La comunidad vasca en peligro de extinción.

Euskadi, la pequeña "Dinamarca del Sur", es una de las comunidades más envejecida de Europa, con una mayor esperanza de vida y una baja tasa de natalidad. Se invierte la pirámide de población y en 2020 podemos tener cerca de un 25% de personas mayores de 65 años cuando la media europea rondará el 19,5%. Se calcula que las mujeres llegarán a vivir 87 años y los hombres 81,2. El desempleo, la precariedad y las incertidumbres económicas no impulsarán la natalidad.

El Parlamento ha de ser consciente de que el envejecimiento es el mayor desafío global en salud del siglo XXI que viene acompañado de enfermedades crónicas, degenerativas, fragilidad, alteraciones de ánimo y estados de dependencia. Esto generará desequilibrios importantes en la atención de la salud y podría llegar a amenazar la propia sostenibilidad del sistema universal de cobertura sanitaria y servicios sociales, sin olvidar la carga difícil de sobrellevar por muchas familias. Porque cada vez un mayor número de personas van a requerir costosos tratamientos y cuidados de larga duración.

Ante ese panorama, la respuesta de las instituciones ha de hacer posible un envejecimiento saludable, todo un reto científico y socioeconómico. Con ese objetivo, a impulsos de la Ex-Ministra Cristina Garmendia y del Ex-Lehendakari Patxi López, se firmaron convenios entre las administraciones y ,finalmente en septiembre de 2012, se creó la Fundación del Centro Nacional de Investigación en Envejecimiento (CNIE) de acuerdo con el Instituto Carlos III del Ministerio de Economía y Competitividad, con un programa de investigación básica.

Esta inversión en I+D+i perseguía la búsqueda de tratamientos y medidas preventivas en salud, cambio de hábitos a tiempo de cara al envejecimiento para mejorar la calidad de vida de los mayores, retrasar la aparición de enfermedades crónicas, así como optimizar los servicios sociosanitarios que precisan las personas mayores para aportarles bienestar y mantener la autonomía en su entorno próximo.

El CNIE significaba un proyecto de ciencia e innovación tecnológica con el objetivo de generar conocimiento científico a compartir con otros centros de excelencia. Nacía para avanzar en la mitigación de las causas de envejecimiento y alargar la juventud celular y funcional como respuesta a las demandas de una sociedad vasca y española envejecidas. El CNIE actuaría tanto desde la investigación básica-traslacional, epidemiológica y clínica para prevenir y paliar las enfermedades y la fragilidad de las personas mayores, como desde la investigación en programas innovadores, instalaciones y dispositivos tecnológicos para mejorar la estancia en el domicilio y la asistencia en los servicios sociosanitarios.

Gipuzkoa ya tenía un importante camino recorrido por la existencia de centros de investigación asociados y de la Fundación Matía con la investigación psicosocial y sus servicios gerontológicos. A este núcleo de actividad en el sector del envejecimiento se habían ido incorporando otros: el Instituto de Investigación Sanitaria BioDonostia de la mano de Osakidetza, Inbiomed, Tecnalia-Fatronic, CITA-Alzhéimer, UPV, BioGune, BiomaGune, Vicomtech-IK4, IK4-CIDETEC, etc.

La ejecución de aquel ambicioso proyecto se frenó por la crisis económica-financiera, las restricciones presupuestarias aplicadas por el Gobierno Central -de las que no se ha librado el capítulo de inversiones en investigación- y el desapego de instituciones vascas como el Gobierno de Urkullu y la Diputación Foral en la etapa de Bildu.

Pasa el tiempo y creo que no podemos dejar morir un proyecto de investigación, no de hormigón, que accedería a fondos de la UE recién aprobados. De ahí que, como Diputado guipuzcoano, haya presentado una Proposición en el Congreso que defiende retomar con inmediatez la negociación entre instituciones para evitar la disolución del Patronato del CNIE y acometer, mediante un plan estratégico, el desarrollo de la memoria del proyecto desde un enfoque multidisciplinar en favor de un envejecimiento saludable y potenciación de la autonomía personal, actualizando sus funciones así como redimensionando sus costes iniciales.

El CNIE tendría como eje de impulso de un trabajo en red al Instituto de Investigación BioDonostia situado en el complejo hospitalario público de Gipuzkoa en el ámbito del Parque Tecnológico de Miramón. Pero es imprescindible formar un lobby en favor del CNIE de cara a lograr el apoyo decisivo de los Gobierno de España, Euskadi y Diputación, así como abordar un Cluster que permita formalizar una alianza estratégica competitiva de todos los sectores implicados en Euskadi en envejecimiento saludable.

Consecuencia del CNIE serán, además de obtener y aprovechar mejor la generación de conocimiento y atraer investigadores acreditados, una oferta de becas y puestos de trabajo que permitan incorporar a científicos universitarios, la creación de nuevos yacimientos de empleo y operaciones de negocio para las empresas tecnológicas en un sector de actividad económica con futuro.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

19 de junio de 2015 / Publicado en El Diario Vasco. 

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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