La Socialdemocracia y Podemos.

Asaltar o quemar el cielo. ¡Qué más da! En el colmo de la indignación,"hay que quemar el cielo, si es preciso, por vivir". ¿Eso debería prometer Pedro Sánchez? Con permiso de Silvio Rodríguez como autor de la canción, la política no reclama frases bonitas o sugerentes en un mundo político asfixiante, plagado de mentiras y trampas que debe solucionar los problemas de la gente que sufre.

Lo decisivo es comprometer soluciones concretas y sostenibles en los presupuestos para afianzar las pensiones, acabar con la precariedad laboral, subir el SMI, aumentar la partida para ayudas a empresas con proyectos competitivos que incorporen I+D+i y favorezcan el retorno de jóvenes con talento, regenerar a fondo la democracia para hacerla más participativa y acabar con la corrupción, etc .

Aparentemente, Pablo Iglesias reuniría condiciones siempre y cuando la gente no se preguntara cuál es el modelo de referencia económico, social y democrático que, de la mano de socios tan variados, nos plantea Podemos. Reniega, ahora, del que hasta 2014 era su referente: el régimen bolivariano presente en Venezuela a quien Iglesias y Monedero asesoraron durante años. Cantaban sus excelencias y defendían exportar sus bondades al sur de Europa. También se referían, lo vemos todo en vídeos de YouTube, a los ejemplos de Brasil y Argentina.

En 2015 y por exigencia del guión de moderación electoral, Iglesias pasó a poner como ejemplo a seguir para combatir la crisis y confrontar con la maldita troica a Tsipras. Y se fue exultante a Grecia. De paso, censuraba sin piedad la debilidad de Zapatero, sus errores y las medidas de recortes. Pasado el tiempo, y vista la realidad Griega, nunca dijo nada de las tragaderas y errores de Tsipras. Y menos aún que el amigo de Iglesias y Garzón gobierna en coalición con un partido de la derecha y que ha aprobado una terrible bajada de las pensiones. Claro que gobernar es más difícil que largar promesas y frases edulcoradas.

Desde las elecciones al Parlamento Europeo, los cambios de política y de posiciones se suceden a gran velocidad. La razón es la ambición de poder de Iglesias y la necesidad de ganar votos como sea. Su capacidad de comunicador, su oficio de años en su propia televisión le convierten en un telepredicador, siguiendo el modelo de Chávez y Maduro. Por cierto, atención a su frase de que "la existencia de medios privados ataca la libertad de expresión" o que "los fiscales y jueces de un gobierno de Cambio han de mostrar adhesión al proyecto del gobierno". Interesante, también, su afán por controlar el CNI y la TVE o su negativa a firmar el pacto contra el terrorismo yihadista.

La mercadotecnia de la indignación (o mejor la intransigencia y la soberbia) no puede ser la base de una nueva socialdemocracia. El invento de Iglesias está dirigido a generar ilusión, aprovechando la decadencia de los partidos tradicionales, y a empatizar con la gente que padece los embates de las medidas antisociales de Rajoy. Todo ello le lleva a predicar sobre el asalto a los cielos, comparar a Podemos con una fabrica de amor, prodigar besos en el Congreso o convertir aquello en un plató de televisión con todo tipo de salsas y sonrisas. Falta coherencia.

Para alcanzar sus objetivos, Iglesias arremetió contra las ideologías porque "sirven para poco. El juego de izquierda y derecha es de trileros". Poco después excomulgaba, desde su pureza ideológica izquierdista, a Pedro Sanchez por pactar un programa -no cerrado- con Ciudadanos. Pero para incoherencia la de su número dos en Podemos, Pablo Echenique, quien militó en Ciudadanos, juró los principios del neoliberalismo y justificó la guerra de Irak ( ver eldiario.es 05-08-2013). Aún estamos por saber cómo se le apareció la virgen para cambiar de bando.

El derecho a decidir es un banderín de enganche de votos en Euskadi y Cataluña que luego ningún dirigente de Podemos acierta a explicar su metodología, viabilidad legal y plasmación. Incluso, como se vio la pasada semana, En Comú Podem ya ha creado y lanzado a un colectivo importante que pide el voto a los electores de ERC porque ellos votarán, en la consulta, SÍ a una Catalunya libre e independiente. Conclusión: de nuevo por sumar votos son capaces de defender una cosa y la contraria.

En Euskadi, Podemos riza el rizo y ya tiene tres banderines de enganche hacia el voto de Bildu. Tras hacer la pelota a Otegi como artífice de una paz sin memoria, con olvido de los protagonistas reales y de las víctimas del terrorismo de ETA, sus objetivos son el derecho a decidir, el rechazo al AVE y el rechazo a una planta de incineración de la basura con pretratamiento biológico. Eso creará tensión y convulsiones innecesarias porque no son las prioridades ciudadanas.

La ciudadanía de izquierdas no busca telepredicadores de frases felices. Pero sería un error si no observamos que el puzzle contradictorio que existe en Unidos Podemos les hará incapaces de gobernar este complejo país. Cualquier populismo es una muestra de inmadurez, la intransigencia ataca la cultura del pacto necesario y el falso descubrimiento que hace Iglesias de una nueva socialdemocracia es hoy algo vacío de contenido.

De un magma así solo son previsibles explosiones ante cualquier decisión de envergadura que adoptaran desde un gobierno. No están maduros.

 

Odón Elorza

San Sebastián, 7 de junio de 2016

Publicado en El Diario Vasco

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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