Amar la Bicicleta para rejuvenecer y transformar las ciudades. La movilidad sostenible es una revolución pendiente.
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"Tras las elecciones municipales, los nuevos alcaldes y alcaldesas de progreso tienen que asumir el reto de favorecer la presencia masiva de la bicicleta en las calles, porque es una de esas pequeñas revoluciones pendientes que pueden rejuvenecer el alma de los viejos modelos de ciudad y humanizarla"
Recuerdo que el 21 de octubre de 2011, en la mañana del día siguiente a la declaración de ETA que anunciaba el final de su actividad terrorista, me lancé a la calle, solo y con mi bici, para pasear por la ciudad durante horas. Era feliz por mostrar así mi amor a una bicicleta tantos años represaliada y escondida en un trastero. Por fin podría superar la envidia a ciudades como Amsterdam, Copenhague o Nantes.
Antes, como alcalde, la usaba ocasionalmente y escoltado. Pero durante años visité ciudades europeas para aprender y después estudiar con los técnicos del ayuntamiento las decisiones que cambiaron la movilidad en San Sebastián. Me lamento del tiempo que nos robaron sin haber podido utilizar mi bici para moverme y vivir en libertad.
La presencia masiva de la bici en las calles es una de esas pequeñas revoluciones que pueden rejuvenecer el alma de los viejos modelos de ciudad. Requiere una apuesta decidida y bien planificada por la movilidad sostenible y la humanización de las urbes. Me pongo a disposición de quien requiera ayuda.
La bici es cómplice de mi felicidad porque me permite disfrutar de otra manera del paisaje urbano, observar mejor a sus gentes y percibir los olores de las floraciones. Se ha convertido en una alternativa real para la movilidad y aspira a formar parte del paisaje e identidad plural y ecológica de San Sebastián. Ahora deberíamos trabajar para lograr un 12% de desplazamientos en bici para 2016, año en el que Donosti será sede de la capital europea de la cultura.
Tras las elecciones municipales, los nuevos alcaldes y alcaldesas de progreso tienen que asumir el reto de favorecer con planes urbanísticos, de transporte, de ordenación de la red viaria y del aparcamiento de coches, la implantación de la bici como parte de un cambio radical del modelo urbano. Un cambio que se tome en serio las políticas de reducción de emisiones de CO2 y las acciones para frenar el cambio climático, algo que Barack Obama nos ha recordado.
La topografía llana y el buen clima propician el mayor uso de la bici. Solo se necesita una planificación de actuaciones y una pasión política compartida con entidades y agentes ciudadanos para consensuar la red de carriles bici separados de la acera y que conecten los barrios del municipio; delimitar con precisión las reglas de la coexistencia de peatones y bicis en paseos amplios y áreas peatonales; ofrecer un servicio de bicis públicas en alquiler (con una pequeña batería de apoyo en ciudades con cuestas); extender las zonas 30 en las que los viales secundarios permiten una velocidad máxima de 30 km/h para dar seguridad a la coexistencia de bicis y automóviles; y una ordenanza que garantice los comportamientos cívicos de unos ciclistas urbanos que respeten las aceras para los peatones y les cedan paso en los cruces delimitados en los carriles bici.
En España hay más de diez millones de usuarios no habituales de la bicicleta; de ellos, dos millones y medio la utilizan a diario. Porque la bici ha irrumpido con fuerza gracias al empuje de los colectivos de ciclistas urbanos. Ya existen buenos ejemplos en Sevilla, San Sebastián o Barcelona, entre otras ciudades, pero queda mucho por hacer para recuperar espacio monopolizado por los coches. Aunque en los pasados cuatro años el PP, desde la Moncloa y las Alcaldías, no ha potenciado, en general, la bicicleta. Tampoco el Consejo de Estado acertó en su desgraciado dictamen sobre cómo contemplar la bici en el Reglamento de Circulación.
Lo cierto es que asociaciones como ConBici o Kalapie, la Plataforma Empresarial de la Bicicleta, la Red de Ciudades por la Bici y la Asociación de Marcas y Bicicletas (AMBE) son organizaciones con quienes el Gobierno y el conjunto de administraciones públicas deben contar para crear un Consejo Nacional de participación y aprobar un Plan Estratégico estatal con directrices de apoyo y normativas claras que impulsen una alternativa real de transporte sostenible como la bici y permitan su acceso reglado a trenes y buses.
La bicicleta es un medio de transporte eficaz para la movilidad en espacios urbanos e interurbanos, promueve la práctica deportiva, el ocio y el turismo. Mejora la calidad de vida y el atractivo de las ciudades porque no contamina, es silenciosa, rápida en pequeñas y medianas distancias, reduce el consumo de energía y mejora el medioambiente. Además, no ocupa sitio, es económica, interclasista, fácil de usar, beneficiosa para la salud y para ahorrar en el gasto sanitario.
En 2015 hemos constituido el Grupo Interparlamentario de la Bicicleta formado por diputados de todos los partidos en el Congreso para defender las necesidades de la bicicleta e instar a las administraciones a facilitar su uso. Los Grupos nos pusimos de acuerdo en una proposición transaccionada que "insta al Gobierno a incluir, en el nuevo Reglamento General de Circulación, la movilidad de la bicicleta como medio de transporte preferente en el ámbito urbano". Es solo el inicio de un largo camino.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Para publicoscopia.com / 15 de agosto de 2015