Rajoy tira la toalla. Su vínculo con la corrupción, de Bárcenas a Rus.
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La gota que colma el vaso de la indecencia ha sido el penúltimo escándalo de corrupción en Valencia. Rajoy sabe que está políticamente muerto porque se ha convertido en el mayor problema para los suyos y no puede dilatar por más tiempo el inicio de la operación rescate del PP; lo que se traduce como nombrar ya sucesor.
Rajoy ha superado todos los límites. Porque nadie es capaz de verse estos días en las brutales imágenes de televisión, alabando, sonriendo, abrazando y apoyando a todos los personajes corruptos del PP -desde Bárcenas a Rus- sin inmutarse y sin asumir, finalmente, un elemental sacrificio.
Será por un mínimo de dignidad (si le queda), por agotamiento físico y síquico o por mantener a flote el Titanic del PP; o por todo a la vez. Pero vamos a ver -como sucediera con el inesperado abandono de Mas- el anuncio de la renuncia de Mariano Rajoy a ser candidato a la investidura y a ser el próximo candidato a La Moncloa en el caso de un adelanto de las elecciones.
En la sede corrupta de Génova ya se han convencido de que esa decisión es clave para generar un nuevo escenario más favorable a la gran coalición, mil veces rechazada por Pedro Sánchez. Creen que así incrementarán la presión orquestada sobre el líder socialista, darán nueva carnaza a los medios, satisfacción de pieza cobrada a C's y provocarán otra oleada de apoyos a la gran coalición por parte de ciertos dirigentes y conocidos miembros del Partido Socialista. Si no lo hacen pueden perderlo todo.
Las cábalas y consultas de Génova tiene que concluir ya con el resultado de la designación, por el propio Rajoy, de la nueva candidata del PP a la investidura. Esto se va a producir tras el encargo del rey a Pedro Sánchez de la responsabilidad de tratar de formar gobierno.
El PP espera a que se dé esa circunstancia para, afeando el encargo del monarca, tomar una decisión de calado que les permita abrir expectativas de regeneración y hacer sombra al encargo real de un modo supuestamente efectivo. Tratan de recuperar la iniciativa ante la opinión pública y ante Albert Rivera, marcando los pasos del líder socialista desde el inicio del doble proceso exploratorio y negociador.
Esa maniobra de alcance, aplaudida por toda una derecha hoy expectante y nerviosa, será combatida por Pedro Sánchez desde la convicción personal de la importancia de un compromiso hacia este país que recoja un programa sustancial de cambio socio-económico (incluidos gestos como la modificación del art. 135 de la CE) y unas medidas de corte radicalmente democráticas en materia de regeneración. Sumado a lo anterior, va a desarrollar una apuesta entusiasta por la consecución de un pacto, dialogando a su izquierda y a su derecha, que permita conformar un gobierno de progreso. Cuenta con tres alternativas, si bien todas ellas muy complejas.
Nadie va a negar que la desconfianza que provoca la soberbia de Pablo Iglesias y su legítimo objetivo de dar el sorpasso al PSOE no ayudan, precisamente, a hacer avanzar el entendimiento entre ambas fuerzas. Sin embargo, van a pasar muchas cosas durante estos dos largos meses que no aparecen en ningún guión.
Por ejemplo, tendría un gran efecto si, una vez que Pedro Sánchez hiciera público las premisas básicas de sus propuestas de reforma legislativa y otras medidas estrella al inicio de la vía de contactos, aparecieran encuestas que recogieran un descenso del voto a Podemos que les empujara a centrarse de manera creíble y sin maximalismos en la consecución de un pacto.
En cualquier escenario, el PSOE persigue el objetivo de legitimar su posición política. Para ello, debe reforzar su política de comunicación volcada en mostrar que no ha apoyado la investidura de un gobierno del PP, lo que desmontaría la falsa acusación permanente de Podemos, y en dejar claro ante la ciudadanía que Pedro Sánchez ha intentado hasta el final formar un gobierno incluyente y de cambio social hacia el progreso, con propuestas inequívocas.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
San Sebastián, 31 de enero de 2016
Para publicoscopia.com