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Paz con memoria o independencia. (Publicado tres días antes del comunicado final de ETA. 20-10-2011)

"No puede haber regeneración democrática en Euskadi si se olvida a las víctimas y sin el reconocimiento del dolor causado" 

Confío en que la ciudadanía tenga la respuesta bien clara. La construcción democrática de la convivencia en libertad exige la desaparición real de ETA y está muy por encima de cualquier pretensión independentista. Y confundir las prioridades en estos momentos decisivos para lograr La Paz constituye un tremendo error que provocará tensiones en la convivencia ciudadana y, a medio plazo, la división del país.

Por fin, estamos recorriendo una etapa que ha sido posible gracias a la acción policial, a la firmeza del Estado de Derecho y al rechazo de las acciones de ETA por parte de la inmensa mayoría de la población. Es evidente que la democracia ha ganado la batalla a ETA por mucho que el PNV y los independentistas insistan en que no debe haber vencedores ni vencidos. ¿Quė pensarían las víctimas? Y, desde luego, han perdido todos aquellos que que utilizaron la vía del terror para eliminar a los que pensaban diferente y amedrentar a la ciudadanía.

La deslegitimación social de ETA ha llegado unida a su profunda debilidad. Algo que Otegi y otros dirigentes han captado a tiempo para buscar una salida política a un movimiento independentista radical que estaba ante un callejón sin salida. Los mismos que ahora pretenden hacer de la necesidad virtud, presentándose en una conferencia internacional -a celebrar en la misma Casa de la Paz y los Derechos Humanos que hace bien poco despreciaron- como los que traen la paz.

No les debemos nada, al contrario. Sabemos que conseguir la paz, que es mucho más que una tregua verificada, no será tarea fácil. Sobre todo si dejamos que Bildu y ETA marquen los ritmos y objetivos del proceso.

Es notorio el intento de sectores del nacionalismo de anestesiar la memoria de la ciudadanía sobre lo ocurrido anteayer en Euskadi. Para ellos la prioridad son los presos y la independencia. Por eso les resulta imprescindible pasar la página de la historia reciente. Para no dar explicaciones, ni hacerse autocrítica por sus años de acoso a la democracia y a todos los que no pensábamos como ellos. Para no reconocer el dolor causado, para no pedir perdón. Y si no les paramos ahora en las urnas, pueden conseguir su objetivo. Porque la memoria es frágil y aquí mucha gente miró hacia otro lado. Lo mismo que desde instancias del Estado se respondió con el uso del terrorismo, se cometieron excesos y ataques a los derechos humanos.

Para no repetir la historia es muy importante que la paz preserve la memoria de lo ocurrido, dejando claras las responsabilidades. Porque un futuro en paz debe asentarse en la memoria de lo que en este país ha venido ocurriendo como consecuencia de la existencia del terrorismo. No puede haber regeneración democrática desde el olvido de las víctimas y sin el reconocimiento del dolor causado, rechazando todo intento de manipulación como la falsa "equiparación de las violencias". Hay un camino por recorrer para construir la convivencia desde el respeto a la diferencia. Y va a resultar imprescindible superar tentaciones frentistas y apostar por la colaboración y un compromiso histórico sobre la pacificación y las bases de la convivencia entre todas las fuerzas democráticas y los agentes sociales. El propio Lehendakari lo ha expresado en su decálogo por la unidad, la paz y la convivencia. Lo que está en juego es la desaparición gradual del odio, el respeto al pluralismo democrático y una mayor cohesión de la sociedad vasca.

Sin embargo, para Pons y Cospedal el PSE se dedica a dar alas al entorno de ETA y a suplicarle un nuevo comunicado. Son acusaciones miserables de la derecha más reaccionaria sobre la política antiterrorista, las mismas que vienen repitiendo en estos cuatro años sin dar respiro a Zapatero. Es más, estoy convencido de que con Rubalcaba el proceso de paz culminaría con las mayores garantías. Rajoy, con Aznar y el Tea Party, no es de fiar.

Asistimos ya a la pre-campaña de PNV y Bildu con sus propuestas por la independencia. Pero quiero repetir que no es el momento para abrir una confrontación ciudadana por la independencia, sino para la construcción de la convivencia en paz. Son dos caminos diferentes y opuestos. Nadie puede jugar a provocar la fractura social cuando estamos cerca de que la democracia gane la batalla a ETA. Por eso, el PNV no debería caer en los errores de Ibarretxe que ya en julio de 2001, en su programa de gobierno, señalaba la autodeterminación como un pilar y una prioridad para alcanzar la paz (?). Les faltó decir que pagarían gustosos ese precio.

Por tanto, tenemos que ser conscientes del papel histórico que corresponde al socialismo vasco, defendiendo las posiciones mas razonables en favor de la cohesión del Pais, apostando por acuerdos transversales y siendo capaces, con habilidad, de romper las tendencias que empujan en favor de un entendimiento entre los nacionalistas para constituir un frente que monopolice el poder y rompa el Pais con la independencia.

Mientras desde los extremos tiran de la cuerda, el Lehendakari quiere poner de acuerdo a las cuatro instituciones vascas para luchar con mas eficacia contra el paro y defender con plena convicción un modelo de articulación de Euskadi en España por la vía del autogobierno y la cultura federalista. Es importante usar bien la capacidad competencial que disponemos para coordinar la creación de empleo y revisar la política fiscal en Euskadi con el objetivo de repartir solidariamente y con mas equidad las cargas tributarias. Ningún Partido puede mirar hacia otro lado, como si fueran oposición, porque todos ellos (PNV, PP, EA, Sortu, ...) están gobernando en las tres Diputaciones, que son las fuentes de ingresos.

Hay que hablar de un compromiso histórico inapelable, de un nuevo tercer espacio de encuentro y dialogo para la política vasca, de un pacto que implica a todos y exige un ejercicio de responsabilidad publica con altura de miras y una visión clara de lo que importa a la ciudadanía vasca: la convivencia y la creación de empleo. También está en juego la regeneración moral de una sociedad que ha de superar la intolerancia, el fanatismo, las heridas abiertas y el debilitamiento de principios éticos a causa de la subcultura de la violencia.

Al PP y a los soberanistas radicales hay que pedirles que dejen de tensionar. Unos con la pretensión de convertir Gipuzkoa en un laboratorio de conflictos, amenazando con abrir una nueva confrontación con el Estado y entre vascos por la independencia. Los otros amenazando con ilegalizar a Bildu y volver a la retórica de la España imperial. El camino de la pacificación ha de avanzar, fijando acuerdos entre los grandes partidos en relación con el acercamiento y la reinserción de los presos. El PSE-EE tiene su posición clara y así lo expondrá con crudeza y pasión por la paz y la libertad en la llamada "conferencia internacional sobre la pacificación", sabiendo que no coincidiremos ni con los independentistas ni con el PP.

 

Odon Elorza  /  Ex Alcalde de San Sebastián

Publicado en El Diario Vasco el 17 de octubre de 2011.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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