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En defensa de un proceso de paz con catarsis, autocrítica abertzale y memoria de las víctimas.

No he conocido manifestaciones tan concurridas como la convocada el sábado por PNV y Sortu, con excepción de la que hicimos tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Es innegable el éxito de la convocatoria en apoyo a los presos, hablando claro y más allá de la ambigüedad calculada de los de Urkullu al poner como lemas: "derechos humanos, acuerdo y paz".

Qué sarcasmo porque la mayoría de los que llenaron las calles de Bilbao no salieron nunca antes a protestar cuando ETA asesinó a Yoyes, a políticos demócratas, periodistas, jueces, empresarios, niños y menos aún en el caso de atentados contra policías de cualquier uniforme o militares.

¿Dónde estaban entonces? ¿Cuál es ahora el peso moral de su protesta si todavía no han reconocido que hicieron mal en apoyar a ETA? ¿Cuándo seremos capaces de reconocer que una buena parte de nuestro pueblo no estuvo a la altura exigible durante los largos años de terrorismo?. Por miedo, cobardía o comodidad. Y lo que es peor, que hubo sectores de la sociedad vasca que no acudieron nunca a defender y exigir que se respetaran los derechos humanos porque compartían el método de acción y los objetivos de ETA.

¿Llegará el día en que, a modo de catarsis colectiva, se reconozca en voz alta la trama de complicidades y la barbaridad de lo sucedido en Euskadi? No seré yo quien olvide que en su momento, hace 25 años, algunos gritaban contra ETA y, a la vez, desde la impotencia justificaban o no condenaban con todas sus consecuencias el terrorismo de otro signo al entenderlo como una vía de atajo.

En realidad, aquel terrorismo incrustado en las alcantarillas del Estado sirvió para alimentar a la bestia de ETA, confundir y desmovilizar durante un tiempo a muchos demócratas vascos. Que cada cual examine su conciencia porque eso también debe formar parte del proceso de paz.

Me ha decepcionado profundamente el PNV por la convocatoria de una manifestación, nada más y nada menos que "por los derechos humanos y La Paz", de la mano del nacionalismo radical. El mismo que no ha realizado aún una autocrítica por apoyar, justificar y legitimar durante tantos años la acción terrorista de ETA.

Por eso me parece que el PNV ha cometido un error, por más que no guste la escasamente argumentada prohibición por el juez Velasco de la convocatoria inicial. Sobre todo si recordamos que casi todos los detenidos en otra gran operación espectáculo del Ministro del Interior contra los responsables de Herrira, acusados de pertenecer a ETA, fueron puestos en libertad por la Audiencia Nacional a los 4 días y sin cargos el 3 de octubre de 2013.

Pesan mucho los "indicios", las sospechas y las ganas de mostrar dureza cuando se trata de autorizar o no la celebración de actos que siendo legales reabren heridas, provocan daño moral en las víctimas y proyectan imagenes inmorales. Como sucedió con la rueda de prensa de los ex-presos históricos reunidos donde y en el "Matadero" de Durango, sin hacer alusión al arrepentimiento o sin pedir la disolución de la banda. Sobran comentarios ante semejante guión de comportamientos.

Error calculado, sí, como siempre por el PNV que con el pretexto de dar un aviso al Gobierno de Rajoy por su inmovilismo, no quiere reconocer que la decisión de los burukides también obedecía al cálculo electoral de no perder la hegemonía en el mundo nacionalista frente al empuje de Sortu. Me preocupan las consecuencias y lecturas sociales perjudiciales que esa unidad de acción del soberanismo producen a la convivencia y a un complejo y largo proceso de paz que avanza lentamente y que debería buscar como objetivo deslegitimar a ETA y construir un relato moral y democrático respetuoso con la memoria del drama y el dolor padecido por las víctimas en Eusladi y España durante años.

