Por qué no me gustó el mensaje del rey. Cinco razones.
- Escrito por Super User
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"Puedo reconocer avances notables en algunas expresiones felices y sentidas del rey. Pero insuficientes para sumarme a un aplauso cortesano de compromiso y por razón de Estado. Mi alma rebelde, el corazón transfronterizo en una España plurinacional y la razón socialista frente a la crisis siguen siendo, una Navidad más, republicanos y, a la vez, perfectamente leales a los intereses ciudadanos".
El mensaje real de esta Navidad me ha resultado insuficiente por la ausencia de referencias a cuestiones que me parecían obligadas. Porque vivimos un tiempo muy duro para la ciudadanía y el País por la crisis económico-financiera, la de las instituciones políticas y la pérdida de importantes valores cívicos.
Me ha extrañado, pero sólo en parte, la "bondad" de algunos análisis y valoraciones de portavoces de los grandes partidos estatales. Y no se trataba de poner nota a la persona del nuevo rey sino de esperar de la Jefatura del Estado - una institución con buenos asesores y politólogos - un discurso valiente e innovador que planteara posiciones realmente conectadas con la defensa del interés público al que él aludía.
Decir lo previsible sin cometer errores, referirse a lo políticamente correcto de acuerdo con un análisis que sobrevoló los graves problemas que atraviesa un País con los consensos rotos, denunciar con rotundidad la corrupción de la política - pero sin citar la corrupción privada y empresarial - no es suficiente. Las palabras se me quedaron cortas.
Los motivos de mi posición crítica al mensaje real parten de la ausencia de referencias a las siguientes cinco grandes cuestiones :
- los graves desequilibrios de la economía, consecuencia de una política neoliberal de recortes que ha provocado la debilidad del Estado del Bienestar, el incremento de la desigualdad y la mayor concentración de la riqueza;
- el fraude y la elusión fiscal tan extendidos en los sectores más poderosos, dado que no será posible sacar adelante España sin una reforma fiscal, el patriotismo cívico y la lealtad fiscal ciudadana y empresarial;
- la reflexión sobre un reparto más justo de los sacrificios necesarios para afrontar la crisis y superarla desde principios de solidaridad real;
- la demanda de un nuevo y amplio consenso constitucional - por muy diferentes razones sociales, territoriales, democráticas,..- como fórmula de referencia más "suave" que la deseable cita directa sobre la urgencia de una reforma de la Constitución;
- el exilio forzoso de cientos de miles de jóvenes repartidos por un mundo global sin que nadie les haya explicado cómo llegamos a esta situación.
¿Es acaso una barbaridad pedir lo anterior a la casa real? Si fuera así, ¿cómo entonces puede hablar el rey de "una democracia consolidada" y de "valores cívicos"? ¿En qué las tradujo?
No esperaba que Felipe VI citara el caso de su hermana; no era plato fácil. Pero si creo que, dos días antes, Zarzuela debiera haber emitido una nota considerando oportuna la renuncia de la infanta Cristina a la línea sucesoria del trono para el caso de que no se hubiera pactado una renuncia de parte.
No es admisible que lo que sea de aplicación a los políticos - computar el auto de apertura de juicio oral como momento procesal que los partidos tienen para la renuncia al cargo público - no valga para la familia real.
Reconozco avances notables en algunas expresiones felices y sentidas del rey. Pero insuficientes para sumarme a un aplauso cortesano de compromiso y por razón de Estado.
Mi alma rebelde, el corazón transfronterizo en una España plurinacional y la razón socialista frente a la crisis siguen siendo, una Navidad más, republicanos y, a la vez, perfectamente leales a los intereses ciudadanos.
Odón Elorza
Diputado Socialista por Gipuzkoa
Publicado en infolibre.es el 25 de diciembre de 2014