El mayor problema del PP se llama Rajoy.

Así es. Según han confirmado fuentes de La Moncloa el todavía Presidente no aceptó la feliz sugerencia de Esperanza Aguirre, de su asesor mediático Pedro Arriola y del portavoz Floriano de asistir a alguna procesión como nazareno penitente y con la discreción que otorga un buen capirote.

La intención era que un Rajoy Nazareno se liberara de ese modo de los errores politicos y pecados contra la moral publica cometidos durante largos años para poder acudir a la Junta Directiva Nacional del PP con la fortaleza de quien ha purgado sus delitos y se ha reencontrado a si mismo.

Porque entiendo que para eso debiera convocarse esa Junta de salvación nacional que, sin embargo, en un partido que se dice democrático no se ha reunido en dos años ya que, al parecer, todo iba a pedir de boca siguiendo el guión de aparecer como salvadores de España frente al Judas de Zapatero y su herencia.

Pero no hay nada que hacer; no habrá milagro. Ni Rajoy es amigo de reconocer errores ni capaz ya de transmitir ilusión a nadie, ni siquiera a los más cercanos. Por eso cometerá otra torpeza: intentar soltar un discurso de Pascua de Resurrección sin haber mediado el más mínimo arrepentimiento. No se da cuenta de que carece de toda credibilidad. Al día de hoy el PP debería saber que con él no tiene salvación posible.

Rajoy ha dejado pasar demasiado tiempo sin rectificar sus políticas de austericidio, imponiendo sus leyes retrógradas y mostrando su falta de voluntad política a la hora de abordar las reformas legislativas imprescindibles para acometer la regeneración del sistema democrático e impedir y castigar situaciones como los casos de corrupción de Gürtel y la financiación ilegal del PP gestionada por un consentido Bárcenas.

Ya no disponen de capacidad de reacción y tanto Rajoy como el PP están políticamente muertos. La debacle de Andalucia se repetirá en la mayor parte de España en las municipales y autonómicas, con la duda del resultado de la "rebelde e inmoral" Esperanza Aguirre en Madrid y de lo que suceda en Galicia.

Si fueran conscientes de la que les viene encima no dudarían en tomar medidas excepcionales para tratar de salvar los muebles haciendo dimitir a Rajoy y a Cospedal. La única posibilidad de recuperar espacio electoral y evitar la huida de una parte importante de su voto conservador a Ciudadanos, consiste en hacer dimitir a Rajoy por sus responsabilidades políticas para sustituirlo por Soraya Saenz de Santamaria en La Moncloa. Y colocar a un hombre menos sectario, como Alfonso Alonso, en la Secretaria General del PP. Hechos ejemplarizantes y no palabras.

Pero no tienen el valor suficiente y caminan hacia el suicidio por mucho que, a ultima hora, Rajoy les quisiera confundir con el compromiso de aprobar medidas electorales que alivien, solo en parte, la presión que soporta la sufrida y asqueada ciudadanía.

Puestas así las cosas, la batalla se librará entre el PSOE y Podemos. Los socialistas crecidos con la victoria en las andaluzas y los podemistas un poco desfondados con unos resultados por debajo de sus expectativas de triunfo. Sobre todo tras proponer ideas tan "innovadoras" como someter a consulta popular en Andalucía la celebración de la Semana Santa procesional.

Qué importante resultaría para el PSOE - tanto como una demostración de diálogo y de cultura del pacto en todos los frentes para dar respuestas a la gobernabilidad de las instituciones - que la declaración de los aforados socialistas ante el juez, por el caso de los ERE, pudiera celebrarse y resolverse con celeridad pero siempre antes de las próximas elecciones.

La decisión judicial, confirmando las imputaciones ya con cargos o bien todo lo contrario, daría necesariamente paso a un pronunciamiento -por parte de Pedro Sánchez y Susana Díaz- imaginable y reforzador del espíritu regenerador del PSOE.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

Para publicoscopia.es / 5 de abril de 2015

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

Copyright © 2014 - 2023 - Odón Elorza. Todos los derechos reservados.