¡SoScialismo! Las claves para el resurgir del PSOE.
- Escrito por Super User
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Nunca ha existido un tiempo fácil para el Socialismo democrático. Pero este periodo de crisis económica-financiera y de crisis en la cultura de valores que nos toca vivir, ofrece el agravante de que los socialistas arrastramos una carga de responsabilidad en su gestación y gestión. Por eso nos ha dejado contaminados, ideológicamente confusos y desconectados de buena parte de la ciudadanía.
Es cierto que se ha producido una pérdida de señas de identidad del Socialismo en España; lo mismo ha sucedido en la Socialdemocracia europea. Y será volviendo a la reflexión en profundidad sobre nuestro papel como movimiento de izquierda, construyendo una alternativa económica creíble frente a la derecha para salir de la crisis, retomando el pensamiento crítico y los valores democráticos como podremos superar una crisis de posición y de función en esta compleja sociedad globalizada.
Es la única vía para recuperar la complicidad de la mayoría social de progreso. Los socialista supimos gestionar los tiempos de bonanza levantando, junto a otros protagonistas, el Estado del Bienestar. También supimos consolidar aquella frágil democracia de la Transición y ampliar las libertades, superar los duros años de la reconversión industrial y entrar con ventajas en Europa.
Pero tenemos varias asignaturas pendientes: una política económica que nos diferencie de la derecha neoliberal y que abra la transición a un nuevo modelo económico, la apuesta por la innovación y sostenibilidad del tejido empresarial, la reforma fiscal pendiente y la definición de una estrategia frente al poder de la banca, las grandes empresas y los mercados especulativos.
A lo anterior habría que sumar la recuperación de la pasión por una regeneración de la política que abra vías a una democracia participativa, garantice la división de poderes y haga realidad la trasparencia, los mecanismos de control parlamentario y los de rendición de cuentas del poder político. Sobre todo ello ya debatimos y aprobamos resoluciones en nuestra Conferencia Política. Ahora es obligado actuar para proponer y poner en práctica esas cinco premisas de la democracia.
Iniciado el proceso de regeneración en el Partido Socialista, hubiera sido deseable - o mejor exigible - que no se produjeran declaraciones de dirigentes cuestionando y debilitando el liderazgo de Pedro Sanchez como Secretario General, obtenido en las recientes primarias; cuando menos hasta pasadas las elecciones municipales.
Por eso constituyen un error algunos comentarios que alimentan las especulaciones de la prensa y crean tensiones al PSOE Si queremos ganar el futuro no podemos olvidar el dolor que las políticas conservadoras al servicio de las élites financieras han provocado en millones de hombres y mujeres que malviven con miedo e incertidumbre. Tampoco la desesperanza que recorre las calles porque no actuamos a tiempo para prevenir y combatir la corrupción. No lo debemos olvidar en nuestra acción de cada día o estaremos muertos como organización socialista.
Cómo no reconocer que tras años de ocupar tantos gobiernos se produjo una acomodación al poder, el sometimiento de algunos principios a la razón de Estado - como en el caso de la fallida reforma del artículo 135 de la Constitución-, la renuncia al combate contra los poderosos y, en definitiva, la contemporización con la derecha en el terreno de sus privilegios económicos.
Esa derecha que hoy muestra su ADN neofranquista al no condenar el pasado régimen dictatorial, al justificar en el Congreso el pasado miércoles la ignominia que supone para la democracia el Valle de los Caídos en clara demostración de su inmovilismo, al defender la Ley Mordaza para recortar libertades o cuando saca a relucir su cinismo diciendo que la dimisión del Fiscal General no tiene nada que ver con el desprecio de Rajoy a la independencia judicial. Una derecha que vende la falsa recuperación como si se tratara de un menú a la carta que ofrece según quien sea el comensal.
Nosotros, los socialistas, constatamos la tortura que supone el desempleo, la tragedia de ser expulsados de una vivienda, los sacrificios de millones de personas y la exclusión de amplios sectores de la población - los más débiles - que ha impuesto la descomposición del sistema capitalista neoliberal con sus políticas de austeridad por la vía Merkel y el FMI. Mientras, sus políticos gobernantes ofrecen ventajas a los de siempre para que incrementen sus beneficios haciendo que la sociedad sea aún más desigual. Los socialistas hemos de constatar e interiorizar que los recortes y la pérdida de derechos y servicios básicos se han producido ante nuestra impotencia y en medio de una reacción lenta y tardía.
Son tiempos difíciles, sí, pero son a la vez oportunidades para la refundación del PSOE y de la Internacional Socialista como un instrumento transformador que debe garantizar una democracia social y económica reforzada con nuevos cauces para la participación ciudadana, incluso en los procesos de desarrollo legislativo. Por más que el PP siga impidiendo una reforma de la Constitución o del Reglamento del Congreso.
Es el momento para levantar con fuerza las banderas de la ética política, la épica y las utopías necesarias; momento para resurgir. Porque la gente nos reclama honestidad y coherencia con nuestros orígenes, el PSOE ha de repensar un proyecto ideológico y programático alternativo, no de pura alternancia, diferenciado del de la derecha. Para ello es preciso un rearme ideológico como motor de transformación de las relaciones de poder y de un sistema económico que provoca graves desequilibrios entre la ciudadanía.
Ligado a su función transformadora, nuestro Programa, cuyo relato consiste en "un nuevo contrato con la ciudadanía", se puede resumir en cinco grandes ejes: la reforma laboral, la reforma Constitucional, la reforma fiscal, la reforma del poder local y la regeneración de la democracia. Y frente a semejante tarea no cabe introducir en la dinámica del Partido Socialista discusiones de protagonismo, discrepancias sobre técnicas de comunicación o mensajes encriptados cuestionando quién manda a quién.
Ante el SOS que emite el Socialismo, es tiempo para reafirmar convicciones adormecidas y ser conscientes de que podemos estar asistiendo a la última oportunidad de la vieja izquierda para avanzar en la consecución de una sociedad más justa, asentada sobre principios éticos, de igualdad y de solidaridad real. Además, en una situación de emergencia, el debate siempre necesario en las filas socialistas o la discrepancia fundada entre dirigentes, han de producirse por los cauces internos. Y lo digo con la libertad que me da el haber apoyado en las primarias socialistas al candidato Perez Tapias.
Odón Elorza
Diputado Socialista por Gipuzkoa.
20 de diciembre de 2014 / Artículo publicado en Publicoscopia