Las formas provocadoras de Pablo Iglesias.
- Escrito por Super User
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Me ha parecido negra y decepcionante la intervención de Pablo Iglesias contra la investidura de Pedro Sánchez en esta segunda jornada. Por su tono agresivo e hiriente contra el PSOE, sin necesidad. Aunque luego la respuesta de Pedro Sánchez ha sido razonada y proponiendo entendimiento a Podemos, Iglesias ha subido el tono de agresividad en su segunda intervención.
A estas alturas, decir que Pedro Sánchez está al servicio de las oligarquías y recordarle el GAL es un ejercicio de soberbia y una señal de desprecio por parte de Pablo Iglesias. Demuestra que anda volcado en confrontar con el PSOE y alejado de la realidad de los contenidos del acuerdo entre los socialistas y C's.
Era la manera de eludir su responsabilidad ante el previsible hecho de rechazar, en las próximas votaciones, los cerca de 200 compromisos que ofrecía el hoy candidato a presidir un Gobierno de progreso, con soluciones concretas y creíbles a las demandas de la gran mayoría de la ciudadanía. Un volumen de actuaciones considerable y suficiente para empezar a desandar el camino de la crisis.
Estamos en 2016, no en 1988. Por tanto,¿qué pretendía, qué buscaba Pablo Iglesias (por segunda vez) al escupir al PSOE el terrorismo de los GAL y la referencia a la cal viva? ¿Por qué hiere al PSOE de manera tan brutal sin venir a cuento? ¿Busca hacer saltar por los aires cualquier vía de negociación? ¡Es una barbaridad!
Es como si el Partido Socialista hubiera sacado a colación las singulares manifestaciones de los líderes de Podemos sobre las excelencias democráticas del régimen de Venezuela o el modelo de política económica de Tsipras para Grecia que ponía Pablo como ejemplo voluntarista a seguir por la izquierda europea. O sus alabanzas al papel de HB al "oponerse a la Constitución". Pero es que hoy no venía a cuento hablar de esas cuestiones y menos aún cuando se busca un entendimiento para acercar posiciones para hacer posible el cambio y un gobierno transformador.
Hubiera sido más sugerente que Pablo explicara cómo preservar la pureza ideológica frente a los que se manchan en pactos con fuerzas de otra ideología en un momento excepcional de la política española. En una etapa necesitada de luchar contra la corrupción, de resolver el dolor y las incertidumbre de millones de familias sufriendo el paro, la precariedad, la creciente desigualdad o la exclusión. En una encrucijada que requiere pactar leyes básicas duraderas y afrontar una reforma constitucional urgente que exige mayorías cualificadas para evitar más sufrimientos y fracturas.
Habría resultado más poético escuchar disertar a Pablo sobre cómo tomar el cielo de boquilla o por asalto -entiéndase el gobierno, porque el poder es otra cosa- en vez de hacerlo desde un consenso mestizo. Hubiera provocado sonrisas al predicar sobre cómo "Podemos es una fábrica de amor" que permitirá a Rajoy continuar en La Moncloa ahora y, pudiera ser, tras unas elecciones anticipadas el 26 de junio.
Un rato antes, Mariano Rajoy, responsable político de la corrupción del PP y de las políticas más antisociales impuestas por su gobierno, nos aburría con una intervención dedicada, en su mayor parte, a descalificar personalmente a Pedro Sánchez con frases rancias y comentarios chistosos. Ha dejado en el aire del Congreso la constatación de que está acabado, políticamente muerto y de que se ha convertido en un tapón para la regeneración profunda del PP.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Madrid, 2 de marzo de 2016. Para El Socialista digital