Una marea multicolor de refugiados atraviesa Europa e interpela nuestra conciencia de ciudadanos europeos.

"El dramático problema que representa la marea de miles de refugiados atravesando la vieja Europa, interpela nuestra conciencia de ciudadanos europeos"

Es un momento en el que, además de exigir a las instituciones de la UE que adopten, de una vez y en serio, medidas de solidaridad y de política internacional que permitan paliar, si quiera en parte, el objetivo de garantizar la vida de miles de familias en suelo europeo y en sus territorios de origen, se empiezan a ver importantes actitudes morales por parte de instituciones locales y familias que toman conciencia de la necesidad de acabar con la pasividad de los Estados.

No puedo dejar de analizar el comportamiento de Rajoy en estos años y siento vergüenza de pertenecer a un país, España, cuyo Gobierno ha venido mostrando públicamente actitudes indignas al no querer asumir sus responsabilidades ante el problema de las migraciones provocadas por causas socioeconómicas o por guerras en sus países de origen. Tampoco olvido los errores que corresponden a la OTAN y a USA en la estrategia seguida en Libia, Siria o Afganistán.

Los ejemplos de los graves incidentes en Melilla o la negativa de Rajoy, hasta hace una semana, a aceptar la cuota inicial de 4288 refugiados asignados por la CE a España me provoca hastío y vergüenza. Eso sí, ahora tenemos que soportar su teatrillo por querer colocarse a empujones en cabeza de la manifestación de preocupación de los líderes de los Estados de la Unión Europea y "tragar" con una cuota superior.

Ante una situación que viene de lejos (Lampedusa 2013), no podemos quedarnos en la crítica política. De ahí el acierto de instituciones locales y comunidades progresistas, al declararse ciudades de asilo y territorios de acogida, o la completa proposición realizada por el PSOE de alcance nacional e internacional para aportar soluciones desde la defensa de los derechos humanos y los valores de la solidaridad hacia la marea de refugiados.

La sociedad observaba atónita lo que venía sucediendo pero ha reaccionado y está demostrando estos días, en el caso de miles de familias españolas, organizaciones y ciudadanos anónimos, su compromiso a colaborar de manera práctica con las personas afectadas. Porque saben que las migraciones no son solo un problema de estado; es una crisis humanitaria que pone a prueba a los valores esenciales de la ciudadanía europea, valores que vamos perdiendo como colectivo humano en medio de la crisis económica que sufrimos y de las erróneas políticas que aplica la CE.

Por eso, una respuesta personal y en clave moral de los políticos de cualquier color -nosotros, diputados, senadores y eurodiputados sí podemos hacerlo- sería también una contribución bien valorada. Me refiero a destinar nuestro sueldo de septiembre a una ONG o entidad que canalice ese dinero hacia ayudas directas a las necesidades básicas inmediatas de las personas que forman parte de esa marea multicolor.

Las palabras corren el riesgo de que se las lleve el viento.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

Para publicoscopia.com  /  4 de septiembre de 2015

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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