Juntos podemos pero no revueltos.

En la semana que ha transcurrido ya se pueden observar con claridad las posiciones de principios, las declaraciones para la galería y las maniobras de distracción de las fuerzas políticas. En especial, las de quienes más se juegan en este difícil proceso negociador. Recojo algunas claves.

1- La semana comenzó con declaraciones de entusiasmo de quienes veían casi seguros los pactos con otras fuerzas que participaban del objetivo de desalojar al PP de Alcaldías y Gobiernos Autonómicos. Eran una expresión de ansiedad y precipitación que podía levantar las sospechas de que se trataba de acelerar algo parecido a un "reparto de la tarta". Pero en un par de días se pasó a una actitud de cautela y prudencia en la que los jefes de fila fijaban condiciones, rehacían sumas y sacaban a pasear esa expresión hortera que llaman "líneas rojas" antes de iniciar los contactos.

2- Pronto cambió el decorado y todo el mundo se apresuró a dejar clara la misma idea: "juntos podemos pero no revueltos". Respondía a la preocupación de las direcciones del PSOE y Podemos por evitar que se difumine el papel de cada cual en un momento político lleno de turbulencias. Socialistas y anticastas son conscientes de que coinciden en disputar una de las franjas del universo de electores, de la profunda desconfianza que existe entre ambos partidos y de que se juegan el liderazgo del cambio regeneracionista en las instituciones, con permiso de Ciudadanos.

3- Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias quieren preservar los elementos de identidad de sus partidos y evitar el abrazo del oso del rival. Están haciendo cálculos sobre qué condiciones son imprescindibles plantear por dignidad en la mesa de negociación más allá de razones de orgullo y cuál debiera ser un resultado equilibrado del proceso en términos de ocupación de poder. Son momentos en los que hay que mostrar firmeza ante la opinión pública y desdén ante el adversario, pero conscientes de que el final de la película no puede consistir en la consolidación de un PP en minoría en las instituciones por incapacidad de llegar a acuerdos. Lo cierto es que la cultura del pacto y las pautas de un proceso negociador acusan una evidente falta de experiencia.

4- Los gobiernos de dirección socialista tienen que ser "garantía" de cumplimiento de las tres ces que resume Susana Díaz: coherencia, cohesión y confianza. Mi interpretación es que se trata de responder a los compromisos de un nuevo PSOE frente a las consecuencias de la crisis, ofrecer gobiernos estables evitando dar espectáculos o sensación de jaula de grillos en caso de alianzas forzadas y, por último, sintonizar con las demandas de la calle en el firme propósito de romper con prácticas inmorales y de corrupción.

5- Se ha impuesto la lógica de que "el cielo se toma por consenso"; esto es, mediante acuerdos en su doble variante: o facilitar la investiduras en favor del partido del bloque de progreso mejor situado pero acompañada de unas exigencias mínimas o bien formación de gobiernos de coalición con esforzados programas compartidos -variante que no cundirá- . El resultado va a influir en las tendencias de voto de cara a las generales. Me refiero a que quien realice una buena gestión de este acelerado proceso de encuentros entre PSOE, Podemos y las plataformas locales de unidad popular, en términos de rigor, pedagogía política y coherencia ideológica, puede mejorar su posición electoral.

6- El PP es el mejor ejemplo de la frase "hay victorias imposibles de gestionar que esconden una gran derrota". Pues bien, Rajoy y el PP no acaban de reaccionar ante lo inevitable. Aunque se percibe que muchos dirigentes, en especial quienes se ven desajolados de un poder que han ejercido de espaldas a las necesarias respuestas a la crisis y a la defensa de una democracia transparente, se tienen que estar mordiendo la lengua para no explotar. Eso sí, Cifuentes puede estar tranquila porque Ciudadanos no la cuestiona.

7- La única opción que le queda a la derecha pasa por la renuncia de Cospedal y la sustitución de Rajoy en el cartel de candidato a la Moncloa por Soraya Saenz de Santamaría. Pero el orgullo y la falta de percepción de la realidad social de Rajoy serán su perdición, aunque intentará vendernos su particular visión de la recuperación económica y de la herencia recibida, en especial con el repunte de los datos de empleo precario que se produzca en los meses de verano. Y junto a ello jugará la baza de erigirse en garante de la unidad de España. Poco más porque las fuerzas de izquierda no le regalarán el argumento del caos allá donde gobiernen.

 

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

30 de mayo de 2015 /  Publicado en publicoscopia.es

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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