Hemos asistido a un lamentable paso atrás en el relato democrático que queremos construir y defender frente a quienes buscan legitimar la existencia del terrorismo y juegan al equilibrismo y la equidistancia. Me permito apuntar que, para defender la consolidación del proceso de paz, los lemas de la manifestación tenían que haber sido: "Por el final de la dispersión y por la disolución de ETA". A esa yo me habría apuntado. Pero no, no han tenido ni el valor ni la coherencia democrática de proponer una movilización que hubiera evitado un acto frentista y gratuito que refuerza la posición de una izquierda abertzale que gestiona muy mal Gipuzkoa y San Sebastián, que tiene como estrella de su programa la gestión de la basura y que hace muy bien la agitación en la calle.

Recordemos por otra parte que, sin las garantías que ahora se dan, el ex-Presidente Aznar y el ex-Ministro Rajoy intentaron negociar sin éxito con ETA, algo que reconocieron el 4 de noviembre de 1998 en ABC, tras el buen resultado que obtuvieron en las elecciones vascas tanto el PP como HB. Ese día, Aznar anunció el inicio de un diálogo con ETA a quien denominó Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) y, según relataba dicho periódico, "entre las condiciones, el Gobierno no exige la entrega de las armas pero sí el respeto a las reglas del juego democrático". Se hablaba también de "la interlocución de Otegi con el Gobierno del PP para desarrollar un proceso de paz". Curioso,¿verdad? Pues a continuación Aznar autorizó el acercamiento de 200 presos y la libertad condicional para presos de ETA enfermos.

En la nueva coyuntura, el PP sigue tratando la solución del problema del terrorismo como si nada hubiera cambiado en el mundo de ETA y de la izquierda abertzale tras los movimientos de Otegi. Para Rajoy sólo existe el punto de vista jurídico con la lupa del derecho, sin marcar una estrategia también desde una política de responsabilidad de Estado y no de partido.

Siguen ignorando que el Estado de Derecho con todos sus instrumentos, la colaboración internacional, la movilización ciudadana y la política estratégica del Gobierno del ex-Presidente Rodríguez Zapatero consiguieron, por fin, hacer realidad el desistimiento y la derrota de ETA. Un sueño democrático deseado y perseguido con sangre, sudor y lágrimas durante años que se hizo realidad en octubre de 2011 cuando ETA anunció el cese de su actividad terrorista.

De modo que no me extraña la contribución de quienes torpemente han alentado la manifestación de Bilbao desarrollada en un "silencio clamoroso". Es la continuidad de la irresponsabilidad del PP expresada desde hace años por Aznar y seguida por Rajoy y la caverna mediática; todos los que han insultado y acusado de traición al anterior Gobierno de Rodríguez Zapatero por tratar de poner fin al terror y han restado importancia a la declaración de ETA en octubre de 2011.

Los mismos que niegan la derrota de ETA a manos del Estado de Derecho, se resisten a aceptar la sentencia del Tribunal de DDHH de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, reniegan de la legalización judicial de Bildu y Sortu y no saben leer las declaraciones del colectivo de presos que, aún siendo claramente insuficientes, evidencian sus obligados cambios de actitud y las renuncias a pretensiones míticas como la amnistía.

Sin embargo, el PP cae permanente en la tentación de actuar en base a conveniencias electorales, para acallar disputas internas o tapar las vergüenzas de su gestión reaccionaria y de la involución que sufre la democracia en España. Sin dudas y sin complejo, los socialistas, aquí y en Madrid, debemos exigir al Gobierno de España otra actitud y otra política penitenciaria que ponga fin a la dispersión y logre la reinserción social de los presos, lo cual es posible desde el respeto a las leyes.

Es verdad que el proceso está plagado de obstáculos pero el inmovilismo no ayudará a su avance que precisa definir las medidas políticas a desarrollar por parte del Gobierno en el marco de un Pacto con las fuerzas de la oposición, en especial con el PSOE, para contar con su apoyo y hacer bien las cosas. Sin exageraciones, improvisaciones ni intereses mezquinos. Que nadie malinterprete o abuse de algunos silencios ante actitudes de Moncloa que no compartimos.

 

Odón Elorza Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 13 de enero de 2014

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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