Seis movimientos del PSOE en la partida de ajedrez.

"La situación política del país con tantas personas sufriendo y con su vida plagada de incertidumbres no se asemeja a un frío tablero de ajedrez. Pero quiero aprovechar su vertiente de juego de estrategia para plantear cómo podría desarrollarse el escenario político de los pactos, en un intento de aportar ideas al debate surgido en el PSOE"

1- La reflexión estratégica. Supone asumir que vivimos un nuevo ciclo de la política presidido por la cultura del pacto en la que ha de primar el objetivo de intentar formar un gobierno alternativo al de Rajoy. Exige actuar desde una estrategia coherente que priorice los objetivos sociales y democráticos sin enredarnos en discusiones sobre la autodeterminación -que está fuera de cualquier acuerdo- y que puede ensombrecer el contenido de nuestros compromisos de transformación.

Es un tiempo para el diálogo y la búsqueda de entendimientos para compartir un programa socio-económico que permita salir de la crisis en condiciones de dignidad y justicia social. La gobernabilidad conlleva el precio de una imposibilidad de mantener la pureza de partida para traducirse en un programa mestizo compartido. Porque cometeremos un error si creemos que optamos a una gran victoria frente al desastre. Nuestra batalla se sitúa entre lo aceptable, marcado por los resultados, frente a la resignación del continuismo. No vamos a encontrar una panacea que resuelva los problemas enquistados en años pero sí la solución más adecuada para un tiempo de ruptura con dinámicas antidemocráticas y de avances en la construcción del nuevo modelo social.

2- Jugar al ataque. Los votos a la izquierda -PSOE, Podemos e IU- suman 11,6 millones frente a los 10,7 de PP y C's, sin hacer cábalas sobre la orientación de otras fuerzas "menos sumables". Por tanto, partiendo de la lectura de esta voluntad democrática hay legitimidad para intentar un jaque al rey. Consistiría en un gran pacto de progreso con formación de gobierno de coalición (pactando también cómo tratar, con lealtad al pacto, las diferencias insalvables) frente a la opción de una gran coalición conservadora que patrocina el PP y los poderes económicos. Un coalición continuadora del sufrimiento, la desigualdad y la indignidad. En este escenario, aportar una salida política negociada y legal para Cataluña será decisiva, algo que no parece imposible.

3- Un movimiento no previsto para descolocar. En un tablero en el que nadie hace movimientos audaces y muchos se decantan por cerrar ya la partida, no podría descartarse un acercamiento inteligente entre el PSOE y C's para pactar un gobierno en base a un paquete de reformas legislativas que limara o excluyera aquellas propuestas de C's manifiestamente rechazables en materia laboral y autonómica. Esta jugada, acompañada de una oferta concreta de acuerdos a Podemos, IU y PNV, sin arrinconar al PP en las leyes que deban permanecer por tiempo y en los trabajos de la reforma constitucional, dejaría en difícil situación a más de uno a la hora de votar la investidura de Pedro Sánchez.

4- Superar la tentación del enroque defensivo. El PSOE no puede permanecer sin iniciativa clara viendo las maniobras ajenas en favor de unas elecciones anticipadas con continuidad reforzada para Rajoy. De entrada, porque supone tratar con desdén la voluntad de los electores el 20D. Además, porque unas nuevas elecciones -con su gasto y el desgaste del clima político- ayudarían al PP a mejorar sus resultados de modo que sumara mayoría absoluta con C's, algo que lamentaríamos. Y por último, para no arriesgarnos a obtener un resultado peor si no hemos hecho los deberes en estos dos meses o si se impone la tesis de celebrar un Congreso ahora para cambiar de jinete en plena competición.

Comenzar de nuevo la partida demostraría que la vieja idea de la política se ha impuesto. Que somos incapaces de llegar a acuerdos que contengan programas mestizos -necesariamente por la diversidad política del país- y que no hemos sabido captar el mensaje mayoritario de que debemos entendernos para echar a Rajoy. Es cierto que hay unos cuantos interesados que desde la noche del 20 dan la partida por acabada cuando aún no ha empezado. No les hagamos caso, solo piensan en recontar sus votos, no en atacar los problemas de un país que necesita recuperar la confianza en una política de altura.

5- La jugada maestra de cara al inmediato futuro. Consiste en que Pedro Sánchez sepa usar la astucia y planificar sus iniciativas y contactos en la buena dirección para lograr subir a la tribuna del Congreso a defender su investidura. Será una ocasión de oro para exponer con tiempo y detalle un programa socio-económico para salir de la crisis con un modelo justo y solidario de recuperación. Entonces se vería cuál es la vocación de Podemos en función del sentido de su voto. ¿Sería coincidente con el PP o una abstención escapista para, en todo caso, evitar un gobierno con Pedro Sánchez que iniciara el camino de recuperación del estado de bienestar y la cohesión territorial en una España plurinacional?

6- Las piezas rojas se apoyan unas a otras en el tablero de la partida. La unidad interna del PSOE es una condición imprescindible para abordar esta etapa de investidura sí que quiere, realmente, asumir con responsabilidad el papel de liderar una alternativa al modelo neoliberal de Rajoy y el PP. La controversia provocada nos ha hecho perder credibilidad durante nueve días de declaraciones cruzadas y no puede convertirse en una huida apresurada a los inciertos cuarteles de invierno como oposición, renunciando a avances en la vía de los pactos. No se debe precipitar la puesta en movimiento -antes de tiempo y sin suficientes piezas de apoyo- de la pieza de la dama, con el peligro de perder la partida para siempre.

Resulta clave la unidad de los socialistas, de la mano de la coherencia programática con el contrato ciudadano ofrecido en campaña y del uso de la pedagogía explicativa en cada paso que demos hacia la consecución de un pacto de progreso. No es tiempo de congresos ni de disputas internas, algo que la ciudadanía deplora y castiga y que supondría el suicidio del PSOE. Si las diferencias se centraran en la dirección de los pactos, habría que consultar a las bases socialistas en un ejemplar ejercicio de democracia participativa.

Odón Elorza / Diputado socialista por Gipuzkoa

San Sebastián 2 de enero de 2016

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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