidaridad.

Quienes renuncian a intentar negociar la aprobación, dentro del marco constitucional, de una ley de La Claridad como la de Canada para el caso de que sean necesarias consultas pactadas, son los mismos que amenazan con que "o hay consulta ya o habrá insumisión". Consulta de doble pregunta que en realidad debieran llamar ceremonia de la confusión para la independencia frente a la España que, según dicen ahora, "nos roba".

Necesitamos construir un relato en positivo para Catalunya, no derrotista como demostración de desconfianza en la capacidad de atracción de un proyecto de futuro compartido para el Estado y reequilibrador en materia de financiación para los territorios, no catastrófista ante la opción soberanista sino pedagógico y emocional.

Un proyecto que tenga una base democrática sólida sin arrastrar riesgos de perjuicios económicos para el todo y sus partes. Sería la manera de responder a quienes plantean rupturas traumáticas, tensiones y confrontación social. Estas razones han influido en la ciudadanía de Quebec para que los separatistas fueran derrotados con estrépito en las elecciones de hace tres semanas.

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en El Periódico de Catalunya, el 26 de abril de 2014.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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