Algo se está empezando a mover en el PSOE.

Como muestra, Pedro Sanchez ha dado tres pasos de interés, en solo diez días, que merecen ser analizados por su significación como respuesta a la crisis de marca que aún arrastra el PSOE. Pero los efectos de las últimas encuestas, la velocidad con que se producen nuevos acontecimientos políticos, el fuego cruzado de acusaciones entre los partidos y el ruido permanente de la corrupción hacen que hayan pasado casi desapercibidos.

Se trata de las siguientes iniciativas: 1- la defensa en Washington y de cara a la troika de una alternativa que dé salida a la maltrecha situación económica que padece la ciudadanía en Grecia y que podría entenderse como una tercera vía; 2- la formulación de un relato político legitimador para el PSOE, centrado en la oferta de un nuevo Contrato con la Ciudadanía para luchar contra la desigualdad; y 3- la anunciada disposición socialista a llegar a un pacto de Estado con el Gobierno, sin exclusión hacia el resto de la oposición, para reforzar el combate contra la amenaza del terrorismo yihadista tras el atentado en París contra Charlie Hebdo.

Sin duda, la preocupación por las tendencias que muestran las encuestas y el achique del espacio electoral al que se ve sometido, obligan al PSOE a responder y actuar en una doble dirección: la interna, para activar la organización, y la referida al desarrollo de una estrategia necesariamente arriesgada que le permita recuperar su identidad y capacidad de iniciativa.

A la vista del desánimo y con intención de reforzar la cohesión de los socialistas, se ha puesto en marcha una dinámica de "asambleas abiertas" para que la ejecutiva de Sánchez comunique las líneas maestras de la oposición que practica el PSOE frente al Gobierno. A ello se añade ahora el demandado relato político socialista dirigido a la sociedad, centrado en un Contrato Ciudadano con compromisos en favor de la igualdad, la regeneración democrática, la creación de empleo de calidad y la construcción de una alternativa propia para salir de la crisis con un reparto justo de los sacrificios y de la mano de una imprescindible reforma fiscal.

Mientras Rajoy apoya la fracasada política de austeridad de Merkel y a la derecha griega, el PSOE evita cualquier mención a un Pasok con quien no nos une nada y del que sabemos que por su contaminación no es la llave para sacar a Grecia de su situación de indignidad. La llave está en Syriza, sobre todo si afronta la ruina del país con propuestas que despierten ilusión entre los griegos, por supuesto, pero que eviten convertirse en una carta a los reyes magos de imposible cumplimiento que solo traería frustración. No será fácil su tarea pero hay que desearles acierto.

De ahí el valor del plan de Pedro Sánchez para aliviar y flexibilizar el pago de la deuda griega al comprometerse a levantar una bandera que sea recogida con convicción por los desconcertantes partidos socialistas y socialdemócratas europeos. Se incluyen entre otras medidas: la renegociación de los plazos y tipos en el pago de la deuda, mutualización de la deuda para crear los eurobonos, acelerar la implantación del plan Juncker de inversiones para activar la economía, flexibilizar el calendario sobre la reducción del déficit público, un plan de empleo ambicioso y un programa de la UE contra la exclusión social.

El reto estriba en conseguir que lo que podría denominarse como una tercera vía, sea conocida y valorada por la ciudadanía como una salida justa frente al modelo económico impuesto por la troika y sus presiones antidemocráticas hacia Grecia.

Quizás haya provocado un inicial desconcierto la tercera iniciativa de Pedro Sánchez de mostrar su voluntad de alcanzar un acuerdo de Estado con Rajoy sobre los contenidos de una ley orgánica para reforzar las medidas de lucha contra el fanatismo yihadista.

Porque en materia antiterrorista siempre hubo acuerdos entre ambas fuerza, a pesar de las deslealtades del PP. Aunque no fue esa, precisamente, la respuesta que dio el PP tras los atentados yihadistas del 11-M de 2004 en Madrid, que causaron 192 muertos. Entonces, su comportamiento fue irresponsable.

Lo cierto es que ante el terrorismo, la opinión pública de muchos países europeos exige a sus políticos acuerdos en torno a medidas que garanticen mejor su seguridad sin tocar las bases de su libertad, sin debilitar el Estado de Derecho. Y Pedro Sánchez ha captado con sensibilidad esa demanda ante una amenaza excepcional. La negociación deberá efectuarse con la máxima transparencia y con invitación a todas las fuerzas de la oposición a debatir medidas concretas.

Por tanto, resulta precipitado descalificar la posición del PSOE a priori, sin conocer los contenidos de esa futura ley que contemplaría nuevos tipos penales sobre terrorismo internacional que busquen efectos preventivos. El PSOE no cambiará su rechazo a la "ley mordaza", ni a las modificaciones que pretende hacer el PP en el Código Penal y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Lo cierto es que, como nueva y deseable iniciativa, el PP estaría poniendo fácil al PSOE la presentación de una moción de censura contra Rajoy por su financiación ilegal, incumplir sus promesas electorales, agudizar la desigualdad, bloquear la reforma constitucional y por su incapacidad para dialogar con Cataluña. Y junto a lo anterior, resulta urgente un despliegue de los Socialistas en las calles para explicar cómo la reforma de la Constitución ha de servir para garantizar el Estado de Bienestar. Que así sea.

 

 

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa.

Publicado en publicoscopia.es  el 18 de enero de 2015.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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