Las encuestas no son de fiar.
- Escrito por Super User
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Las recientes encuestas nos muestran una foto movida sobre las preferencias de voto de los españoles, demostración de la gran volatilidad electoral y de que nuevos escándalos seguirán incidiendo en la opinión pública, por lo que la contienda entre las cuatro fuerzas está muy abierta. La última del CIS confirma una movilidad partidaria importante, un volumen de indecisos superior al 20% y algunas tendencias significativas.
La volatilidad es consecuencia de la transformación del escenario político por la grave crisis económico-financiera. Asistimos al final de la concentración de poder por el bipartidismo, a los impactos sociales provocados por los casos de corrupción, al inesperado hundimiento de UPyD e IU y a las dudas de una parte de la ciudadanía que podríamos situar en el centro político. Es ella quien al final decidirá las contiendas de 2015. Y su intención de voto parece cambiar según cree percibir lo que representan las nuevas fuerzas y lo que aportarán en realidad a la solución de una crisis múltiple.
Esto sucede mientras crece la confusión en la calle sobre el modelo de sociedad, la ideología y la capacidad para aplicar soluciones al paro y recuperar el maltratado Estado de Bienestar que ofrecen las llamadas fuerzas emergentes. C's, la derecha reformista que se está construyendo con fichajes del PP y UPyD, y los Podemos anti-casta se disputan una franja del electorado propenso a la adhesión a una opción que critique a los partidos tradicionales, que tenga una fuerte presencia en los medios y que enganche por su mercadotecnia electoral.
Por el CIS sabemos que Podemos pierde 7 puntos de apoyo en solo tres meses (un 30%) que se le van a Ciudadanos, que sube 10 puntos en ese período. Ello ha llevado a Pablo Iglesias a buscar el voto del centro político en una estrategia de moderación del programa y a incorporar la marca socialdemócrata para achicar espacios al PSOE -su auténtica obsesión- . Así haría olvidar su defensa del modelo de "democracia venezolana" o la propuesta inicial para salir del euro, entre otras.
En el barómetro del CIS de enero 2015, el PP estaba en cabeza con un 27,3 % mientras que ahora desciende al 25,6 %, seguido entonces por Podemos con el 23,5 % pero que ha pasado al 16,5 %. El PSOE partía del 22,2 %, remonta y pasa a la segunda posición con un 24,3 %. Entonces, la marca blanda del PP amalgamada en torno a un líder mutante, aún no había explotado, algo que sucedió tras las recientes elecciones andaluzas. Esa encuesta de enero le daba a Ciudadanos un 3,1 % cuando hoy aparece con el 13,8 % y con tendencia a seguir subiendo.
Es indudable que las fuerzas emergentes, las que no arrastran desgaste por no haber gobernado nunca, comienzan a comportarse como lo que dicen rechazar, jugando al tacticismo y a la estrategia que convenga para ganar votos y por tanto poder. Moderan su programa y confunden cuando hablan de su ideología por pura conveniencia en detrimento de la transparencia. Es puro electoralismo y, por tanto, practican la denostada vieja política.
Las reservas ante las encuestas vienen de la existencia de un 20% de electores que dicen no tener decidida su preferencia, del voto oculto de quienes responden en falso por no querer identificarse con el PSOE o el PP y de la cocina que las encuestas aplican sobre las intenciones de voto directo y simpatía de voto. Pero su fiabilidad disminuye al cocinar datos de recuerdo de voto hacia formaciones que no concurrieron a las anteriores generales.
La volatilidad continuará por la incidencia de acontecimientos recientes no recogidos en la encuesta de abril del CIS; me refiero a los casos relacionados con Rato, Trillo, Martínez Pujalte, Rus, la dimisión de Monedero o la parálisis en la investidura andaluza. Pero, además, aparecerán reflejados en próximas encuestas los comportamientos clásicos de Ciudadanos y Podemos ante la investidura de la Presidencia de Andalucía o su posición de voto -abstenerse también tendrá lectura política clara- en los Plenos del día 13 de junio para elegir a quienes ocuparán las Alcaldías y más tarde las Presidencias de las CCAA.
Todo ese proceso les obligará a mojarse, a retratarse sin remedio, a lo largo de junio y ayudará a clarificar quién es quién de cara a unas generales que podrían adelantarse si Rajoy sale muy tocado.
Lo que sí hacen las encuestas es marcar tendencias. Como la continua pérdida de apoyos para un PP desfondado. La ligera recuperación del PSOE, que empieza a acercarse al suelo electoral obtenido en las pasadas generales que fue del 28,7 %. La progresión se ve en la encuesta del CIS al pasar del 22,2 % en enero a un 24,3 % en abril. El esfuerzo se centra en ganar parte de los indecisos y en esperar que Ciudadanos le siga robándole un poco más -tampoco demasiado- al PP y a Podemos para que los socialistas ganen posiciones en municipales, siendo primera fuerza en algunas ciudades y comunidades. Y, en especial, logrando quedar en la mayoría de ciudades y territorios por delante de Podemos. Esa es la clave.
El discurso del PSOE acertará si insiste en liderar la cultura del pacto en favor del entendimiento y la gobernabilidad, buscando acuerdos con aquellas fuerzas que se comprometan a aplicar políticas de progreso para afrontar una salida justa a la crisis y por una recuperación del Estado de Bienestar respaldada en cifras.
También acertará si adopta compromisos valientes y rotundos sobre cambios legislativos pendientes para garantizar la regeneración política. Aunque añado que nuestro relato político debiera hacer más hincapié en el desarrollo del concepto "reencuentro": con la sociedad, con nuestros electores y con nuestra identidad como fuerza de transformación y aprendiendo de los pasados errores en política económica y fiscal.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Para publicoscopia.es/ 10 de mayo de 2015