Cómo desbloquear la formación de un gobierno de progreso.

El acuerdo con C's no es perfecto, ni mucho menos, ni está cerrado a mejoras; es consecuencia de la búsqueda de medidas compartidas que permitan revertir las políticas antisociales del Gobierno de Rajoy. Recoge cesiones y aparca algunos compromisos, lo cual podría inquietar a electores socialistas. Pero no era bueno ni posible dejarlo todo escrito, cerrando en exceso las bases de un programa de gobierno al que se deben aportar propuestas.

El pacto programático representa la plasmación de la cultura del pacto entre diferentes, siendo importante que, además, se viera acompañado de una suficiente garantía de confianza, empatía y lealtad entre los líderes firmantes. Los nuevos tiempos y la nueva política exigen talento conciliador y falta de soberbia.

Para romper un bloqueo, que solo beneficia la continuidad del Partido Popular, no hay otra solución que abrir los acuerdos entre el PSOE y C's hacia otros grupos de izquierda, fuerzas y agentes sociales -como los sindicatos y asociación de pensionistas- antes del 2 de mayo. El objetivo no es otro que constituir un gobierno de progreso y reformista.

Partir del eje formado por Pedro Sánchez con Ciudadanos, el que más suma con 131 votos, es una ventaja. Ahora se trata de evidenciar que el programa está abierto a aportaciones, mejoras y concreciones que sean compatibles con lo pactado. Para ello, es imprescindible una actitud de flexibilidad de Pedro Sánchez y, en especial, de Albert Rivera. Lo que no caben son actitudes infantiles de poner vetos o más bloqueos para limitar quienes se pueden o no sentar a las negociaciones.

Si las acusaciones que viene formulando Pablo Iglesias, desde hace más de un año, se hubieran cumplido, hoy contaríamos con un gobierno neoliberal y continuista tras ser investido Rajoy gracias a la abstención del PSOE. Pero aquellas previsiones, lanzadas con la finalidad de descalificar a Pedro Sánchez, se han demostrado equivocadas ante el desconsuelo de los del Ibex 35, de Podemos y de unos pocos descarriados socialistas de carnet.

Quienes en opinión de Pablo Iglesias -según dijo en su intervención durante el debate de investidura de Pedro Sánchez- vivimos sometidos a los intereses de la oligarquía y la troika y actuamos como títeres a su servicio, hemos optado como,socialistas por otra vía. Consiste en un acuerdo transversal que recoge un programa de gobierno mestizo (no confundir con un mestizaje ideológico) para representar mejor, en esta excepcional coyuntura, la voluntad expresada por la ciudadanía el 20D.

Pensamos que es la mejor manera de abordar -como corresponde a una fuerza de la izquierda no dogmática- las grandes reformas legislativas consensuadas, incluida la compleja reforma de la Constitución, que exigen la recuperación del estado de bienestar, la lucha contra la creciente desigualdad y la corrupción, la regeneración democrática y la búsqueda de la cohesión territorial en un país plurinacional.

Se trata de una decisión con riesgos, frente a la pinza que hacen los inmovilistas y los defensores de la pureza ideológica. Arriesgada por ofrecer flancos de critica a quienes mantienen una posición de pureza izquierdista, los mismos que, hasta hace poco, no se cansaron de repetir que "las ideologías sirven para poco porque el juego de izquierda y derecha es de trileros".

Me preocupa mucho que Podemos se haya instalado en un discurso antisocialista y en el desprecio al PSOE. Es algo ya indisimulado cuando leo a Iglesias y a Monedero. Y lo peor es que sus provocaciones van alentando y alimentando el odio en su entorno y en las redes sociales. Lo digo por lo escuchado la pasada semana, sobre todo cuando, sin venir a cuento ni mediar ninguna provocación, el líder de Podemos atacó al corazón de millones de militantes y votantes socialistas al decir que "el PSOE fue también el partido del crimen de Estado". Palabras que se leen en la página19 del acta del Congreso que recoge la primera intervención de Pablo Iglesias; en la tercera citó a Felipe González y repitió lo de la cal viva.

No deja de ser llamativo que, en la misma intervención, Iglesias haya resucitado el condenado terrorismo de los GAL, desaparecido hace 29 años, y el cadaver político de Rajoy a quien dejan escapar en una investidura con aire de moción de censura. Su juego me parece imperdonable sobre todo porque en su repaso desde la transición no tuvo un solo recuerdo a las víctimas del terrorismo de ETA que no del "conflicto político" que alega Iglesias.

Pablo Iglesias juega, desde la noche del 20D, al adelantamiento de las elecciones. Y lo veo más claro cada vez que repite la frase de "la mano tendida" a Pedro Sánchez. Porque prioriza el sorpasso o adelantamiento al PSOE como fuerza líder de una izquierda diversa, lo cual me parece legítimo. La misma legitimidad que tenemos para recordar a la ciudadanía que Podemos carece de un modelo económico y democrático propio, más allá de su admiración por los modelos fracasados de Grecia y Venezuela.

Debemos pensar en el cuerpo social que apoya a Podemos, muchos de ellos son socialistas recuperables. Para ello hay que abrir -sin romper- el pacto con C's a otros sectores de la izquierda, siempre y cuando no pretendan hacer depender la coherencia y la estabilidad de un gobierno en partidos que están impulsando procesos unilaterales de independencia.

Lo cierto es que la dura confrontación dificulta los cauces de diálogo en el seno de una izquierda diversa. Lo que nos debe llevar a los socialistas a la reflexión y dejar a un lado los análisis maniqueos y simplistas, porque algo habremos hecho mal para que se haya dado la penetración en sectores sociales afines de un discurso antisocialista.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 12 de marzo de 2016.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

Copyright © 2014 - 2023 - Odón Elorza. Todos los derechos reservados.