Del Carnaval de Rajoy-Bárcenas a una Moción de Censura.

No nos vamos a dejar engañar. Algunas "cosas" -que diría ese gran comunicador que es Rajoy- son lo que parecen ser, por mucho que las nieguen y quieran disfrazarlas. Son pura corrupción y ejemplo de cinismo y burla a la ciudadanía pagana de la crisis. Lo que estamos viviendo estos días nos hace recordar que se acercan los Carnavales. ¿Habrá que reírse?

¿A qué situaciones me refiero?: Al diálogo desde los medios y a los mensajes encriptados entre Bárcenas y Rajoy; a la santa convención del PP que mira al cielo siguiendo la dirección del dedo acusador de Aznar -que prepara su vuelta- como si la financiación ilegal durante quince años por empresas contratistas fuera un montaje de satanás ; a los sobresueldos que cobraron incluso en los años de crisis -mientras pedían a los demás apretarse el cinturón con su doble moral- ; a la vuelta patética de Esperanza Aguirre como candidata a ese Madrid ridiculizado por Botella, un ejemplo de cómo entiende la regeneración el PP; a la aprobación de la reforma del Código Penal en una dirección involucionista; al pequeño Nicolás afirmando hoy que el PP le ofreció sobres en B para llenar sus mítines; o a la aprobación de cambios en la ley de financiación de los partidos en víspera de la salida de la cárcel -con pago de una fianza de calderilla- del tesorero del PP.

Y me niego a seguir relatando las miserias de esta semana para no dejarme llevar por la ira. Da mucho asco aunque hay que ser fuertes.

Lo triste es que desde la oposición, la semana ha servido para proyectar preocupación. Ha sido nuestra contribución a que la ciudadanía viva con anticipación el Carnaval, ese que durará todo el año 2015. Porque debemos y "podemos" reconocer que las complicaciones de Tania Sánchez dentro de una IU en profunda desunión, la nueva aventura fiscal de Monedero con el Chavismo -el modelo de régimen democrático para ellos hasta ayer- , los desencuentros entre Susana y Pedro, negados por ambos con gran "convicción" , o el cafelito del "visitador" Bono con Zapatero en compañía de los enemigos de la "casta"..., todo esto, aporta mucha guasa. ¿O no?

Lo anterior no ayuda precisamente a recuperar el papel de la democracia y la confianza perdida de las gentes en los políticos. Lo malo es que va pasando el tiempo -más de tres años desde la victoria de Rajoy- y no se acaba de ver un rayo de luz. Aunque yo espero que la amplia victoria de Syriza, mañana, abra una puerta a la esperanza de manera que la voluntad democrática de los griegos sea respetada. Y que conlleve una estrategia inteligente y negociadora de Tsipras frente a la troika sobre la deuda. Será necesario el apoyo de las fuerzas socialdemócratas en favor de devolver la dignidad a aquel pueblo. Pero aquel proceso llevará meses de diálogo.

De momento, en España, estoy convencido de que la respuesta a las ilegalidades del PP debe darse en el Parlamento, la máxima institución de la democracia que acumula problemas de legitimidad para una parte de la sociedad por culpa de una derecha que lo silencia y lo ha maniatado cuantas veces ha querido con su mayoría absoluta.

Pero hay algo que Rajoy no puede evitar al no depender de él, ni de los intereses del PP: una iniciativa para devolver la dignidad a la democracia. Me refiero -¡cómo no!- a la presentación urgente de una Moción de Censura por parte del PSOE.

Nunca podrán darse tantas razones objetivas para plantearla tras las responsabilidades que acumula Rajoy. Una Moción de Censura para presentar una alternativa de izquierda y creíble de boca de Pedro Sánchez dirigida a garantizar la regeneración democrática, la división de poderes, el empoderamiento y participación ciudadana; defender las bases de una reforma constitucional; y la propuesta pedagógica de un modelo territorial federal que sea eficiente y aporte cohesión a un Estado que ha de ser reconocido como plurinacional. En definitiva, para ilusionar con un proyecto que respete -frente a los recortes y sus consecuencias- los derechos y servicios básicos a la ciudadanía, con una política económica más social y con un reparto más justo de cargas y sacrificios frente a la crisis económico-financiera.

Me he preguntado mil veces qué dirá la historia de los Socialistas si no llegáramos a presentar la Moción a Rajoy. Y me he respondido con rotundidad. Recuerdo que se la planteé a Rubalcaba tiempo atrás y me respondió que ello correspondería al candidato del PSOE a la Moncloa. Fue antes de las europeas y entonces no pensaba en dimitir.

Es cierto que ya se sabe el resultado de la votación de una Moción de Censura pero, en esta coyuntura, no es lo más importante. Es la oportunidad para denunciar en el Parlamento la corrupción que representan Rajoy y el PP, de marcar por parte de Pedro Sánchez los ejes de una alternativa a la derecha para reconstruir el Estado de Bienestar, sin dejar de reconocer las dificultades del reto y pedir corresponsabilidad en la tarea. En especial a los más desleales con este país, a los defraudadores, mediante una reforma fiscal. También es un marco idóneo para plantear a Bruselas la necesidad de una flexibilización de las condiciones de pago de la deuda pública y de las reglas del pacto europeo de estabilidad fiscal.

No ocultaré que, al mismo tiempo, sería una vía democrática incuestionable para que Sánchez reafirmara su liderazgo en el PSOE y, posiblemente, ante una sociedad incrédula a las propuestas socialistas. ¿Quién podría alegar, de entrada, incapacidad o miedo escénico por parte de Pedro para no presentar la Moción? ¿Quiénes no desean evitar un juicio crítico de la historia hacia el PSOE tras estos 4 años de oposición?

Las políticas antisociales han provocado el crecimiento de la desigualdad, la incertidumbre de millones de familias y la pobreza y son responsabilidad de Rajoy, que ve cómo se estrecha el círculo de la corrupción en su entorno. Todo nos lleva a la conclusión de que la regeneración y una salida de la crisis que suponga realmente la creación de empleo de calidad no serán posible mientras siga en La Moncloa el amigo de tantos imputados y máximo responsable de la financiación ilegal del PP. Situación esta que repercute en el Partido Socialista, al haberse extendido el rechazo social hacia el sistema bipartidista. Por eso insisto en una respuesta contundente e inmediata que deje constancia de las diferencias.

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

Para publicoscopia.es

24 de enero de 2015

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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