¿Quiere Rivera suicidar a C's? Su extraña posición ante los pactos.

Las posibilidades de un pacto que permita un gobierno de cambio y progreso se acrecentarían si C's no acabara suicidándose. Pero para evitarle esa "tentación", un acuerdo de base entre PSOE y Podemos requiere aparcar la exigencia de una consulta ilegal en Cataluña y ampliar acuerdos en reformas legislativas con C's.

Quiero subrayar que, en los tiempos que corren, dos meses es mucho tiempo en política; casi una eternidad. Y pueden ocurrir hechos trascendentes: en Cataluña, en la economía de China y en la mundial, puede darse un grave conflicto internacional, disputas internas, nuevas noticias sobre la corrupción o la apuesta pedagógica del PSOE por una idea fuerza que enganche y propicie una negociación conducente a un pacto de progreso que deje difícil escapatoria a un Podemos arrogante y a otras fuerzas.

Todo lo contrario a lo que vienen sentenciando, desde la noche del 20D, algunos finos analistas y politólogos que escriben y actúan en tertulias y dan por inevitables unas nuevas elecciones sin haber empezado la partida.

Soy, además, de los que piensan que el partido de Albert Rivera tendrá que efectuar un giro en su posición estratégica en el marco del complejo proceso de investidura, evitando así consumar un agotamiento que sería consecuencia del apoyo directo que viene brindando a la continuidad de Rajoy.

En mi opinión, se produjo una precipitación de C's al comprometerse con una abstención o incluso un voto a favor de la investidura presidencial de Rajoy, con el flojo argumento de dejar gobernar a la fuerza más votada. Incluso se ha dado una repetición abusiva de su llamamiento al PSOE para participar con el PP, a tres bandas, en algún tipo de gran coalición o acuerdo de "salvación nacional". Esto lo hace para diluir su papelón y jugar a posteriori un papel central en una alianza que nace muerta.

De persistir en esa actitud, Ciudadanos habrá quemado, antes de tiempo, el papel que decía jugar. Pero no sólo su papel en las negociaciones pendientes sino que -algo mucho peor- se está quemando como fuerza pretendidamente reformista y regeneradora desde la etiqueta de centro-liberal. Su entrega a los intereses del PP, el mismo domingo electoral, daría la razón a quienes denunciaban que los de Rivera son un producto del Ibex 35, una opción sin alma para evitar que se perdiera en otras fuerzas el voto de los electores de centro-derecha que han dejado de creer en Rajoy por su responsabilidad en la corrupción y su mediocridad.

Sin negar lo anterior, Albert Rivera -que ya mostró cierta inmadurez ideológica y programática durante la campaña- ha cometido el grave error de desmentir con su actitud post-electoral la imagen que vendió de representar una alternativa a la derecha rancia e inmovilista. Y no mejora su posición atacando frontalmente la posibilidad de un pacto entre PSOE y Podemos, aún en el caso de que Pablo Iglesias renunciara a la autodeterminación. Es un claro aviso de que no quiere verse menospreciado en una negociación entre las izquierdas y que además la tenga que bendecir con su abstención.

Pero la torpeza es tan patente que dudo que C's no se haya dado cuenta de su estrategia suicida y que vaya a tener estómago para quedar como los que apoyan -ellos solitos- a un Rajoy, antídoto de la regeneración, en las votaciones que se acercan. Más aún sabiendo que Mariano no obtendrá, en ningún caso, los votos suficientes.

Descartada la investidura de Rajoy, mi conclusión es que en la medida que se establezca con Rivera un diálogo inteligente para buscar acuerdos en materias en las que puede haber coincidencia clara, en especial en cuestiones de regeneración democrática, C's no votaría en contra de una investidura de Pedro Sánchez. De lo contrario, habría muchas posibilidades de celebrarse elecciones anticipadas. Y en unas nuevas elecciones, al desencanto de buena parte de los electores de C's ante la deriva entreguista de su líder Rivera, se sumaría la inercia de sectores de centro liberal de concentrar el voto en el PP a la vista del impasse y para garantizar la gobernabilidad del país. En ellas, C's sufriría un descalabro mayúsculo.

Por tanto, ¿por qué razón va a seguir C's un guión que le lleva al desastre? Si no se despega del PP se quedará sin discurso, sin espacio político y con menos diputados. Por las razones apuntadas estoy convencido de que C's va a tener que separarse del PP y no seguir apostando a ciegas por Rajoy. Pero hay que ayudarle dándole protagonismo en un proceso de cambio de gobierno, en un ejercicio de gran habilidad negociadora por parte de Pedro Sánchez que es el único que quiere realmente alcanzar un pacto y acuerdos para echar a Rajoy.

El proceso de investidura y las negociaciones se acaban de iniciar y en su transcurso se producirán situaciones límite, presiones fuertes, rupturas y sorpresas. Y el cambio de actitud de Ciudadanos debe ser una de estas últimas. Lo que me lleva a concluir con la idea de que todavía queda mucho partido por jugar por parte del PSOE para el rescate social, con una diversidad de fuerzas, de este país tan plural. En ello, los socialistas debemos concentrarnos, con convicción en las negociaciones y sin entrar nunca al trapo de ningún señuelo electoral malintencionado.

 

Odón Elorza / Diputado socialista por Gipuzkoa

San Sebastián 9 de enero de 2016  /  Para publicoscopia.es

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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