Desde el ala izquierda: "Los retos de la regeneración democrática son la Participación y la Gobernanza cívica".
- Escrito por Super User
- Publicado en Blog
En tiempos de REGENERACIÓN democrática se imponen nuevas formas de hacer política y de gobernar desde la consulta y el contraste de pareceres, gobernar buscando la implicación de colectivos, organizaciones y agentes de la sociedad a la hora de evaluar y tomar decisiones en los distintos niveles de la administración. Hemos de poner en marcha procesos democráticos innovadores de cara a posibilitar GOBIERNOS ABIERTOS y parlamentos abiertos.
La clave reside en el desarrollo de una DEMOCRACIA PARTICIPATIVA -concepto que habría que incorporar a la Constitución- que empodere a las entidades representativas de la sociedad civil y haga posible una gobernanza relacional y colectiva como nuevo paradigma en las relaciones de poder. GOBERNANZA entendida, de un lado, como la interacción habitual y de buena fe entre las administraciones de diferente nivel con el objetivo de cooperar en la mejor defensa del interés general.
Por otro, la gobernanza buscará una mayor eficacia y calidad en las intervenciones de las instituciones, así como más legitimidad en sus decisiones lo que les llevaría a interactuar -sin subordinaciones- con las organizaciones de la sociedad civil. Hablo de gobiernos relacionales e incluyentes que han de promover la creación de redes de colaboración publico-privadas no sometidas a las presiones de los lobbys económicos ni tecnocráticos.
Son premisas para fortalecer una nueva cultura política fundamentada, además, en la transparencia, el diálogo, la negociación, la rendición de cuentas y el aprendizaje de la convivencia en el pluralismo. Esos hábitos tienen que acompañarse de liderazgos políticos éticos y compartidos, así como de una nueva concepción del papel de la ciudadanía.
En respuesta a una etapa de oscuridad en España, presidida por la pérdida de vitalidad de la democracia, el retroceso del estado de bienestar y del empleo, la perversión del principio de la división de poderes, el cisma territorial, el cáncer de la corrupción y el peso de los poderes económicos especulativos en las decisiones de gobierno, resulta obligado alumbrar el concepto de "nueva ciudadanía". Porque la idea de regeneración no puede alcanzar solo a los políticos.
Para ello, sentaremos las bases de una gobernanza que empodere a la ciudadanía con cauces reales de participación y propicie la conformación de lobbys de actores públicos y privados en torno a objetivos como la mejora de la gestión y la defensa del interés general. Una ciudadanía democrática participativa, con identidades compartidas en un mundo globalizado, abierta a la comprensión de la diversidad, corresponsable de su ejercicio ciudadano y consciente tanto de sus derechos básicos como de sus obligaciones cívicas. Entre estas quiero destacar la disciplina fiscal, la corresponsabilidad, la solidaridad, los hábitos de vida saludables y las prácticas en favor de la sostenibilidad.
El desafío es poner en marcha lobbys cívicos, no entendidos como cobijo de las élites, sino como estructuras de cooperación para la mejor defensa del interés general en base a la planificación estratégica y la transparencia, todo lo cual servirá para construir amplios consensos ciudadanos. Eso sí; los procesos de reflexión, consulta y codecisión han de ser finitos y servir para tejer una alianza estratégica con agentes sociales, organizaciones económicas y entidades sociales que permita hacer realidad proyectos de trascendencia para un crecimiento económico inclusivo.
A nadie se le escapa la dificultad de gestionar hoy, con estabilidad, las ciudades o las CCAA desde gobiernos que no alcanzan la mayoría; ejemplos sobran. De ahí la importancia de apostar por legitimar cada acuerdo o decisión, buscando con esfuerzo y generosidad las mayorías que permitan sacar adelante proyectos, presupuestos y reformas.
Todo ello es aún de mayor aplicación al futuro Gobierno de España, ante la enorme complejidad de las tareas que deberá acometer tras una aritmética electoral endiablada. En un país donde no existe tradición de gobiernos de coalición, ni predisposición al ejercicio de la lealtad. Imagínate lo que será la tarea de abordar la reforma fiscal, constitucional, laboral, de las pensiones, educativa o el logro de mantener -de modo satisfactorio para todos- a Cataluña y otros territorios en una España a transformar.
Las vías democráticas de acción política aquí esbozadas, los procedimientos participativos en la preparación o toma de decisiones, darán confianza en la política a la ciudadanía, a las fuerzas sociales y económicas. Si además van acompañadas de un ejercicio permanente de pedagogía y de realismo, sin cejar en las transformaciones para avanzar en materia de igualdad, podremos superar el mar de incertidumbres que nos está ahogando.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Para Publicoscopia.es / 15 de septiembre de 2015